Hace algunas semanas, en medio de su participación en el foro “Crecer de manera sostenible” organizado por EL COLOMBIANO, el alcalde Federico Gutiérrez habló sobre los desafíos que tiene que superar Medellín para dar un salto hacia el futuro y convertirse en una ciudad modelo y viable en las próximas décadas. Y en esa vía habló sobre el gran lío que tiene la capital antioqueña con la disposición de residuos sólidos, señalando que solo una transformación cultural de la ciudadanía puede revertir la situación y de paso manifestó que está dispuesto a explorar cuáles son las nuevas tecnologías que ofrece el mundo para que Medellín cambie su caduco modelo de relleno sanitario que se volvió un dolor de cabeza.
Un grupo de expertos colombianos que hicieron empresa en Estados Unidos y que tienen una tecnología llamada gasificación por plasma que parece sacada de ciencia ficción –pero que funciona ya en varias partes del mundo– respondió al alcalde que no tiene que salir a gastar recursos en búsqueda de esa tecnología porque si tiene la voluntad política y la osadía de desmarcarse de lo que todos sus antecesores hicieron —enterrar basura para dejarle el problema a otro— ellos están dispuestos a construir un proyecto que no solo le quite a Medellín el dolor de cabeza sino que ponga a facturar a la ciudad desintegrando su basura para convertirla en energía.
Nelson Franco es un ingeniero químico cofundador y CEO de WES International, y quien ha gerenciado proyectos para Exxon, Merck y Pfizer. Explica que a pesar de que la gasificación por plasma es lo último que ofrece la tecnología actual para manejo de residuos sólidos es un proceso termiquímico relativamente sencillo. Consiste en construir una planta alimentada exclusivamente por basura que recibe residuos de todo tipo, incluyendo hasta los peligrosos. Una vez ingresan los residuos llegan a un primer reactor donde se secan, se hace una degradación térmica (pirólisis) y comienza la gasificación de esa basura a una temperatura entre 800 °C y 1.000 °C. Los gases generados allí pasan a un segundo reactor donde la temperatura sube de 3.000 °C a 5.000 °C y los gases se convierten en plasma. Finalmente ese plasma se enfría en un intercambiador de calor donde finalmente se convierte en syngas, considerado un súper combustible compuesto principalmente por monóxido de carbono (CO) e hidrógeno (H2), capaz de mover turbinas que generan energía eléctrica. “Podemos decir que transformamos un basurero en el equivalente de un pozo petrolero porque con la basura que entra producimos un gas similar al del petróleo”, apunta Nelson. De todo este proceso se generan también ácido clorhídrico (HCl) comercial, metales para reciclar y una roca vitrificada muy apetecida en el sector de la construcción.
El gran interrogante es si semejante tecnología, que ya existe en al menos 10 países incluyendo dos plantas gigantes en China, es viable replicarla en Medellín. Freddy Uribe, gerente de proyectos de WES en Colombia, señala que aunque presentaron en los últimos años el proyecto a Emvarias, EPM, el Área Metropolitana y la Gobernación ahora tienen un plus que antes no tenían: financiación multilateral para la construcción de plantas de gasificación por plasma. “Sabemos que hay mucha gente ofreciendo supuesta tecnología de punta a Emvarias o EPM, como la incineración de residuos (muy diferente a la gasificación), que en Europa y Estados Unidos han prohibido por generar en su proceso furanos y dioxinas, altamente cancerígenos. Pero además sabemos que son propuestas que llegan pidiendo plata y el plus que tenemos es que ya hay quien ponga la inversión”, apunta.
La firma lleva años perfeccionando el proyecto para poder hacerlo viable en Colombia y Freddy asegura que los números que tienen arrojan el punto de equilibrio para el cierre financiero. Construir una planta de gasificación por plasma cuesta entre 72 millones de dólares, para procesar 100 toneladas diarias, hasta los 446 millones de dólares para procesar 1.000 toneladas diarias. En sus cuentas tienen que Medellín podría tener una de 1.000 toneladas/día recibiendo solo el 40% de todos los residuos que produce la capital antioqueña y apenas poco más del 30% de las toneladas diarias que ingresan diariamente al relleno La Pradera.
Nelson y Freddy explican que la planta está en capacidad de generar un megavatio por cada tonelada de basura y puede ser más dependiendo del tipo de residuos (el plástico y las llantas, por ejemplo, generan más rendimiento que la basura orgánica). El cierre financiero les da con un precio de 10 centavos de dólar por kilovatio. La generación de energía sería el principal ingreso, pero también generaría plata por el cobro de disposición de basura, incluso siendo más económico que el que hoy se le cobra a los municipios por recibir sus basuras en La Pradera (30 dólares por tonelada). Adicional a eso, por ser considerada energía verde ante la banca mundial, la energía generada por gasificación por plasma puede vender bonos de carbono. Por cada tonelada de gases de efecto invernadero que la planta evita que salgan a la atmósfera se emiten 3,7 bonos de carbono. Para acceder a este mercado una de las exigencias de los organismos multilaterales es garantizar la inclusión de la población recicladora, por lo cual también contemplan una estación en la que los recicladores formales les vendan directamente.
A partir del otorgamiento de la licencia ambiental como proyecto de generación de energía a partir de biomasa, señalan que la planta tardaría 24 meses en construirse. Una vez en operación, tras pagar préstamo, intereses y costos de operación, aseguran que estaría en capacidad de dejar al año 100 millones de dólares netos de los cuales, según la matriz que manejan, podrían corresponderle 20 millones de dólares a Medellín como socio si se apunta con el 20% del proyecto.
De Medellín y los municipios que quisieran asociarse no necesitan inversión para construirla, pero sí el lote para levantar la planta y la garantía de que se podrán abastecer con residuos sólidos durante 25 años, y que EPM (propietario de Emvarias que a su vez es el ‘dueño’ de la basura de la ciudad y los municipios que disponen en Pradera) garantice la comercialización de la energía renovable generada.
También se requiere que la planta esté en un área con acceso a redes de energía de interconexión. Con estas características, de acuerdo a su análisis, existen predios viables en varias subregiones de Antioquia (Norte y Occidente, por ejemplo), incluyendo la propia Pradera, entre Barbosa y Donmatías, donde necesitarían cerca de 10 hectáreas o menos.
Pero Nelson repite que lo primero que se necesita es voluntad política. Dicen que tras sentarse con Emvarias a mostrarle el proyecto ahora están en el proceso de radicación formal de la propuesta ante EPM, Alcaldía de Medellín y Gobernación y a la espera de que el alcalde Gutiérrez, interesado como parece estar en convertirse en un mandatario que le dé un vuelco a la disposición de basuras en Medellín, escuche su propuesta con la que pretenden que Medellín deje de enterar basuras, acumulando problemas sanitarios y ambientales y enterrando de paso la plata.