Por la Unidad Deportiva Atanasio Girardot vuelan los rumores. En los locales comerciales, donde suenan los vallenatos de Diomedes, se comentan cosas: que a los venteros los van a sacar, que habrá una expropiación, que por allí construirán una torre de parqueaderos. Y van de un lado a otro, exagerándose, acrecentando la incertidumbre. Solo una cosa se sabe con certeza: el Atanasio no volverá a ser el mismo.
Lo que se sabe hoy es que la unidad deportiva será remodelada. En total se hará una inversión de más de 172 millones de dólares por parte de un inversionista privado y la remodelación de 283.600 metros cuadrados, de los cuales 129.000 pertenecen al estadio Atanasio Girardot, infraestructura en la que está enfocada la intervención central del proyecto. Al momento ya se publicaron los prepliegos del proyecto para que los interesados hagan preguntas y comentarios. La adjudicación se haría a comienzos del otro año.
Más allá de eso, en la zona es todo incertidumbre. El último rumor que corrió tenía que ver con la demolición del coliseo de tenis de mesa. Un grupo de practicantes de ese deporte recibió la noticia de que el lugar lo iban a tumbar para levantar una torre de parqueaderos. Es tal la fuerza de la versión que hasta personas que trabajan en la Liga de Tenis de Mesa de Antioquia temen la demolición. “Sabemos que esto lo van a tumbar, pero no nos han dicho nada más. Esto nos va a perjudicar mucho”, dijo una funcionaria de la liga.
Desde la APP precisaron que el edificio, como ahora, seguirá funcionando bajo la administración del Inder. Lo que sí es cierto es que muy cerca de la 70 con Colombia, donde ahora hay una fuente, se construirá un edificio multipropósito con 230 celdas de parqueo subterráneas.
El problema, dice la comunidad en la unidad deportiva, es que la información no ha fluido y eso ha generado la zozobra que hoy se vive. “Hemos solicitado reuniones y no nos dicen nada. Apenas por la prensa es que nos enteramos del proyecto, pero acá nadie viene a dar explicaciones y lo que se sabe, como le digo, es por rumores”, comentó Jaime Saieh, usuario del coliseo desde 1988.
Otro tema que ha levantado ruido tiene que ver con los venteros. En los alrededores del Atanasio Girardot hay unos 100 comerciantes que están a la espera de qué va a pasar con sus negocios. Como los del coliseo, se quejan de que no les han dado información. “Tuvimos que hacer un plantón para que vinieran y nos enteraran de cómo va a ser el proyecto”, dijo Edwardo Pamplona, uno de los líderes. La semana pasada, después de insistir, tuvieron una reunión con Rodrigo Foronda, el director de la APP, en la que también estuvo María Camila Villamizar, la secretaria de Gobierno.
Pese al encuentro, el comerciante se siente a la deriva: “Ellos nos han mostrado unas maquetas, pero nosotros creemos poco. La información es muy poca y seguimos preocupados”. Por ahora, la APP creó una mesa de trabajo con los comerciantes para adelantar el proceso de transformación del estadio, lo que les ha generado un poco de tranquilidad.
La APP, sin embargo, ha hecho reuniones con más de 400 venteros para socializar las obras. Para el 30 de agosto hay otra reunión proyectada y también se ha hablado con la comunidad en general.
La remodelación
El Atanasio será otro cuando termine su remodelación. Contará con importantes reformas de diseño como la instalación de una cubierta para el estadio, la transformación de la fachada, la construcción de zonas comerciales, el mejoramiento de los sistemas de acceso, silletería nueva, un moderno sistema de drenaje y tecnología de punta, que facilitará la logística de los eventos deportivos y de entretenimiento.
Las reformas se realizarán con base en las necesidades actuales de la infraestructura deportiva, con las normas de accesibilidad universal, seguridad y evacuación. Además, se ajustan a los requerimientos de la Confederación Suramericana de Fútbol, Conmebol, para cumplir con certámenes sudamericanos. El estadio tendrá su propio hotel con capacidad para 520 personas. Los venteros, ha dicho la APP, se instalarán en una zona Gastro, un lugar en el que se les “dignificarán” sus labores.
El proyecto también contempla una plazoleta para el “disfrute familiar”. Pero, más allá de eso, las comunidades exigen la claridad de la información que diluya la zozobra
172
millones de dólares costará la remodelación. Se hará a través de un privado.