De la ciudad de la eterna primavera ya solo queda el dicho, en Medellín el calor ya no solo se siente, sino que se mide. Y extiende su bochorno por todo el Valle de Aburrá, donde en la última semana, el SIATA (Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá) registró temperaturas máximas de hasta 30°C en Copacabana, Bello, La Estrella y Caldas
El congresista Daniel Carvalho, en compañía del SIATA, recorrió varios puntos de la ciudad con una cámara térmica, encontrando temperaturas de hasta 50°C en la superficie, debido a la falta de un árbol que briden sombra y sensación de frescura en la zona.
En la Plaza Botero, donde todos hemos pasado alguna vez, la temperatura en la superficie llega a 42°C. Pero si se corre unos metros hacia una zona con sombra y árboles, la temperatura baja a 25°C. Es decir, la presencia de un árbol en la zona es capaz de menguar hasta 15°C.
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Y la misma comparativa surge a partir del material donde pegue el sol. En la Avenida 80, donde el pavimento arde a 50°C por la retención de calor, el césped que se encuentra a unos cuantos metros, también bajo el sol, disminuye de temperatura en 12°C.
El problema no es solo el calor incómodo, sino que en Medellín estamos viendo la formación de “islas de calor”.
Según explicó la Secretaría de Medio Ambiente de Medellín, la construcción sin control y la falta de árboles están creando zonas donde predominan las altas temperaturas.
La preocupante disminución del espacio público verde es un tema común que la Asociación Metropolitana de Áreas Verdes y el Instituto Humboldt han venido estudiando. El indicador per cápita de espacios verdes pasó de 5,9 m2 por habitante en 2006 a 4,8 m2 en 2022.
Esta reducción se debe al crecimiento urbano desmedido que no ha sido acompañado por la creación de nuevas áreas verdes.
Y aseguran que si esta tendencia continúa, el indicador podría caer a 4,1 m2 por habitante para 2032. En Sabaneta, por ejemplo, la pérdida ha sido aún más pronunciada, pasando de 12,06 m2 por habitante en 2006 a 4,99 m2 en 2022.
Sin embargo, para abordar esta problemática, se parte de identificar áreas que presentan evidencias asociadas a la adaptación del cambio climático.
Por eso, el Observatorio de Medio Ambiente y Reasentamiento de la Personería ha identificado que las zonas donde se experimentan mayores temperaturas son Guayabal, Girardot, Francisco Antonio Zea, Alfonso López, Héctor Abad Gómez, La Toscana, Robledo y Castilla. Sufriendo el efecto de las islas de calor por la falta de arborización y cobertura vegetal.
Además, el aumento global de la temperatura está intensificando estas condiciones, representando un riesgo para niños y adultos mayores que puedan presentar “insolación, deshidratación, desmayos, agotamiento, sarpullido o incluso, un golpe de calor”, explicó el médico Camilo Ramírez.
En respuesta a esta crisis, la Secretaría de Medio Ambiente de Medellín habría creado el Plan de Acción Climática de Medellín (2021) con índices que permitan generar una proyección al año 2040.
El documento presenta que para la década de 2030-2040 el número de días que se superará el umbral de temperatura de 29°C será de 104 y entre la década de 2040 a 2050 tendremos un estimado de 150 días con temperaturas superiores.
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Actualmente, Medellín cuenta con un espacio público verde de 5,31 m2 por habitante, concentrado principalmente en los corregimientos de Santa Elena y Altavista, y en algunas comunas como Robledo, Poblado y La Candelaria.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre la importancia de las zonas verdes en áreas urbanas. Siendo espacios propicios de actividad física y calidad del aire.
La falta de acceso a áreas recreativas y la inactividad física asociada a la escasez de espacios verdes “representan una amenaza para la salud pública ante la incapacidad de liberar endorfinas y serotonina”, concluyó Camilo Ramírez.