El alcalde de Medellín Daniel Quintero le puso una serie de condiciones al compromiso que tenía el Distrito con la financiación del Tren del Río, un proyecto de región que contará también con aportes de la Gobernación de Antioquia, el Área Metropolitana, el Metro y el Gobierno Nacional.
Las condiciones son de tal envergadura que hasta el mismo ministro de Transporte se mostró sorprendido con los cambios que planteó el mandatario, lo que prácticamente llevaría la iniciativa a una nueva estructuración financiera y a un nuevo plan de ejecución. Casi al punto cero, si se aplicaran esas condiciones.
La historia es la siguiente. El pasado 30 de septiembre y después de mucho esperar a que ocurriera, el alcalde Quintero le envió una carta al ministro de Transportes Guillermo Reyes, con el supuesto anuncio del compromiso para la cofinanciación por $800.000 millones para el Tren, que es el monto que le correspondería como socio de la iniciativa (el 8,80%).
Pero a renglón seguido el alcalde condicionó ese aporte a tres situaciones: la primera, que las transferencias que recibe el Distrito de EPM no se vean reducidas como consecuencia de los cambios en las tarifas o por ajustes patrimoniales asociados a activos como la participación de EPM en UNE. La segunda, que si hay sobrecostos en el proyecto “sean asumidos en su totalidad por la Gobernación de Antioquia”. Y la tercera, que la empresa Metro de Medellín ejecute la obra.
Extrañeza por el cambio
Pues EL COLOMBIANO también conoció la respuesta que el ministro envió a Quintero el pasado 10 de octubre. En ella, palabras más, palabras menos, le dice que sus condicionamientos podrían significar un retroceso en la materialización de este proyecto.
“Desde el año 2020, el Gobierno Nacional ha venido apoyando técnicamente la estructuración técnica, legal y financiera del proyecto con la participación de múltiples reuniones y mesas de trabajo”, empieza la carta antes de derivar en que le resulta al Ministerio muy extraña la postura del alcalde porque “cambia las condiciones del proyecto ya presentado (...) lo que comporta un cambio a la estructura organizacional del mismo”.
Al primer punto, al de las transferencias de EPM, el Ministerio respondió que el Gobierno no es el competente para solucionar situaciones relacionadas con los recursos que aportará cada cofinanciador. Esto, porque antes de firmar cualquier convenio, cada entidad debe tener la disponibilidad de los recursos por medio de vigencias futuras.
Al segundo punto, el ministro manifestó que los costos adicionales que pudieran presentarse en el proyecto deben ser asumidos y pagados por el ente territorial, “que para el caso en estudio está integrado por la Gobernación de Antioquia, el Área Metropolitana, el Metro de Medellín y el Municipio de Medellín, quienes deberán, además de cofinanciar, garantizar la adecuada construcción, implementación, operación y funcionamiento del proyecto”.
Sobre la tercera petición, aquella en la que pide que sea el Metro de Medellín el que ejecute el proyecto, el Ministerio le recuerda que en la documentación radicada se definió por parte de los socios que es la Promotora Ferrocarril de Antioquia S.A.S la gestora del proyecto, en la que cuenta con el apoyo técnico del Metro, esta última con la función de operar la línea.
Para rematar, el Ministerio le recomienda al alcalde acordar conjuntamente en la región (o sea entre todos los socios) las condiciones bajo las cuales se continuará estructurando el proyecto.
Retroceso para la región
Este cruce de cartas fue tema de conversación ayer en medio del “diálogo vinculante” del Gobierno Nacional que se cumplió en Plaza Mayor y donde había una mesa específica para el Tren del Río. Allí, Gustavo Ruiz, gerente del Ferrocarril de Antioquia, que lidera este proyecto, manifestó su preocupación ante la nueva postura de Quintero.
“Durante un año estuvimos esperando, sin respuesta, a la Alcaldía de Medellín. Por fin llegó una respuesta positiva y entregamos el proyecto para revisión del Ministerio y ahora llega la Alcaldía a poner estas condiciones”, expresó el gerente.
Para Ruiz esto es un retroceso incomprensible, pero también sostuvo que el proyecto debe seguir adelante, lo que implicaría buscar otras fuentes de financiación en caso de que el Distrito no aporte.
Pero ello no es tan sencillo y, por otro lado, sería injusto en consideración de varios expertos que dan cuenta de que el 50% de los beneficios del Tren del Río se quedarán en la ciudad. De acuerdo con los diseños actuales, el Tren del Río comprende un tramo de vía férrea que arrancaría a la altura de la estación Aguacatala del Metro y se extenderá hasta el municipio de Barbosa, comprendiendo una extensión de 45,6 kilómetros y tiene un costo de $4,88 billones.
Ya el gobernador de Antioquia Aníbal Gaviria había advertido que la sola exigencia de que fuera el Metro de Medellín el responsable de ejecutar la obra sembraba de dudas el camino, pues desde que comenzó a estructurarse el proyecto se delegó en la Promotora del Ferrocarril esta responsabilidad y todos los socios estuvieron de acuerdo. Es más, Gaviria indicó que es natural que sea el Metro el operador del Tren del Río porque es el de la experiencia y porque se trata de la mejor alternativa que tiene el sistema para aliviar la carga de pasajeros que hoy tiene. Pero entendía este condicionamiento como un posible obstáculo para avanzar en la materialización del mismo.
Algunas fuentes consultadas por este diario indicaron que, en el fondo, las exigencias impuestas por Quintero pretenden restarle fuerza al Tren y que se desvíen los recursos para cumplir una promesa que aún está solo en su cabeza: la construcción de cinco metrocables. Casualmente ayer, desde la Alcaldía se había informado de una rueda prensa para hoy con el alcalde Quintero y el presidente Gustavo Petro para hablar sobre la construcción de los metrocables, pero unas horas después fue cancelada
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billones de pesos son los aportes de la región al proyecto.