Si bien la Percepción de Inseguridad Alimentaria a nivel global en Medellín pasó de 58,6 % a 53,6 %, entre 2010 y 2015, lo que indica una mejoría, a futuro el panorama no está muy claro.
Los últimos estudios disponibles señalan que los casos más graves se dan en la Comuna 2 (Santa Cruz), donde la inseguridad alimentaria azota al 77,9 % de las familias. En la comuna 6 (12 de Octubre) la inseguridad alimentaria la vive el 63,6 % de las familias. En El Poblado solo afecta al 8 %.
¿Qué hacer? Por Medellín pasó Guido Santini, director mundial del programa Alimentos para las Ciudades, de la ONU, que se ejecuta en ocho ciudades del mundo, solo dos latinoamericanas: Medellín y Quito, con el fin de asesorar sistemas agroalimentarios sostenibles y resilientes con enfoque ciudad-región y la construcción de políticas públicas de integración territorial con la misma visión.
“Es un proceso que necesita tiempo para desarrollar una visión común”, dijo Santini, al tiempo que señaló que la ONU ayuda en el diagnóstico de la estrategia. Luego, las instituciones locales (Alcaldía de Medellín, Gobernación y otras) ponen recursos para ejecutar intervenciones concretas.
Vínculos ciudad-región
El director de la Unidad de Seguridad Alimentaria de la Alcaldía, Esteban Gallego, recordó que la ciudad y la región buscan articular un modelo que beneficie a las familias vulnerables en Medellín y a las que producen los alimentos en la zona rural de Antioquia, en virtud de que el 75 % de los alimentos que se consumen en la ciudad provienen de la agricultura familiar.
Informó que realizarán una prueba piloto en una plaza satélite de mercado, de tal forma que haya un precio remunerativo para el pequeño agricultor y un precio menor para la familia que compra.
Gallego insistió en que el cálculo es que las familias vulnerables llegan a pagar un sobrecosto en los productos en la tienda del barrio hasta del 45 %. Lo refleja con un ejemplo. Un kilo de papa criolla en la Central Mayorista puede costar $1.500 y en la tienda del barrio hasta $2.500.
De ahí, puntualizó Santini, la necesidad de fortalecer los vínculos entre las zonas rurales y urbanas, es decir, entre productores y consumidores.
Gallego señaló que hay opciones de ir más allá, por cuanto del total de alimentos que se consumen en Medellín solo el 27 % se produce en Antioquia. “Hay una demanda que abre alternativas a decirle a los productores produzcan papa y la dejamos de traer de Boyacá”, observó.
125
mil millones de pesos invierte la Alcaldía de Medellín al año en la atención de las familias más vulnerables.
1.900
familias es la meta que aspira lograr la Administración para que monten sus huertas caseras.