Somos diferentes

Fotografía: Cristian Marín Macías.

Alrededor del mundo nos encontramos hinchadas lindísimas, y algunas destacan por su pasión independiente del destino de su equipo, la hinchada del Dortmund, del Galatasaray o de Racing de Avellaneda son un ejemplo de ello.

Pero ante este panorama, ¿qué tiene la hinchada del DIM que la hace diferente?, ¿somos unos miopes que no vemos que más allá de las montañas hay fenómenos brutales de fanaticada? ¿o tenemos en verdad un legado particular entre las manos?


Veamos…


Definitivamente no somos masivos, no llenamos semana a semana el Atanasio de 42.000 asientos, a diferencia de la hinchada del Borussia que llena los casi 82.000 puestos del Signal Iduna Park.

No contamos con una plataforma mediática, existen equipos, inclusos en nuestro propio país que cuentan con medios dedicados a hablar por y para ellos y tiendas en cada centro comercial, y eso no está mal por supuesto, afortunados ellos, pero eso si es un aspecto importante que no tenemos.

No somos un equipo ultra ganador, aunque los títulos han sido muy significativos en esta última era, tampoco diremos que han abundado. No hemos sido hegemónicos y tenemos un largo camino para convertirnos en los más ganadores en Colombia.

Y sobre todo, hemos tenido terribles administraciones que han estancado nuestro crecimiento y le han colocado grandes obstáculos a las pocas buenas que ha habido.

Luego de decir esto, ¿podemos considerar que somos realmente diferentes?


Mi respuesta señores es un rotundo sí, y este es el argumento:


logistica20309201704082017Somos leales, no oportunistas. A punta de golpes, nos hemos forjado cómo hinchada fiel, sabemos lo que es sufrir toda clase de desgracias, desde estar 45 años sin festejar un título, pasando por celebrar uno que nos duró 5 minutos, luchar por no llegar a una promoción y salir de la quiebra.

A nosotros no nos compran las copas o el dinero, el nuestro es un amor auténtico, y debemos decirlo, tenemos pocos hinchas oportunistas a diferencia de los otros equipos, cuya fanaticada se nutre de los ventajosos que se suben al bus en el sector de la victoria pero se bajan en los momentos difíciles. Somos pocos, tal vez unos 30,000 mil fieles, pero con gran corazón.

No somos quién para decir que nuestro sentimiento por el club es más fuerte que el de los otros por el suyo, a fin de cuentas, todos cantamos lo mismo (“Sos un sentimiento, no puedo parar”), pero nosotros entonamos un (“No necesito que estés arriba pa’ quererte glorioso DIM”).

Somos un fenómeno social marcado por la resiliencia. Torneo a torneo el DIM necesita el aliento de la hinchada, y sus administradores necesitan la presión para hacerlos estar a la altura. En las buenas y en las malas, entre la estética y la euforia, la hinchada hace un aporte emocional clave para ganar torneos, sigamos marcando la diferencia.


 

Por Juan Camilo Palacio López

@camilopalacio

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