Inversiones cercanas a $2,5 billones son las que contempla Empresas Públicas de Medellín (EPM) en esta década para continuar con el saneamiento del río Medellín.
Desde 2005, cuando inició este plan, y hasta el momento, suman 1.000 millones de dólares (unos $3,6 billones a cambio de hoy aproximado), con las plantas de tratamiento de San Fernando (Itagüí) y de Aguas Claras (Bello) y la red de colectores e interceptores.
Así se evita que más de 140 toneladas de materia orgánica lleguen diariamente al río y se suma a la recuperación de cerca de 80 quebradas. Señala EPM que más del 84 % de las aguas residuales generadas por la comunidad que habita y labora en el área metropolitana son tratadas y devueltas al río Medellín en condiciones óptimas de saneamiento.
Leon Arturo Yepes, gerente de Aguas Residuales y Saneamiento de EPM, señala que, en la actualidad, se ejecutan las obras del interceptor sur en dos fases, entre Caldas y La Estrella. “La meta es conectar este interceptor para 2023 con la Planta de San Fernando. Son obras complejas porque se realizan en la antigua vía a Caldas, pero es parte del reto. $180.000 millones es la inversión en las dos fases”, dijo el directivo. Área Metropolitana aporta $20.000 millones.
Dice que si la puesta en marcha de la Planta de Aguas Claras en Bello fue un hito en el programa de saneamiento, estas obras en el Aburrá Sur constituyen otro paso clave.
Paralelamente, EPM avanza en el plan brechas, que consiste en conectar al alcantarillado a por lo menos 18 mil viviendas en el Aburrá. La meta: 10.000 casas en 2025. Dice Yepes que son trabajos complejos porque en gran parte las casas quedan al lado de los cauces de las quebradas o se trata de adecuar redes de alcantarillado no convencionales. En este programa se invierten $35.000 millones. “Muchos de esos usuarios tienen acueducto, pero no alcantarillado. Cerramos la brecha, por eso el programa se llama así”, anota Yepes.