Hola Galileanos!!
A raíz de la invitación de la División de Bibliotecas de la Universidad Nacional Sede Medellín para conversar un rato sobre astronomía, es imposible dejar pasar el momento de vida que aquello significa para dejar salir algunas ideas que de tanto en tanto encuentran espacio en mi cabeza.
Muchas veces he dicho que la ciencia tiene formas de contarse, de divulgarse y hacerse sentir, con la meta de que millares de personas logren captar un buen mensaje y unirse a las alegrías de un descubrimiento, de un desarrollo clave para la medicina o, en nuestro caso, de asuntos distantes del cielo y de la tierra que vemos y habitamos, con el fin de crearnos preguntas nuevas y avanzar en la gracia de la indagación permanente.
Por otro lado, y en alusión al nombre del Conversatorio (Las historias que la ciencia se pierde por dárselas de seria) es imposible negar la delicia que ha sido escribir este Blog con la tranquilidad de que las claridades conceptuales están bien definidas desde el principio, y que son los científicos quienes pueden y tienen el derecho y la capacidad argumentativa suficiente para entregar párrafos idóneos cuando se trata de contar técnica y juiciosamente los datos alusivos a los máximos avances de sus respectivas áreas de interés.
Entonces, historias
Me gustan las historias, las que me cuentan y las que me ocurren. En el mundo fascinante de la observación celeste, con instrumentos ópticos o sin ellos, las anécdotas de quienes llegan a la sintonía se vuelven lo más común y apasionante, pues cada persona tiene una manera muy distinta de ver la realidad, de entender un fenómeno celeste, de comprender lo que dicen los medios y, obviamente, también existen diferentísimas maneras de contar lo que vieron esos ojos, lo que les contaron en medio de una noche de asados o fiestas, o tal vez lo que leyeron en alguna revista o alcanzaron a entender en un programa de televisión.
Las historias, en suma, logran humanizar la observación astronómica que disfruto, y digo humanizar porque de ese modo me siento más unido al suelo que pisan mis pies, más conectado con las palabras y mucho más conectado con el escenario que, por años, me he propuesto crear: un universo lleno de personas motivadas a la exploración y la búsqueda, a la formulación de preguntas basadas en las ganas de aprender, de salir de una duda, de conocer un poco más de aquellas cosas evadidas por menos… un escenario en el que los actores de las historias comienzan sus relatos tras la dicha de ver un planeta, de cazar nuevas siluetas o sombras en la superficie lunar o de abrir los ojos con el máximo cuidado para comprobar que no, que no lo hemos visto todo y que sí hay muchas cosas listas para causarnos inmensas sorpresas y alegrías.
Historias de noches y estrellas, en la Nacional
Llegados a esta punto retomo lo de la conversada en la Universidad Nacional, pues esta será la primera ocasión en la que me atreva a dialogar con quienes quieran llegar al punto de encuentro, en la Biblioteca del Campus El Volador, en un escenario que respeto y valoro muchísimo, y al que me alegra inmensamente regresar. Hablaremos del Blog Galileanos, de la observación del cielo y de algunas historias que llevo en el bolsillo, más de algunas otras que muy seguramente llegarán a la mesa para dejarse atrapar por las palabras, incubar por los relatos y nacer al aire como imaginarios alados de gran belleza y colorido o, mejor, de gran resplandor para ser vistos más allá de las nubes, del aire y las ventanas de nuestra propia imaginación. A quienes puedan darse la pasada por la Nacional, lleguen y ahí compartimos algún relato. Será este miércoles 16 de agosto desde las 3:00 de la tarde.
Anexo, el flyer de invitación.