A Gabriel Enrique González los pecados le pesaron tanto que lo terminaron llevando hasta la muerte. Mientras purgaba una condena de 45 años por asesinar –en octubre pasado– a su hijo en un hotel en Melgar, González decidió tomar las pastillas suficientes para provocar una sobredosis de medicamentos que horas más tarde le paralizaron el corazón.
Los guardias de la cárcel Picaleña, en Tolima, durante la noche del domingo 26 de marzo recibieron la novedad de que un privado de la libertad habría sufrido un accidente.
Al observar lo que había pasado en la celda de González, ubicada en el pabellón 34, lo trasladaron hasta el área de sanidad donde ante el estado de gravedad decidieron enviarlo directamente al hospital Federico Lleras Acosta, en Ibagué.
En este lugar fue internado de urgencia en la Unidad de Cuidados Intensivos por los síntomas que presentaba, algo que los médicos catalogaron como una intoxicación severa con un episodio de hipotensión. Allí estuvo hasta el día siguiente, lunes 27 de marzo, cuando falleció hacia las 8:30 de la noche a causa de un paro cardiorespiratorio.
La muerte de González fue confirmada por el Inpec hacía las 3:37 de la mañana con un comunicado en el que explicaron: “Falleció a las 20:30 horas, según el médico tratante. Se informa que por paro cardiorespiratorio. Es de anotar que este se encontraba en UCI por su intoxicación desde ayer 26 de marzo de 2023 a las 21:30 horas que salió por urgencia”.
Pero al parte médico le comenzaron a rondar varias hipótesis. Al parecer, el plan inicial de este hombre tenía que ver con atentar contra su propia vida luego de asesinar a su hijo de 5 años, pero no lo logró.
Por otro lado, hay versiones que apuntan a que se trató de un posible envenenamiento. Pero –por ahora– las autoridades investigan si se trató de un suicidio por el contenido que ingirió en su celda.
El crimen contra su propio hijo
El pequeño Gabriel Esteban de cinco años fue asesinado por su padre Gabriel Enrique González el pasado 4 de octubre. Por esa razón, purgaba una pena de 45 años de prisión por los delitos de homicidio agravado y cohecho cuando intentó sobornar a un policía en un retén donde fue arrestado.
El confeso homicida había recogido al pequeño en la casa de su madre con la excusa de llevarlo a comer helado, pero en realidad terminaron en un hotel en Melgar donde llevaría a cabo su macabro plan.
El asesino y su exesposa habían pasado por una convulsa separación que llegó, incluso, a los estrados de una Comisaría de Familia de Bogotá. González quiso torturar a su excompañera sentimental amenazándola con que le quitaría la vida al pequeño Gabriel Esteban. Cuando perpetró el crimen le envió fotografías del cuerpo sin vida del menor de edad.
“Él me llamó el domingo sobre las 9:30 de la noche, me escribió un mensaje dónde decía que había dejado una USB con un vídeo en el que decía que iba a asesinar a mi hijo y después se iba a matar él. Apaga el teléfono, a las 4:07 de la mañana, ya del lunes, me envía la foto del niño, ya sin vida”, relató la madre del menor.
En ese entonces, tras conocerse los hechos, las autoridades desplegaron un operativo por todo el Tolima con el fin de encontrar al asesino y al menor, pero cuando el ahora suicida fue hallado ya era demasiado tarde y el niño, su propio hijo, ya había muerto. El caso escandalizó a todo el país y generó rechazo absoluto.
De la pena de 45 años, González solo alcanzó a pagar cinco meses.