De temor y zozobra hablan por estos días muchos habitantes de municipios como El Bagre, Segovia y Briceño por cuenta de los recientes enfrentamientos entre grupos armados que han dejado comunidades enteras en medio del fuego cruzado y a varias familias desplazadas o confinadas. Algunos hablan de un recrudecimiento de la violencia y otros se aferran a la esperanza de que no vuelvan las épocas más duras de un conflicto armado que la mayoría de pobladores ya vivió y de cuyo horror apenas se estaban recuperando.
Nada más este lunes 16 de septiembre el gobernador de Antioquia Andrés Julián Rendón presidió un consejo de seguridad para tratar los problemas de orden público en El Bagre, Bajo Cauca, donde en los últimos días los combates entre el ELN y el Clan del Golfo han causado el desplazamiento de por lo menos 36 familias de tres veredas de ese municipio y una que queda en límites, ubicada en Segovia, Nordeste.
Le puede interesar: El mapa de las personas desaparecidas en Antioquia ya suma otros 130 casos; así los buscan en todas las regiones
Pero el miedo también ronda a pobladores de la vereda El Pescado y otras aledañas, en Briceño, Norte, donde la semana pasada se registró un enfrentamiento entre las disidencias de las Farc, conocidas como Estado Mayor Central (EMC), y el Clan del Golfo (autodenominado EGC), lo que dejó dos personas muertas, al parecer, integrantes de una de estas estructuras armadas. Aunque la Unidad para las Víctimas habló de por lo menos ocho familias desplazadas hacia el casco urbano y tres más hacia Medellín, el secretario general y de Gobierno de Briceño, Luis Eduardo Valencia, sostuvo que al pueblo llegaron solo tres familias alarmadas por información que vieron en redes sociales, pero que retornaron de forma voluntaria y segura.
El secretario agregó que, sin desconocer la presencia de actores armados, en este momento se vive una “calma relativa” y no se puede hablar de confinamientos, pues se tiene la movilidad asegurada y las escuelas funcionan con normalidad, tal como se le indicó este lunes al gobernador en otro consejo de seguridad. Por su lado, frente a todos estos municipios, sumando a Remedios, también en el Nordeste antioqueño, y a la zona del sur del departamento de Bolívar, la directora territorial de la Unidad para las Víctimas, Claudia Patricia Vallejo, dijo que están en “situación de alarma y alerta”.
Lea también: Siete exintegrantes de las Farc fueron imputados por crímenes de guerra y lesa humanidad por secuestros en Antioquia
“Que no se repita”
El temor, por obvias razones, hace que la gente hable bajo reserva. Los relatos, aunque de distintos lugares, tienen dos cosas en común. Por un lado, la confirmación de que existe la presencia permanente y la confrontación armada, ya sea en combates con el Ejército o entre grupos ilegales en su disputa por el territorio, según cada caso, entre Eln, disidencias de las Farc, Clan del Golfo y hasta Los Caparros, que es uno de los que busca el control del microtráfico en el Bajo Cauca, según el gobernador. Por otro lado, la percepción de una violencia que se recrudece y que deja de nuevo en el aire el miedo por pisar un artefacto explosivo, o por salir a trabajar y caer en medio de un combate, o por un día tener que huir del hogar.
Gente de El Bagre contó que aunque en el territorio siempre han estado los grupos armados ilegales que cada tanto pintan sus grafitis en casas y negocios, sí han notado un incremento de su presencia y el riesgo lo sienten cada vez más fuerte. “La mayoría de la gente trabaja barequeando en la zona donde está concentrado el conflicto, unos pueden ser objetivo militar y otros quedar en medio de las balas. En El Bagre ya vemos gente saliendo con los corotos y a veces ni siquiera declaran el desplazamiento, sino que siguen derecho a otros municipios”, dijo una fuente.