Por @jofesos

Atlético Nacional volvió a jugar en el Atanasio después de más de siete meses, pero el regreso fue con derrota. FOTO DIMAYOR.
Fueron siete largos meses. Más de 200 días. Una pandemia que nos abrumó y nos demostró la fragilidad de la vida, pero teníamos una esperanza: ver a Atlético Nacional de nuevo.
Al parecer, el encierro nos hizo un lavado mental frente a muchas situaciones. Pensábamos que el retorno del equipo sería con una envergadura inusual, la grandeza a flor de piel y la camiseta henchida de orgullo. Nos fuimos al receso siendo líderes de la tabla de clasificación. Volvimos listos a defender el liderato. Pero…
A veces la historia no solo habla de proezas. Si se sigue ahí, se corre el riesgo de que pueda fallar en el intento. Esto le pasa al profesor Juan Carlos Osorio, todos sus pergaminos edificados en Atlético Nacional no son suficientes para sostener el momento actual: un equipo intransigente, una idea de juego perdida y una improvisación práctica y hablada que solo respalda un sector de la hinchada, con cercanía al club. A eso se exponen las segundas oportunidades.
Somos hinchas, y como tal opinamos. Vemos el fútbol con la pasión de la calle, el barrio, el tierrero. Hay que ver el fútbol como lo simple, lo sencillo y lo tangible. De qué sirve el verso cuando en la cancha se refleja todo lo contrario. Entre argumentar y poner en práctica hay un trecho gigante. Los hechos escriben la historia.
Ante Once Caldas un equipo pálido, perdido y sin sentido común. Ante Tolima (de los últimos 11 partidos, uno ganado, dos empatados y ocho perdidos) un equipo sin identidad de juego, desorganizado y fatal en la línea defensiva. Los volantes sin aparición, todos entraron en los cambios, y los delanteros, ahí…
Si los ponemos en una balanza, uno a uno, Nacional tiene hombres que están por encima de otros nombres en el fútbol colombiano. El problema viene cuando los juntamos en el terreno de juego, donde la orquesta solo emite alaridos y cada uno es una isla desierta venida a menos. ¿Problemas del director?
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Al profesor Osorio no se le puede quitar ni un solo crédito ni laurel que ha cosechado en el fútbol, lo que sí entra en tela de juicio es si el mensaje está llegando a sus futbolistas de la manera adecuada. Hay quienes dicen que el Profe es un adelantado para nuestro balompié y acá todavía no estamos listo para que un grupo tan nutrido se adapte a esos conceptos.
El verde amanece en la octava posición. Con todas las dudas y sin ninguna certeza. O sí, que a este paso es más creciente la incertidumbre en la hinchada que la fe en el cuerpo técnico y el equipo. Qué impotencia recordar cada segundo de ausencia de Nacional y volver en medio de la misma impotencia, pero esta vez, por estar lejos de ese gen romántico que conocemos de la institución verde y que siempre anhelamos ver en la cancha.
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