Cara y cruz de la propuesta de Rueda ante Central

Por: Jonny Sampedro
@jonnysampedro
¡Sorpresivo! Así se resume el esquema que Reinaldo Rueda empleó para enfrentar a Rosario Central. Sorpresivo, porque es un hombre que poco modifica sus patrones de juego, que en sus dos temporadas con Nacional nunca antes había empleado tres centrales y menos en un partido tan decisivo, nada menos que en los cuartos de final de una Copa Libertadores.
Foto cortesía Atlético Nacional

Foto cortesía Atlético Nacional

El entrenador vallecaucano se mueve entre un 4-4-2, 4-2-3-1, y un 4-1-4-1, por eso esta vez resultó llamativo que se la jugara con tres centrales, es decir, con líbero (Henríquez), doble stopper (Aguilar y Sánchez) y carrileros (Bocanegra y Farid), algo que no se veía en Nacional desde el segundo semestre del 2013, cuando el equipo de Osorio ganó la Copa Colombia, ante Millos, y la Liga, frente el Cali.
La lectura inicial dio a entender entonces cierto respeto al ataque del equipo argentino, si se quiere temor, pero el correr de los minutos enseñó que la idea del adiestrador nacionalista no era errada, frente a la cual mencionamos lo bueno y lo malo de esta postura.
1. Delanteros controlados 
Los atacantes Marcos Ruben y Germán Herrera estuvieron controlados en gran parte del partido. En la mayoría de pasajes siempre tuvieron a uno de los defensores encima, anticipándolos, perturbándolos, no dejándolos controlar la pelota, ni voltear. Ya si uno de ellos sacaba ventaja, tenía a Henríquez por delante, otra dura prueba por superar.
2. Bandas seguras
Los carrileros, Bocanegra y Farid, formaron una línea de cinco hombres en defensa cuando el “Verde” tuvo que replegarse. Le brindaron seguridad a sus compañeros, un apoyo extra, y evitaron que el rival generara peligro por las bandas, una de sus fortalezas.
3. Desdoble, superioridad numérica en el medio y asocio
Con tres centrales fijos y Mejía apoyando a manera de cabeza de área, Bocanegra y Farid tuvieron licencia y confianza para salir al ataque. Fue como irse de vacaciones, y dejar la casa con una cuadrilla de pastores alemanes cuidándola.
Por este motivo el elenco antioqueño se vio mejor del minuto 20 en adelante, y esta fue una de las razones para que Nacional se le fuera encima a Central, y difícilmente lo dejara contragolpear, pues cuando Mejía subió contó con siete hombres en campo rival para atacar, tener el dominio del esférico y no preocuparse por la parte de atrás. Atacó entonces por los costados y por el centro, lo cual generó un gran esfuerzo para el local.
4. Mejorar el juego interno con dos “creativos”
En el papel, la idea de jugar con Sebastián Pérez y Alejandro Guerra por delante de Mejía lucía interesante. Guerra contaría con su mejor compañero al lado, la sociedad entre ambos le daría claridad por el centro a Nacional, y así llegarían las opciones para los hombres del ataque. A eso hay que sumarle el reto que resultaba para Musto, el volante cinco de Central, que debía contener a dos buenos jugadores por su zona.
Lastimosamente todo se quedó en la pizarra, y los resultados no se plasmaron, pues Alejandro “Lobo” Guerra y Sebastián Pérez tuvieron un partido discreto, les anticiparon seguidamente, y les ganaron en fuerza y velocidad. Eso sí, el buen manejo de ambos permitió conservar la pelota, pero en zonas de poco riesgo, pues poca profundidad le dieron al equipo y contadas opciones les brindaron a sus compañeros de ataque.
Por esta razón Nacional llegó poco, y tuvo el balón pero no hizo daño. Recordemos que el refrán dice que “cuando el cerebro no piensa, el cuerpo no camina”.
5. El esquema obligaba a jugar con otros delanteros
Cuando hablan del buen momento de Orlando Berrío y Jonathan Copete compartimos esa afirmación. Es más, su presente, por lo menos lo que va de este 2016, es mejor que el del estelar Víctor Ibarbo y de jóvenes como Marlos Moreno, algo que nos alegra porque se trata de dos jugadores a los que poca fe les tiene la tribuna.
Pero una cosa es que de visitante los empleen como extremos por su velocidad, colectividad, y sacrificio para volver a formar una línea de cuatro en el medio cuando se requiere, y otra es que vayan como dos hombres en el frente de ataque y no por las puntas. A nuestra consideración, la elección fue errada.
Y fue errada porque sus virtudes están para jugar por los costados principalmente, pese a que no les es desconocida la posición de centroatacantes, y a que poco se les debe reprochar porque no fueron abastecidos por sus compañeros. Pero sí es claro que Nacional tiene hombres más talentosos y desequilibrantes en ataque como Ibargüen y Marlos Moreno, que mejor se acomodaban a esas posiciones, que saben asociarse, patear de media distancia y que cuentan con un mejor dribling y poder de definición.
6. No fue improvisado, pero necesita de más repeticiones
La atención a la prensa por parte de Nacional es dos veces por semana. Por tal razón no se puede determinar cuántas sesiones de trabajo había realizado Reinaldo Rueda con la defensa de tres, algo que no había mostrado en dichos momentos. Lo que sí es cierto es que un técnico tan experimentado como Rueda no iba a improvisar de esa manera, y menos en una serie tan decisiva.
A su favor está que jugadores como Armani, Henríquez, Bocanegra, Farid, Mejía, Pérez, y Berrío ya habían jugado hace tres años a lo mismo con el anterior técnico, pero en su contra está que en esta nueva era no había probado dicha novedad con las exigencias que brinda un partido oficial, por eso se notaron algunos detalles que con las repeticiones se irán perfeccionando, y que habrían sido necesarios conocerlos para no cometerlos en un compromiso de esta clase.
Aspectos como saber de qué manera iba a reaccionar el equipo cuando el rival adelantara líneas, como en el segundo tiempo, y defendiera con un soló volante de marca. Situaciones como saber que tanto perdía el equipo sin el juego largo de Henríquez para los extremos, o el resultado de jugar con dos chicos poco experimentados en defensa con un compañero más en su zona.
Por detalles como estos, y por la necesidad de igualar, el partido se replanteó, y con el ingreso de Ibargüen por Aguilar (minuto 63) el equipo volvió a la defensa de cuatro, a los dos volantes de primera línea, al creativo, los extremos y al nueve de área.
En resumidas cuentas, el experimento fue bueno porque toma los resguardos necesarios para defenderse bien de visitante, y tener un mediocampo fuerte en series tan decisivas que podrían volver a presentarse.
Desafortunadamente, el ensayo no fue efectivo porque se pierde un partido por la mínima diferencia, pero sin marcar como visitante. Algo que no es bueno porque un gol de Central en Medellín obliga a que Nacional deba hacerle tres, tarea que no resultaría fácil con un equipo que ha sacado sus mejores resultados a domicilio.

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