Por: Sandra Milena David, tallerista de El Taller 2023
Había un sol pelado. Un techo de zinc. Un caserío pintado por niños. Un alambre de ropa. Un perro muerto. Un puesto de empanadas. Una ventana abierta de par en par. Un gallo canta en el patio del vecino. Una plaza de vicio. Un hombre parado en una esquina. Una venta de bolis. Un gato tuerto. Un parlante hasta los tacos. Una calle llena de huecos. Un callejón sin salida. Una penca sábila en una caneca de pintura. Unos guayos colgados en un cable de luz. Un minuto a cien.
Una señora pega el ojo detrás de la cortina. Un señor madruga a sentarse en el parque principal. Don Leo pela mangos y le escurre un jugo espeso entre las muñecas. Don Belisario padece el mal de la lora mojada, pues saluda a raymundo y todo el mundo. Doña Marta se la pasa todo el día viéndose el ombligo. Doña Carmen es la modista que le cose la ropa a medio barrio. Y Pedrito se gana la vida a punta de mandados, al igual que Carlos.
Hoy el bus siguió derecho, tenía un letrero que decía, no voy. La moto se quedó a mitad de la loma. El Metro se paró. El camión de la basura no pasó. El agua se fue. La ropa se secó. La luz subió. Las flores pelecharon. La vecina volvió con el marido. El niño lloró. La lluvia cayó. De repente escampó.
La gente ya no corre. Un olor a pan fresco. Un anciano hace un chance. Suena la bocina de un carro. Una moto mal parqueada. Es la hora de la comida. Una sopa de mollejas. Una taza de aguapanela. A mi barrio no llega Rappi, porque ellos viven acá.