La pelea por el control de territorios en el occidente de Medellín y la muerte de Javier Ventura Marín Álvarez, alias “Tatú”, habrían sido la manzana de la discordia que generó la guerra del grupo delincuncial Los Pesebreros. Desde el pasado 30 de noviembre comenzó una racha violenta que ha cobrado 11 vidas.
De un bando se encontraría Julián Jiménez Monsalve, alias “Machete”, quien está preso desde el 19 de enero de 2019, cuando fue detenido en República Domincana y fue procesado por cuatro homicidios registrados entre 2016 y 2018.
Por el otro lado estaría Luis Aníbal García Gómez, alias “Maicol”, quien fue dejado en libertad el 22 de mayo de este año junto con alias “Tatú”, uno de sus amigos más cercanos, tanto en el ámbito delincuencial como en el personal.
El inicio de la guerra
Según versiones de investigadores, la hora cero de la disputa dentro de Los Pesebreros entre “Maicol” y “Machete” fue la noche del 9 de septiembre cuando se produjo la muerte y desaparición de “Tatú”, quien fue encontrado muerto dos días después, embolsado, en El Poblado.
A partir de ese momento, ambos tiraron para su lado y se declararon la guerra, “Machete” porque quería mantener el control de la estructura y “Maicol” porque no estaba de acuerdo con lo que le hicieron a su amigo.
Ante este desacuerdo, trataron de expulsar a “Maicol” de la organización, a lo que este se negó y decidió enfrentarse de frente contra “Machete”. La disputa se llevó en medio de una tensa calma hasta el 29 de noviembre, cuando “Maicol” se quiso apoderar de las extorsiones a los buses La Campiña y La Huerta, territorios que estarían bajo la tutela de “Machete”, según fuentes de inteligencia.
Este movimiento habría sido el detonante de la racha de sangre que se presentó un día después y que dejó a siete personas muertas, al parecer, integrantes de esta estructura.
Los homicidios tuvieron un freno por cuenta del accionar policial que hizo presencia en las zonas de mayor conflicto. Una habitante de La Campiña destacó que “se ve mucha autoridad, pero la gente tiene miedo. Zonas que se mantenían repletas de gente hoy se ven muy solas, da mucha tristeza”.
Pero el 9 de diciembre se presentaron otras muertes, aunque no en la misma cantidad. Tres personas fueron asesinadas en territorios donde esta organización tiene presencia, entre ellos apareció un cuerpo en bolsas y desmembrado y se está tratando de esclarecer si todos serían de este mismo conflicto. A esto se le suma un caso más, registrado el pasado viernes en el corregimiento La Loma, de San Cristóbal, donde un cuerpo también fue hallado desmembrado.
El director seccional de Fiscalías Medellín, Ricardo Romero, manifestó que “preliminarmente podemos decir que hay un reacomodo dentro de esta organización. Tratan de tomar el control de ciertas zonas”. No se aventuró a mencionar quiénes serían los cabecillas que están en este proceso de reacomodo criminal.
En contraposición, el comandante de la Policía Metropolitana, general Carlos Humberto Rojas, destacó que se han hecho operativos en este sector que han permitido más de 40 allanamientos, incautaciones de estupefacientes y la captura de presuntos integrantes de esta organización que estarían vinculados con estos asesinatos.
Por ahora, los habitantes de la zona que es eje del conflicto viven en la zozobra, sin saber cuándo podría concluir esta guerra que está llenando de sangre y dolor a la comuna 7 (Robledo) y sus sectores vecinos