Por Jonny Sampedro
@jonnysampedro
Sin la brillantez de días atrás, pero con mayor contundencia, Atlético Nacional venció 2-0 a Chicó que sorprendió por intentar ofender a su oponente y no esconderse como en otras visitas.
En el “Verde” dejaron buenas sensaciones: Bonilla, Ibargüen, Macnelly y Ruiz. A continuación el análisis uno por uno de los catorce hombres que pisaron el campo en esta oportunidad.
-Cristian Bonilla: Con mucha seguridad y confianza. Se nota cuando sale jugando con sus compañeros más cercanos, habla más, su madurez es evidente y el nerviosismo de torneos anteriores parece cosa del pasado.
Bien en el saque largo, fuerte y preciso. En los saques a laterales y volantes la puntería mermó un poco. En los achiques y mano a manos estuvo excelente, salvó al equipo de que le igualaran en las acciones de Carlos Díaz, y de Riascos.
Vivo, malicioso. Se inventó la amarrada de guayos para ganar tiempo mientras trataban medicamente a Diego Arias y le vendaban la cabeza.
-Gilberto García: No fue muy constante su salida en esta ocasión, y tampoco sus buenos centros. Debió contenerse porque el rival atacó, y una de sus zonas preferidas fue la suya. Para la parte complementaria pifió en un rechazo y casi termina en gol de Riascos.
-Diego Peralta: Pifió en los primeros pasajes cuando intentó quitar la pelota, y poco preciso en los balones a Berrío al jugar en largo. En el juego aéreo, su fuerte, se impuso. También se mostró seguro anticipando a Edwards Jiménez, quien poco pudo hacer, y después a Obregón.
Pudo marcar en la complementaria, pero pese a su barrida no logró llegar a tiempo al balón que le envió Orlando Berrio. No era tan fácil.
-Francisco Nájera: Atento en el juego aéreo, presto para evacuar el peligro por esta vía. Preciso saliendo con el balón largo cuando los hombres del Chicó presionaron la salida. Se quedó sin reacción en el mano a mano de Riascos y casi le anotan a Nacional.
Injusta la amarilla que recibió finalizando el primer tiempo, pues no fue a cazar al rival. Fue un choque fortuito e incluso salió con la nariz sangrando.
-Daniel Londoño: No es de centrar mucho ni de avanzar en velocidad y ganando duelos por su costado. Por ahora, es más un acompañante por ese sector, alguien en quien apoyarse, descargar y seguir jugando. Se ve mejor en fase defensiva. Justa su amarilla. Fue imprudente al voltearse cuando se escapaba por su sector el lateral Fausto Obeso. En la parte complementaria tuvo opción de rematar al arco, pero su impacto de derecha salió desviado.
-Dayron Mosquera: Se vio incómodo y un algo perdido. Entendible por su juventud y por lo pocos minutos que tiene como profesional. Recuperó e hizo la fácil: le dio a su compañero más próximo, casi siempre Macnelly.
Pese a que se animó a patear de media distancia, con buena puntería, no estuvo tan comprometido en el ataque del equipo. Fue más un volante de marca neto que el ocho que necesitaba Macnelly para optimizar el juego interno, labor que cumple habitualmente Sebastián Pérez.
Tiene una gran estatura, algo vital para un jugador de esa parte del campo y seguro tendrá mejores oportunidades. ¡Paciencia, es un pelao!
-Diego Arias: Su constante no fue anticipar y presionar en el medio, sino replegarse, aguantar al rival y quitarle la pelota. Asesoró bien al joven Mosquera y como siempre el sacrificio es su mejor carta de presentación. Terminó jugando con la cabeza vendada.
-Orlando Berrío: Voluntad y sacrificio. En el primer tiempo colaboró a ratos regresando por la banda derecha, por la que inquietó el Chicó, y le dio una mano a “Alcatraz” en marca para hacer doblajes al hombre del equipo visitante que atacaba esa zona.
En fase ofensiva se inventó alguna pirueta para librarse de la marca de sus rivales y le resultó. Fue más colectivo en el segundo tiempo, y tomó la decisión correcta en el segundo gol, debido a que alzó la cabeza y centró al hombre que entraba por el medio.
Está entrando en una faceta de alegar con los rivales y abrir mucho los brazos, por momentos con mala intención. No se ve bien eso en él, debido a que no se ha caracterizado por ser un jugador rudo.
-Macnelly Torres: Dinámico en los primeros pasajes, jugó a un toque con sus compañeros, y buscó siempre dejar mano a mano a Ruiz. Reaccionó a la perdida inmediata de la pelota, y tuvo compromiso en ese sentido, incluso ganó uno que otro rebote y eso permitió que el peligro en ataque se mantuviera.
No muy atinado pateando de fuera del área, pero preciso en la elaboración del segundo gol. En una pared con Ruiz dejó mano a mano al samario para que marcara el tercero, pero el balón se fue desviado. En términos generales cumplió. Hay que tener en cuenta que venía de una lesión.
Su amarilla fue por cuestionar una ley de ventaja que favorecía a Nacional. Se vio inapropiada porque el jugador dialogó con el árbitro Nicolás Gallo y en ningún momento se notó que le faltara al respeto.
-Andrés Ibargüen: Otro que por instantes dio una mano regresando y en marca. Dueño de una técnica envidiable, parece jugador de microfútbol, gambetas en una baldosa, control y recepción de balón en condiciones difíciles.
Buenas incursiones por izquierda. Antes del primer gol ya había mostrado que marcaba diferencia por ese sector, y minutos después elaboró la acción y habilitó a Ruiz para que definiera a placer. En su gol el balón parece que se le pasaba, pero definió muy bien. Casi marca el tercero con un remate de fuera del área. Da la sensación que genera más peligro y opciones de gol cuando juega por el centro o llega por esa parte del campo.
-Luis Carlos Ruiz: De siete u ocho balones que peleó como pívot, solo perdió dos. Bien en esa labor. Tranquilo, confiado y con frialdad para definir en el primer gol de Nacional. Bueno que vuelva a marcar, así recupera el equipo a un goleador que tiene en remojo y que hace define bien con las dos piernas.
Probó de media distancia y estuvo cerca de marcar nuevamente. En el momento que salió de fuera del área le fue bien centrando a Berrío. Casi anota el tercer tanto en una asociación con Macnelly, pero no tuvo el espacio y el tiempo necesario, por eso la pelota se fue cerca del arco de Giménez. En otra opción finalizando el compromiso decidió patear al arco y su remate salió desviado. Lo más oportuno habría sido el pase a Berrío que entraba solo al área y con mejor opción de remate.
En fase defensiva dio una mano rechazando balones de pelota quieta. La amarilla que recibió fue justa dado que barrió a Déinner Córdoba.
-Sherman Cárdenas: Jugó 30 minutos e ingresó para conservar la pelota, función que cumplió porque Nacional terminó el partido dominando el esférico. En su jugada más clara en ataque tuvo tres compañeros para apoyarse, uno de ellos Rodín Quiñonez quien le marcó una buena diagonal, pero el santandereano optó por patear pero su remate fue bloqueado (80’). No fue la mejor decisión.
-Rodín Quiñonez: Jugó 15 minutos y poco contacto tuvo con el balón. En esos momentos la idea era tener el esférico, dormir el juego, por eso su participación estuvo más enfocada en conservar el útil, que en proponer el hombre a hombre y ganar en velocidad por la derecha.
Tomás Maya: Entró faltando tres minutos y no participó en alguna acción destacada en ese lapso de tiempo.