El evento que tuvo esta semana el presidente Gustavo Petro y buena parte de su gabinete en Apartadó estuvo lleno de polémicas: no solo su cuerpo de seguridad requisó la maleta de Andrés Julián Rendón, en lo que muchos consideraron una provocación y un irrespeto con la figura del gobernador de Antioquia, sino que el mandatario dijo que ese encuentro, que fue una reunión como cualquier otra, ya hacía parte de la Asamblea Constituyente que recién propuso y, para completar, añadió que los habitantes de El Poblado eran los culpables de la violencia en la región y que varios de ellos eran, o habían sido, paramilitares.
La requisa al gobernador es algo inusual. Rendón llevaba consigo el maletín, y al acercarse a la mesa desde donde iban a intervenir, un hombre de seguridad, con un aparato extraño, le pidió abrirlo y le hizo la respectiva inspección. El Gobernador actuó con total tranquilidad.
Luego Petro soltó una frase que generó polémica: “El acueducto regional del Urabá vale un billón, haciendo las cuentas, ¿cuánto vale el Túnel del Toyo? 5 billones, ¿cuánto vale el agua potable en el Urabá? 1 billón, ¿qué priorizamos?”.
Automáticamente, distintos sectores del departamento se volcaron a criticar al mandatario por la manera amañada de usar las cifras. El comité Intergremial de Antioquia le respondió: “Dentro del documento Conpes, aprobado el 30 de noviembre de 2020, quedaron incluidos $1,4 de la Nación para la construcción de la fase dos del Túnel del Toyo. NO SON 5 billones”.
Asimismo, el representante a la Cámara por Antioquia Daniel Carvalho reclamó usar datos correctos: “celebro la atención a la región, pero es pertinente hablar con información veraz para priorizar las inversiones”, y anotó varios puntos, como corrigiendo la plana del gobierno. El primero, que “los municipios de Urabá tienen acueductos urbanos con tasas de cobertura variables” y publicó una tabla en la que aparecen cuatro de ellos por encima del 90% de cubrimiento, uno con el 84% y dos más con el 80% y 76%.
Además, en vista de que el director del DPS, Gustavo Bolívar, haciéndole eco al presidente señaló que Urabá “aún no tiene acueductos, carreteras vecinales, hospital III nivel, ni universidad”, Carvalho también decidió replicarle diciendo: “Urabá cuenta con tres sedes de la UdeA, una del Sena y más de una decena de universidades privadas”, además “en Urabá hay una clínica privada de tercer nivel, gracias a Comfama y Grupo Sura y actualmente se está construyendo un hospital público de tercer nivel”.
Y el otro tema que no cayó bien fue cuando Petro, fiel a su intento de dividir al país, dijo que el origen del conflicto armado en el Urabá pudo darse cuando los “grandes capitales de El Poblado” se encontraron con las etnias y culturas de la región cuando empezó el negocio de la exportación bananera.
“El gran capital de El Poblado se convirtió en bananeros en el Urabá, usaron el territorio, la mayor parte de la tierra, por tanto, del agua y el mar, y se convirtió en uno de los grandes negocios y ramas productivas de Colombia: la exportación de banano”, planteó.
Petro aseguró que en lugar de “mirar” y “habitar” el territorio, aquel gran capital habría “usado” el suelo mientras seguía viviendo en El Poblado. “¿Cómo ve a la gente del territorio, cómo la miraron? ¿Cómo una fuerza de trabajo a usar o cómo una gente que merece desarrollarse cultural y económicamente?”, dijo.
Afirmó además que en su opinión el origen del conflicto se había dado porque debido a ese supuesto desprecio del capital de El Poblado con la población del Urabá, esta se organizó, exigió y quiso tener una mejor vida, lo que habría llevado a la presencia de grupos guerrilleros como el EPL.
Esa insurgencia, dijo el presidente, afectó al empresariado bananero (que él llama de El Poblado) que reaccionó “paramilitarizando”. Ahí el mandatario matizó un poco y aclaró que no habían sido todos. “Siempre habrá excepciones, pero más o menos fue así la historia”, dijo.