La trayectoria de Antonio Sanguino Páez, el nuevo ministro de Trabajo, nombrado por el presidente Gustavo Petro en reemplazo de Gloria Inés Ramírez, ha estado marcada por investigaciones por presunta corrupción y una relación cercana con movimientos del ELN desde su juventud.
Oriundo de Ocaña, Norte de Santander, el exsenador de la Alianza Verde creció en Valledupar. Más tarde, su activismo político lo llevó a Bogotá, donde llegó como vinculado a movimientos de izquierda con afinidad política al Ejército de Liberación Nacional (ELN).
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Antonio Sanguino y su relación con el ELN y la Corriente de Renovación Socialista
Durante los años noventa, sin participar como combatiente, hizo parte de la Corriente de Renovación Socialista (CRS), una disidencia del ELN que abandonó las armas en 1994.
Sanguino estudió Sociología en la Universidad Cooperativa de Bucaramanga y se especializó en desarrollo regional, obteniendo una maestría en la materia. También cuenta con un doctorado en Gobierno y administración pública.
Su trayectoria política comenzó en el Concejo de Bogotá, donde estuvo por tres periodos consecutivos, primero con el Polo Democrático y luego con la Alianza Verde. En 2018, aterrizó en el Congreso con esta última colectividad.
Investigaciones y señalamientos por corrupción
Sanguino ha estado salpicado por cuestionamientos en materia de contratación pública. En 2023, cuando se desempeñaba como jefe de Gabinete de la Alcaldía de Bogotá, la Procuraduría General de la Nación abrió una investigación en su contra por presunta exigencia de coimas a contratistas.
Según las denuncias, Sanguino habría solicitado coimas a empresas vinculadas con el alumbrado público, el botadero de Doña Juana y los cementerios del Distrito, a través de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP).
La procuraduría había dicho que “las denuncias recibidas por ciudadanos” se afirma el presunto pago de coimas a Sanguino “en todas las contrataciones realizadas en la UAESP”.
A esto se suman cuestionamientos por presunto tráfico de influencias, relacionado con el escándalo de corrupción en la Universidad Distrital.
Tras la denuncia de un organismo de control ciudadano sobre un contrato de consultoría entre la Universidad Distrital y la esposa de Sanguino, avaluado en 350 millones de pesos, en 2020, la Corte Suprema de Justicia le abrió una indagación preliminar al entonces senador. Sanguino se había pronunciado y aseguró que no tenía “una vinculación oficial al proceso”.
Los retos de Antonio Sanguino en el Ministerio de Trabajo