Juan David Palacio, el director del Área Metropolitana, presentó la semana pasada el informe de gestión de la entidad durante el cuatrienio 2020-2023. Para su exposición llegó a la tarima acompañado de un perro y de tres personas en bicicleta, una de ellas con alguna discapacidad de movilidad.
Lo hizo así porque el manejo que su entidad le dio a EnCicla, el programa de bicicletas públicas de la ciudad, era quizá lo mejor que tenía para mostrar, y por allí empezó su exposición. Dijo que EnCicla era un ejemplo de movilidad nacional e internacional. “Somos conscientes que se dieron noticias de EnCicla negativas, pero queremos mostrar la realidad”, dijo.
Sin embargo, esa supuesta realidad quedó a medias. Palacio habló de la expansión del sistema, pues en los últimos años pasó de tener solo estaciones en Medellín, Sabaneta y Envigado, a estar en los 10 municipios del Valle de Aburrá. Asimismo, el funcionario sacó pecho por la puesta en marcha de un programa de bicicletas para personas con discapacidades de movilidad. Aunque solo se trató de un piloto lanzado en agosto de este año con siete bicicletas, Palacios dijo que con ese proyecto la entidad podría ganarse 3 millones de dólares por un concurso de Toyota en el que está participando. Finalmente, el director del Área Metropolitana se refirió a la compra de 85 bicicletas eléctricas que también empezaron a rodar hace pocos meses por la ciudad. Palacios hasta sacó a relucir el programa de Biciescuelas, en el que supuestamente se le ha enseñado a más de 11.000 personas a montar en bicicleta.
Eso fue todo lo que dijo Palacios. En la realidad que mostró no dijo nada sobre el número de usuarios del sistema, ni sobre la cantidad de bicicletas que se prestan, ni sobre los mantenimientos o el estado de las estaciones más antiguas del sistema, y al parecer no lo mencionó porque ahí es donde la gestión de EnCicla, que desde su creación había sido un referente local e internacional, se raja contundentemente. A pesar de que Palacios no expuso estas cifras y de que hasta la fecha de esta publicación no respondió a nuestro requerimiento, los números con corte al 2022 muestran una tendencia difícilmente reversible.
En los primeros tres años de la actual Alcaldía de la ciudad, el promedio mensual de viajes en las bicicletas cayó un 38%. En el 2022, por ejemplo, EnCicla registró aproximadamente 1,5 millones de préstamos de bicicletas, cuando en el 2019, antes de la pandemia, el número llegaba a 3,2 millones, es decir, el doble. Ese mismo año, a pesar de estar solo en tres municipios del Valle de Aburrá, el sistema tuvo más de 54.000 usuarios activos, es decir, que usaron el sistema al menos una vez al año. Con corte al año pasado, la cifra era apenas de unos 40.000, un número incluso menor que el del 2020, cuando, aún con la pandemia, el sistema registró 48.000 usuarios activos y 1,8 millones de préstamos. Desde ese año, las estadísticas de EnCicla no han dejado de caer.
Palacio tampoco dijo que este año hubo menos recursos para el personal que maneja la entidad, que no es contratado por el Área sino tercerizado. En el 2022 se contrató, por medio de una licitación, a la empresa Corporación Agroindustrial de los Llanos, con sede en Villavicencio, que no tenía ningún tipo de experiencia en movilidad, por $5.500 millones por nueve meses y medio, eso es $583 millones al mes. Tras las quejas por la calidad del servicio, y de las “malas noticias” de las que hablaba Palacio, este año no se hizo licitación sino que se firmó un contrato interadministrativo con la Corporación Interuniversitaria de Servicios, CIS, por $4.500 millones para nueve meses, o sea, $500 millones al mes, es decir, 16% menos que el año pasado.
Sobre la idoneidad de la CIS para ejecutar este contrato también hay suspicacias, pues es una organización sin ánimo de lucro conformada por cuatro universidades que por su objeto social puede contratar casi cualquier cosa con el Estado.
El representante a la cámara antioqueño Daniel Carvalho es quien se ha encargado de hacerle seguimiento al funcionamiento del sistema y, para él, esta pérdida de usuarios tiene que ver con una “pérdida de legitimidad ante la gente, que cuando llega a una estación y encuentra las bicicletas en mal estado o no encuentra termina desmotivada y escoge otras alternativas”.
Un dato a destacar es que en el Secop no hay registro de que el Área haya firmado ningún contrato para el mantenimiento de las bicicletas en el 2021 y 2022. Lo hizo apenas en agosto de este año, cuando firmó con una compañía de Bogotá llamada Eco-triciclos S.A.S un contrato por $295 millones para tal fin. Eco-triciclos es una pequeña empresa fundada en la capital en 2018 y desde entonces ha firmado 12 contratos con el Estado que suman $2.297 millones, de los cuales, $2.500, el 91%, los ha conseguido este año con el Área Metropolitana, que le compró en junio una flota de 379 bicicletas por $1.500 millones.