Considerada como una “mina de oro” para los políticos, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) ahora es liderada por el exconcejal de Bogotá, Carlos Carrillo, tras los escándalos que rodearon la dirección de Olmedo López. EL COLOMBIANO habló con Carrillo sobre lo que ha calificado como una “olla podrida”.
¿Por qué cree que el presidente Petro lo nombró en este cargo a pesar de sus críticas a algunos de sus aliados?
“Creo que la razón principal por la que el presidente Petro me encomendó esta tarea tan compleja es porque confía no solamente en mi capacidad de gestionar los procesos de la entidad sino porque confía en mí incorruptibilidad”.
En el pasado ha criticado a petristas como Alexander López del DNP o Jaime Dussán de Colpensiones que eran compañeros de partido y hoy comparten gabinete. ¿Qué costo político tiene?
“Mi inflexibilidad ante algunas prácticas me ha costado la malquerencia de mi partido porque las personas que lo dominan han hecho todo tipo de manifestaciones en mi contra. La gente, que es en últimas lo que importa en una democracia, ha visto con buenos ojos mi postura y mi coherencia. Mis disputas en el Polo no se limitan a ese partido, sino que es una ruptura a la vieja forma de hacer política que está en todas partes. Eso no es una cosa ni de la derecha, ni de la izquierda, ni del centro. En todas partes usted ve esa política clientelar y transaccional que ha sido la reina en Colombia y yo creo que eso debe cambiar”.
Pero usted entró a un Gobierno que también ha incurrido en esas prácticas. ¿No es incoherente?
“Sería ingenuo creer que la clase política va a cambiar en una sola elección, eso es imposible. Lo que pasa es que a nosotros se nos mide con otra vara y cuando digo a nosotros digo a las izquierdas. Colombia ha sido un país profundamente conservador. La izquierda fue exterminada física y moralmente y era obvio que en el momento en el que llegara un proyecto de izquierda al poder, pues iba a generar una resistencia enorme en unos sectores que se han sentido hegemónicos y propietarios del país”.
La Ungrd ha estado envuelta en escándalos de corrupción en gobiernos anteriores y en el actual. ¿Qué es lo diferente?
“Esta entidad es la joya de la corona para la politiquería. Entonces no creo que haya un precedente de un gobierno que haya tomado la decisión de entregarle esa cartera de riesgo a una persona que no está dispuesta a hacer ningún tipo de transacción política. Es la ruptura con la política tradicional. Es importante decirlo: el expresidente Uribe nunca soltó la Ungrd. ¿De quién era el ‘Mono’? (Eduardo González, exdirector de la entidad). Si el presidente Petro decide ponerme aquí es porque está dando un mensaje absolutamente claro y es no a la política transaccional”.
¿Con qué barreras se ha encontrado desde que asumió el cargo?
“Por ejemplo, el caso de la secretaria general, Ana María Castaño, que quiere quedarse atornillada a la entidad. No tengo miedo a decirlo porque quiere obstaculizar a la nueva dirección. Es una mujer embarazada, por supuesto ante la ley un sujeto especial protección, pero en este caso hay una contradicción. Por un lado, el libre nombramiento y remoción que tiene una razón de ser y es evitar que una persona que ostenta un enorme poder dentro de la entidad sabotee o impida que una nueva dirección funcione y otra que es la estabilidad laboral reforzada para una embarazada. Una embarazada sí puede tener estabilidad laboral reforzada, pero también se puede ir a la cárcel.
El hecho de que una mujer esté embarazada no implica que yo como director esté obligado a confiar en ella. La señora Ana María Castaño está siguiendo aquí todos los pasos de manual y está haciendo toda la trazabilidad para luego acusarme a mí de acoso laboral o de haberla despedido injustificadamente. Lo que ella debería hacer por decoro es renunciar porque es la secretaria general de la entidad que atraviesa por un escándalo de corrupción de esta magnitud. Yo no puedo condenar a nadie. Yo no emito juicios, esos juicios los emite la justicia y los entes de control. La señora Ana María (Sánchez), el señor Olmedo (López), el señor Sneyder (Pinilla) y todas las personas que están en esta entidad o estuvieron tienen el derecho a la legítima defensa. Pero lo que sí le puedo decir es que no tiene ningún sentido que una mujer embarazada se atornilla al cargo cuando estamos en medio de semejante tormenta, se debe defender por fuera de la entidad”.
El país conoció el escándalo por los sobrecostos en los contratos de carrotanques para La Guajira relacionados a Impoamericana Roger S.A.S. Usted denunció que además de los 40, había una orden de compra por otros 20. ¿Qué pasó con esos contratos?
“Le doy una buena noticia: $59.200 millones entregados por Olmedo López a Impoamericana Roger S.A.S están a salvo porque esa empresa firmó en las instalaciones de la entidad un desistimiento de los contratos que tenían por 20 carrotanques y 20 camiones de bomberos. Esos contratos murieron”.
Fuentes consultadas por EL COLOMBIANO dicen que la “olla podrida” que usted encontró es tan grave que el presidente Petro estaría pensando en liquidar la entidad.
“El presidente Petro ha hablado de la reestructuración de la entidad y también de la necesidad de articularnos con el Fondo de Adaptación. Esta entidad tiene una misionalidad que no se puede detener: estar lista para responder a las emergencias. Esta funcionalidad no se puede detener un segundo y sea cual sea la reestructuración, hay que hacerlo mientras la unidad sigue andando y eso también es un mensaje de tranquilidad para los contratistas y funcionarios de la entidad. Creo que es temprano para hablar de una posible liquidación. En cualquier caso, pues tiene que ser una decisión del señor Presidente, no mía. Pero no me gustaría a mí ser el director liquidador de una entidad”.
¿Ya habló con el presidente sobre la posibilidad de la liquidación?
“No he hablado con él sobre el tema de la liquidación o la reestructuración. Estoy esperando la agenda del presidente para poder sentarme con él porque es importante. Yo necesito reunirme con el señor presidente Petro para contarle personalmente las cosas que ha venido encontrando y y para escucharlo porque pues el presidente es el que toma las decisiones de ese calado. Por supuesto, delega en mí una enorme responsabilidad, pero esa reestructuración de la que habla, él debe orientarla también”.
¿Qué expectativas tiene de su paso como director de la Ungrd?
“Estoy asumiendo unos riesgos muy altos. La Unidad sería el sueño dorado de cualquier politiquero. Usted le da una entidad como esta a un político profesional y le arma una bancada porque tiene no solo capacidad de contratación, sino de dar resultados en tiempos cortos: llevarle alimento a las personas en momentos de crisis, arreglar los diques y carreteras, poner puentes, etc. Pero yo no soy un político tradicional, soy un político de opinión, entonces lo único que tengo en mi carrera política es mi reputación y obviamente la arriesgo al subirme a un potro de estas características. Asumo hasta riesgos de seguridad porque esto no es meterse con hermanitas de la caridad. Aquí hay unos intereses muy grandes. Yo asumo todos esos temas porque creo en el proyecto colectivo del que hago parte y que en este momento lidera el señor Presidente Petro, pero que es un proyecto de largo aliento. Nosotros tenemos que demostrarle al país somos el cambio”.
“Operación alfombra” en la entidad
Fuentes en el Gobierno le dijeron a EL COLOMBIANO que la llegada de Carlos Carrillo a la Ungrd tiene más objetivos, además de recuperar la entidad y revisar qué fue exactamente lo que pasó con la compra de los carrotanques. El presidente Petro estaría interesado en revelar los detalles de la gestión de Eduardo el “Mono” González, director de la administración del Gobierno Duque.
El jefe de Estado tendría información sobre contratación irregular bajo esa dirección. De hecho, en uno de sus discursos esta semana, en donde habló de la Ungrd, dijo: “Esa entidad no ha sido un desastre solo en este Gobierno. Ha sido un desastre siempre, porque la contratación es privada; (...) Hay personas que pasaron a ser de las más ricas del país”. Uno de los objetivos de Carrillo sería destapar la alfombra y poner el retrovisor para encontrar si hubo o no irregularidades.