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“Quintero se queda solo con su terquedad”

El exalcalde Alonso Salazar, motivado por el editorial de este diario, habla por primera vez del proceso por Hidroituango.

  • Salazar dice que Quintero pone en riesgo la autonomía de EPM. FOTO Juan A. Sánchez
    Salazar dice que Quintero pone en riesgo la autonomía de EPM. FOTO Juan A. Sánchez
04 de noviembre de 2021
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En respuesta al editorial publicado el pasado martes 2 de noviembre, titulado Medellín y el azote de la propaganda, el exalcalde Alonso Salazar planteó las siguientes reflexiones en torno al proyecto de Hidroituango y al proceso por responsabilidad fiscal que adelanta la Contraloría General de la República contra 26 empresas y personas naturales, entre las que se encuentra Salazar. Estos son algunos apartes:

“Es verdad que, con asesoría, el alcalde Daniel Quintero ha mentido sobre la crisis que se generó en Hidroituango haciéndola ver como un caso de corrupción. Una mentira de la que hicieron eco, de manera concertada, aliados políticos de Bogotá, opinadores a veces facilistas, a veces interesados, que han agitado el tema, y sobre todo funcionarios que han convertido el control en un arma para interferir la política, sirviendo al tiempo a intereses tan oscuros como atrevidos. En el editorial se formula una pregunta fundamental, ¿cuál es el afán del alcalde en cambiar los contratistas?

Una advertencia: hago parte del grupo 26 personas y empresas que la Contraloría General de la República declaró responsables fiscales del detrimento patrimonial que generó la contingencia. Cuando empezó la crisis de Hidroituango, en abril de 2018, aunque hacía más de seis años había terminado mi periodo de alcalde, dije que respondería sobre mis actuaciones en los organismos de control. A lo largo de este tiempo, evité hacer declaraciones en un ambiente tan controversial y enrarecido, con tantos oportunistas aprovechando el río revuelto. Pero ahora, a más de tres años, ante una evidente manipulación de la investigación por parte de la Contraloría General de la Nación, siento la responsabilidad de pronunciarme (...)

El alcalde Quintero sabe que en la investigación de la Contraloría no aparece la palabra robo o corrupción, pero aprovecha la legítima expectativa social de conocer la verdad para confundir. Si Quintero miente al estilo Gobbels, como dice el editorial, en el caso de la Contraloría, a estas alturas, es notoria la arbitrariedad con la que se han incluido y excluido responsables, dando la razón a quienes aseguran que detrás hay una motivación política. Y me sumó a otros encausados que han denunciado falta de garantías y prejuzgamiento, logrando con tutelas y recusaciones, suspender momentáneamente los acelerados tiempos del proceso. La Contraloría revienta la lógica al calificar decisiones técnicas tomadas con el aval de especialistas, como prueba de responsabilidad “grave”, como si esas decisiones tuviesen la intención calculada de hacer daño. O, desde otra perspectiva, la lógica de la Contraloría supone que, ese es mi caso, debí impedir que se ejecutaran decisiones tomadas por consenso por los expertos.

La contingencia se produjo en abril de 2018, diez años después de que se tomaron las primeras decisiones para hacer factible la obra. Hay que subrayar que antes de esto no hubo observaciones, ni de autoridades administrativas o de control, de ninguna ía, ni estudios académicos serios que advirtieran de algo, de errores o irregularidades. Después de 60 años de ser concebida esta hidroeléctrica estaba cerca de ser una realidad, que daría orgullo a constructores y lustre a los gobernantes del momento. Hay informes institucionales que certifican que, en ese inicio del 2018, se estaba cumpliendo con el cronograma y con el presupuesto, cosa admirable en una construcción de esta magnitud (...).

La segunda contingencia

Se produjo la contingencia por el colapso de la GAD o túnel 3. EPM hizo un esfuerzo descomunal para superar la crisis; en el primer momento sus acciones se enfocaron en salvar vidas, atendió a miles de personas que tuvieron que abandonar sus casas provisionalmente, con graves perjuicios.

Me parece importante citar la columna que el exvicepresidente y excandidato presidencial Germán Vargas Lleras, publicó en El Tiempo, en la que advierte sobre los riesgos de una nueva licitación para cambiar contratistas de Hidroituango. Es una opinión alineada con la expresada en diferentes momentos por el presidente Duque, por los gremios económicos y prestantes sectores académicos. La advertencia de Vargas Lleras es significativa porque él ha respaldado al alcalde Quintero, con columnas donde usa las palabras corrupción, robo, puerta giratoria, enjuiciando de bulto a gobernantes y empresarios antioqueños. Pedir que se termine la obra pronto para neutralizar los riesgos, y que luego se presenten los resultados de la investigación de los respectivos organismos, indica que tiene conciencia del peligro del juego en el que ha estado a la ofensiva.

¿Que riesgos? En su columna, Vargas Lleras los detalla. Que falle la estructura del vertedero que fue diseñado para descargas ocasionales, y que poblaciones de aguas abajo, en territorios de 17 municipios puedan desaparecer y se pierdan miles de vidas. (Es decir, el riesgo de la primera contingencia sigue latente). Advierte que con una nueva licitación, la central se retrasaría un año más y de producirse otra falla en el sistema eléctrico nacional se puede llegar a un momento crítico en el abastecimiento de energía y subirían las tarifas. Y sigue: Por el lado de EPM, la situación puede convertirse en catástrofe empresarial por la pérdida de 1.200 millones de dólares y el cierre de créditos de la banca multilateral. En realidad estamos frente a otra contingencia que de no atenderse potencialmente trae los daños de la primera y terribles efectos sobre Medellín y el país. No es un hecho inesperado, como la falla de un túnel, sino una trama jurídica y política creada por algunos sectores con apuestas inimaginables.

Ante esas posibilidades en el horizonte, Vargas Lleras se muestra reflexivo; le pide a la Contraloría, que ya juzgó en primera instancia, que se tranquilice porque las aseguradoras están respondiendo para cubrir el detrimento; y llama a los involucrados en el pleito a aportar soluciones. Dice textualmente: “es obligación de todos los involucrados aportar soluciones. Ya lo señaló el presidente Duque cuando afirmó que no se puede poner en riesgo la ejecución del proyecto y que no se puede seguir improvisando, añado yo, por ninguna de las partes”.

Como pueden ver las consecuencias de la segunda contingencia de las que habla el editorial, están claras. La novedad es que ahora la advertencia la hacen los partners de Quintero, incluidos parlamentarios paisas. Como el alcalde eliminó la autonomía que ha hecho de EPM una empresa grande, no hay nada que esperar del gerente y de la actual junta. El alcalde parece estar quedando solo con su terquedad. Y su apuesta hasta ahora ha sido la de un aventurero afortunado, al que le cabe la definición de “el afanado”, que le dio en este diario el profesor Jorge Giraldo.

La historia de Hidroituango siempre ha tenido la amenaza de “sombras de la China”

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