El pasado 20 de agosto, como ocurrió hace dos años, la quebrada Cañada Negra, que marca los límites entre Medellín y Bello y recorre barrios de los dos municipios, se desbordó y arrasó con dos talleres mecánicos e inundó varias casas del sector de Zamora, dejando ruina y destrucción.
“Es un problema que se presenta siempre en esta desembocadura que ni Bello ni Medellín lo arreglan y estas son las consecuencias”, señaló Fernando Carmona, habitante del barrio Zamora, en declaraciones a este diario durante la emergencia, que además de las pérdidas para las familias obligó a cerrar varias horas un carril de la autopista Medellín-Bogotá, que quedó con un tapete de fango.
A pesar del invierno, que se ha manifestado por oleadas en Medellín, esa fue la última creciente de una quebrada en la ciudad, la cual solo dejó pérdidas materiales y ninguna afectación a las personas.
El pasado martes, un fuerte aguacero que se desató al mediodía marcó un día pasado por agua que causó afectaciones al tráfico e inundaciones en deprimidos y vías.
Según el Siata (Sistema de Alerta Temprana), solo entre las 12:35 y las 12:40 ese día se registraron 22 descargas eléctricas nube-tierra. Las precipitaciones llegaron a La Estrella, Sabaneta e Itagüí. Después de la de 1:00 de la tarde, las lluvias se concentraron en El Poblado y Guayabal y el corregimiento de Santa Elena. Sin embargo, no se generaron crecientes de quebradas ni afectaciones a viviendas. El amanecer de ayer jueves también fue lluvioso en varios sectores de Medellín pero no hubo emergencias por atender.
Pese a lo anterior, la alcaldía dice que no baja la guardia en el cuidado de los afluentes, pues ya prácticamente se dio inicio a la segunda temporada de lluvias del año y ellos son foco de atención para evitar tragedias. Desde la Secretaría del Medio Ambiente se adelantan acciones periódicas y continuas que buscan reducir y mitigar eventuales represamientos o desbordamientos.
Estas intervenciones son ejecutadas por cuadrillas de dicha dependencia e incluyen la reparación de muros y pisos de canales; cobertura de obras hidráulicas; limpieza y remoción de residuos sólidos, escombros y sedimentos acumulados en los cauces y zonas de retiro; además de trabajos de estabilización y reparación.
El que no se hayan desatado emergencias por inundaciones, la Secretaría del Medio Ambiente lo atribuye a las labores realizadas.
La titular encargada de la dependencia, Sandra Muñoz, indicó que “Medellín cuenta con 4.217 quebradas de las cuales 56 son afluentes principales o directas del río Medellín y otras 4.161 son secundarias. Las acciones han permitido mejorar las condiciones estructurales de las obras existentes”, señaló.
El foco de las intervenciones se pone en los puntos de mayor riesgo para las comunidades. Según el informe oficial, este año se ha realizado mantenimiento en 32 puntos de quebradas. En total, las intervenciones suman 535 metros lineales.