El concejal Albert Corredor, que ha sido señalado de tener un fortín político en la Secretaría de Educación, ahora estaría presionando a los contratistas de la administración para que promuevan la campaña de Gustavo Petro a la Presidencia y la suya a la Alcaldía de Medellín para el próximo periodo.
Testimonios recogidos por EL COLOMBIANO hablan de una estrategia en dos frentes complementarios. Por un lado a través de las redes sociales, y por el otro para tratar de ganar presencia real en los barrios y comunas.
En ese segundo propósito ya personas que apoyan sus aspiraciones habrían efectuado reuniones en la Corporación Universitaria Americana, la misma que controlan los Corredor, con el fin de recoger insumos para incursionar de manera presencial en los distintos sectores de la ciudad con miras a los comicios locales que se realizarán en octubre de 2023.
Si bien 16 meses que faltan parecen mucho tiempo aún para comenzar a agitar las banderas de una campaña, lo cierto es que ante varios aspirantes a ser ungidos por el apoyo de Daniel Quintero —se dice que también podrían aspirar Esteban Restrepo y Juan Pablo Ramírez—, Corredor, estaría interesado en no dejarse coger de la noche.
Según le dijeron a este medio de comunicación, los contratistas de distintos programas adscritos a la Alcaldía están siendo convocados a reuniones para hablar de la candidatura de Corredor. El lugar de las citas habría sido la Corporación Universitaria Americana, que tiene su sede en pleno centro de la ciudad, en la misma edificación antigua y amplísima donde antes quedaba el Club Medellín.
Vale la pena recordar que esta institución, lo mismo que el Censa (Centro de Sistemas de Antioquia), es controlada por los Corredor. Este diario denunció en noviembre del año pasado que las entidades ligadas con ese grupo familiar (incluida una tercera, el Censa International College, con sede en Miami, estuvieron involucrados en un carrusel de diplomas a través del cual varios funcionarios relacionados con el alcalde Daniel Quintero o con la administración de Medellín obtuvieron títulos de postgrado.
Adicionalmente, Corredor actúa como bastión de apoyo irrestricto a Quintero, quien es su amigo hace varios años, a pesar de que el Centro Democrático, su partido, se ha declarado en la oposición.
De hecho, tiene un proceso abierto dentro del CD por contravenir la directriz de dar su voto contra el candidato de la colectividad para las elecciones de mesa directiva de la corporación, a finales del año pasado.
Hace tres semanas anunció su retiro del movimiento político por el que salió elegido concejal, pero no se conoce que se haya hecho efectiva la petición. Por lo pronto, es clara su adhesión a la candidatura de Petro, un apoyo que va mucho más allá de las declaraciones públicas.
Uno de los asistentes al encuentro político citado por los seguidores de Corredor y efectuado el pasado 2 de junio en un salón del primer piso de la CUA relató que el citante habría sido César Mauricio Ruiz Chaverra, actual coordinador técnico de la interventoría del programa Buen Comienzo.
“Cuando convocaron dijeron que se trataba de algo relacionado con la misión de la dependencia para la cual trabajo; sin embargo, al llegar al sitio señalado fuimos informados de que el objetivo era preparar la campaña del concejal, pero esta vez para llegar a la Alcaldía”.
Las 6:00 p.m. era la hora señalada para comenzar, pero hubo 30 minutos de retraso. Al ingreso no efectuaron registro a las personas que congregaron en el salón: entre 50 y 60.
“Al frente, formando una media luna, se ubicaron los anfitriones. Eran como diez y todos hombres. Cada uno se identificó como representante de un área temática: uno dijo que era el delegado de cultura, otro que de educación, de salud, de deporte, y así...”, contó una fuente que señaló que se notaba que varios eran extranjeros, notándose especialmente uno con acento argentino.
En principio el mensaje para estas reuniones decía que se trataba de una asistencia voluntaria, pero entre comentario y comentario, los respectivos jefes reforzaban el asunto de tal manera que quedaba claro que no lo era tanto. Fuera de eso, en el sitio se notaba que los respectivos líderes mantenían control visual sobre sus subalternos y al final, se firmó una hoja de asistencia.
Lo curioso fue que no estuvo Corredor, el anfitrión natural en la CUA para explicar cuál será su plataforma programática, en caso de ser alcalde.
Tras los formalismos de la introducción, preguntaron entre el auditorio de qué parte venía cada uno. Algunos reportaron el origen desde distintos barrios y hubo dos que dijeron ser de Santa Elena y Altavista. Parecía un dato esencial, porque posteriormente los moderadores indicaron que la estrategia en la fase inicial era adelantar una cartografía con esa información que serviría como insumo para programar reuniones de Corredor en diferentes comunidades.
Y entre las dependencias en las que trabajaban, según se escuchó, estaban la Secretaría de Movilidad, la Secretaría de Talento Humano, el programa Buen Comienzo y el programa de Entornos Protectores de la Secretaría de Inclusión Social.
“Se veía que parte de la gente ya había estado en una primera reunión”, dijeron las fuentes.
Añadieron que hubo varias interrupciones para criticar que difícilmente podrían motivar a otros sin siquiera conocer la propuesta programática del candidato, y la ciudad que quiere dejar en caso de gobernar en el ámbito local.
EL COLOMBIANO llamó a César Ruiz para confrontar las versiones que lo señalan como citante a las reuniones de Corredor. “Yo lo conozco porque él ha liderado muchos proyectos de educación, pero no tengo nada qué ver con él —dijo al negar el señalamiento—. Lo mío es un proyecto social a través de la fundación Amigos de la Fe y la Esperanza”.
¿Información para qué?
Por un segundo frente que coincide con la metodología de campaña descrita con anterioridad, el nombre del concejal también salió a flote por cuenta de testimonios dentro de la Secretaría de Educación. Estos lo señalan de estar coordinando una estrategia para recabar datos de contratistas de esa entidad y buscar ponerlos al servicio de las estrategias digitales de su campaña política.
Según tales versiones, entre los contratistas estaría circulando el enlace a un formulario en donde deben consignar datos como a qué comuna, barrio y municipio pertenecen; dirección precisa, teléfono y los usuarios de sus cuentas en Twitter e Instagram.
En caso de no estar activos en estas dos últimas plataformas, el formulario indica que deben crearse cuentas nuevas e identificarlas allí.
Luego de completar aquel registro, los contratistas serían divididos en cuatro grupos principales, coordinados a su vez por cuatro mujeres, identificadas como Ana María Henao Aguirre, Ana Milena Roldán Duque, Lina María Cardona Bustamante y Jobana Milena Madrigal Rojas.
Tras revisar los antecedentes de cada una, EL COLOMBIANO pudo confirmar que al menos las tres primeras mencionadas han sido contratistas activas del Municipio al menos durante los últimos dos años.
Aunque el número de contratos firmados por cada una varía, llama la atención que todas figuran en el sistema Gestión Transparente de la Contraloría de Medellín como vinculadas a un convenio entre la Institución Universitaria Pascual Bravo y la Secretaría de Educación (convenio interadministrativo 4600091344 de 2021).
En particular, las tres supuestas líderes de la estrategia figuran como vinculadas a esa universidad desde el 23 de agosto de 2021 hasta el 21 de enero de este año, con contratos que oscilan entre los $31 millones y $1,8 millones.
Así mismo, principalmente en el caso de Ana María Henao y Ana Milena Roldán, su fecha de vinculación a ese convenio coincide con la aparición de publicaciones difundidas a través de sus cuentas personales de Twitter y Facebook en donde se posicionan materiales de la Secretaría de Educación y del concejal Corredor (este último en el caso de Ana María Henao).
Para conocer su versión sobre los señalamientos, este diario se puso en contacto telefónico con las contratistas, sin obtener ninguna respuesta. De aquel grupo, tan solo Henao Aguirre respondió a su teléfono y manifestó que no se referiría al tema.
La respuesta del concejal
Al ser interrogado al respecto, el concejal Corredor aseguró aún no tener claras sus aspiraciones políticas y sostuvo que, por ahora, sus esfuerzos estarían enfocados en su trabajo como concejal y en resolver su situación política con el Centro Democrático (Ver antecedentes).
“En cuanto a nuestras futuras aspiraciones, hoy estamos muy concentrados en nuestra gestión del Concejo; en nuestra situación con el CD, partido al que renuncié a su militancia, y en las elecciones presidenciales del próximo domingo. Una vez superados estos temas, saldremos nuevamente a los barrios a hablar con nuestra gente y entre otros, les preguntaremos dónde nos quieren ver representándolos en el 2023”, expresó el corporado por escrito.
Sobre las supuestas reuniones y presiones a contratistas de la Alcaldía, Corredor aseguró no tener conocimiento de las denuncias, pero contraargumentó que, en el escenario en el que los contratistas participen de la campaña, ello no tendría nada de irregular.
“Si bien las manifestaciones de apoyo han venido aumentado significativamente como resultado de nuestra gestión y en especial nuestras recientes posiciones tanto frente al Centro Democrático, como a Uribe y nuestra decisión de apoyar el cambio en presidenciales, no tengo conocimiento de citaciones a contratistas. Igual según entiendo, todo contratista es libre de apoyar proyectos políticos y acompañar posiciones como la nuestra, aquí en este equipo estamos abiertos a recibir respaldos y apoyos”, dijo.
El resultado de este domingo marcaría el futuro de las aspiraciones de Corredor y los demás alfiles del alcalde Quintero que comenzarán una contienda interna para determinar quién será el ungido.