Por @aguirresebas

El profesor Juan Carlos Osorio se mostró muy inquieto y asumió la responsabilidad sobre el empate ante Envigado. Fotos Manuel Saldarriaga.
Que Juan Carlos Osorio era terco ya lo sabíamos. Así lo conocimos cuando llegó al club en 2012, y ni las críticas, las rechiflas y los trinos lo hicieron cambiar. Con todo eso, nos entregó seis títulos y se apropió de un lugar en la gloria verdolaga.
Dio vueltas por Brasil y México, pasó un ratico por Paraguay, y en su regreso a Nacional, sigue con la misma terquedad, pero parece que la ha revolucionado.
Comenzó el semestre jugándosela a su manera: rotando, probando, inventando. Los resultados, y el juego, le daban la razón, pero ante las eventualidades que han surgido en el transcurrir del torneo, parece anquilosado en sus tesis, encerrado en su discurso, en sus ideas.
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Los números están de su lado: hemos liderado el certamen durante varias jornadas, somos uno de los equipos más goleadores, con la diferencia de gol más abultada, pero en el juego aún hay un nosequé que no convence. Y él, abstraído en sus conceptos, en sus rayones y sus anotaciones, no flexibiliza sus posturas.
Se mantiene en que por encima de Patricio Cucchi, Neyder Moreno y Sebastián Gómez hay mejores jugadores, o al menos otros con mayor rendimiento. No les da minutos, y no parece que lo vaya a hacer, al menos eso dejan ver sus palabras, cada vez más ásperas, más frenteras, más cerradas.
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Insiste en poner a Cristian Blanco de extremo, un juvenil con condiciones, tal vez, pero aún en formación, y quien de repente es el extremo derecho con más minutos en los partidos recientes. A Helibelton Palacios le ha dado otras responsabilidades, cuando su lugar siempre ha sido la del lateral derecho. En una sí nos ganó: con Cristian Mafla. Y quizá lo termine haciendo con Baldomero Perlaza, pese a la resistencia de muchos.
Osorio es terco, y tiene todo su derecho a serlo, pero ante un bache futbolístico que se ha prolongado más de lo que quisiéramos, no da señales de buscar un cambio, en síntesis, de tener sentido común y poner a los mejores en su posición. Para eso no necesita que la hinchada se lo diga, él en su sabiduría -que la tiene- lo debe inferir sin problemas.
Entrenador Juan Carlos Osorio, no se complique por querer ganar con la suya: usted ya está en la gloria del verde, no se muera con la nevera llena. A veces la hinchada, y más la de Nacional, presiona más de lo debido, pero también en ocasiones es buena consejera.
¡Vamos Nacional!
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