Por @aguirresebas
Imagino que todos, desde el pasado miércoles en la noche, solo tenemos en la cabeza la final de la Copa Libertadores. ¡Quién no! Me parece increíble pensar que estamos tan cerca de ese sueño que tenemos desde hace cerca de cinco años, cuando comenzó esta racha de títulos que no para. El dato no es para nada menor: desde 2011, Nacional ha ganado al menos un título por año (y hasta tres, como en 2013), todos locales. Hoy, tras doce finales, nos aprestamos a vivir la más preciada, la que nos quita el sueño en estos días. Pero no será nada fácil.
El cartel dice que Independiente del Valle ha eliminado a Boca y River, los dos gigantes del fútbol argentino, además de Pumas mexicano, otro grande en su país. Un equipo chico y humilde, que con un gran corazón se ubicó en esta gran final.
Para derrotarlos, quiero compartirles las siguientes claves que, en mi concepto, serán determinantes para levantar nuestra segunda Copa en la historia.
1. Todos para el mismo lado
La hinchada verdolaga, no descubro nada nuevo, es muy exigente. Por esta razón, es frecuente encontrar posiciones encontradas respecto a algún jugador, entrenador o directivo. Mencionemos solo un caso: Juan Carlos Osorio. El director técnico más exitoso de la historia del club, pero también el más criticado. Sin embargo, desde el arribo de Reinaldo Rueda, parece que hemos encontrado puntos en común que han hecho que todos, incluidos los hinchas, caminemos con el mismo rumbo. No en vano, decimos que esta hinchada “gana títulos”. Huracán, Rosario Central, Sao Paulo, Junior, DIM, Cali saben de lo que hablo. Esa unión entre todos ha hecho que seamos un bloque muy difícil de derrumbar, porque claro, la crítica siempre deberá existir, pero para construir, como ocurre en la actualidad, no para destruir.
2. La sede deportiva en Guarne
E complejo deportivo que armó Nacional en Guarne, a 2.150 metros sobre el nivel del mar, será clave en esta serie ante Independiente del Valle, que tendrá su primer partido en Quito, a 2.700 metros de altura. Entrenar allí todos los días hará que la adaptación a las condiciones atmosféricas de la capital ecuatoriana sea menos compleja. Será como jugar en Bogotá, a 2.600 metros, donde ganamos el título nacional ante Santa Fe en 2013 y, claro, la Libertadores de 1989 ante Olimpia.
3. La memoria
Armani, Bocanegra, Henríquez, Díaz, Mejía, Pérez y Macnelly, habituales titulares, juegan en Nacional desde hace más de tres años. Algunos desde 2011 incluso. Si les sumamos a Arias, quien al parecer reemplazará a Mejía en Quito, y hasta Neco Martínez, suplente hoy para Rueda (y quien, entre otras, fue el arquero titular en las finales ante Santa Fe de 2013 y Cali en 2014), hablamos de 9 jugadores que ya se conocen lo suficiente y han pasado por situaciones extremas, como la final de la Suramericana en 2014 ante River, las dolorosas eliminaciones ante Defensor Sporting y Emelec en 2014 y 2015 en Libertadores. Por eso creo que de los refuerzos que acaban de llegar, solo Borja tendrá mayor relevancia, pues la memoria es fundamental.
4. No creerse favoritos
Defensor Sporting, Defensor Sporting… no lo olvidemos. Lo veíamos todo tan fácil, y terminamos en una de nuestras peores vergüenzas recientes. Un equipo chico, sin historia, con poca hinchada (todo tan parecido a Independiente del Valle, solo que aquellos eran uruguayos, doble campeones del mundo y dueños de la garra charrúa). Los ecuatorianos no tienen nada qué perder, y por el contrario, se ganaron el cariño de Suramérica al eliminar a Boca y River en el mismo torneo. Y aunque muchos rivales quieran darle a Nacional la etiqueta de “superfavorito”, los nuestros no deberán caer en ese juego.
5. Rematar de local
La medida del gol visitante muere en esta final, así que jugar de local, en mi concepto, será clave porque no dependerá de si hacemos o no gol en la visita del próximo miércoles, como sí ocurrió en las rondas pasadas (por ello sufrimos como sufrimos ante Rosario). El Atanasio tendrá que hervir el 27 de julio, más que nunca, más que la final de 2004 ante Junior o la semifinal de 2015 ante DIM, las dos fechas que más recuerdo como hincha en que la afición verdolaga fue partícipe activa de las victorias (más allá que en 2004 el título se nos haya ido en penales).
Minuto a minuto descuento el tiempo para que comience la final. ¡Vamos todos juntos, la hinchada y los jugadores!
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