El pasado 3 de junio de este año, una enfermera jefe y una especialista en Pediatría a cargo de esa área en el Hospital General de Medellín dejaron plasmada su consternación por la comida que está llegando a las habitaciones de los niños hospitalizados en esa institución.
Desde una compota en la que se encontró una astilla de plástico y graves errores en la entrega de comida a pequeños con diabetes o problemas renales que demandan diálisis hicieron parte de una serie de quejas que han llovido sobre la oficina de auditoría interna de esa entidad y que salieron a flote la semana pasada.
Aunque las alertas sobre la prestación de ese servicio venían dándose desde finales de 2020, cuando el hospital comenzó a preparar el terreno para la entrega de un contrato por más de $12.466 millones, fue en un informe de auditoría interna que se filtró a la opinión pública la semana pasada que se destapó la crisis, en voz del mismo personal médico.
“La enfermera jefe del servicio conjuntamente con la médica pediátrica informan incumplimiento de horarios, comidas frías, poca variedad, inadecuada presentación. En ocasiones no traen el desayuno en carro termo, se presentó compota con astilla de plástico, desayuno bajo en proteína, con mucho carbohidrato”, quedó consignado en el documento.
“El 6 de mayo dejaron 9 niños sin comida, no contestan y no contestan el teléfono, cambian mucho el personal de operarias, dan dieta normal a un niño con dieta especial, muchas dificultades con pacientes diabéticos y a los niños con diálisis no les traen desayuno de manera oportuna. No se observa consistencia adecuada, a menores de un año le dan dieta blanda de adulto, carne dura”, se denuncia en el informe.
Leída en profundidad, la investigación muestra que los problemas no solo agobian al área de pediatría. En una queja registrada el 18 de marzo, en la Unidad de Cuidados Intensivos los encargados de ese servicio denunciaron que varios pacientes críticos recibieron alimentos contraindicados en sus observaciones médicas y otros, incluso, no recibieron alimento alguno.
“Quisiera poner en conocimiento una situación que se presenta frecuentemente en la Unidad de Cuidados Intensivos (...) con respecto a la indicación del tipo de dieta de algunos pacientes. Tanto el día de ayer como el día de hoy pacientes que tienen indicación de no lácteos el servicio de alimentación trae alimentos lácteos como única proteína disponible (queso, avena en leche y chocolate con leche)”, denunció un jefe de esa unidad.
“En múltiples oportunidades también han omitido la entrega de dietas de algunos pacientes (...) Se llamó al servicio de alimentación, pero hubo que bajar directamente por las dietas ya que a pesar de estar solicitadas, el servicio de alimentación no las trae”, agregó el médico.
En la Unidad de Cuidados Especiales también aparecen varios reportes en los que se pide explicaciones por fallas en la distribución de los alimentos, que van desde la entrega de dulces a pacientes con dieta restringida, hasta raciones que nunca llegan a los pacientes que las necesitan.
“Hoy a todas las dietas hipoglucidas les suministraron dulces convencionales, de forma tal que se revisa la lista y esta no coincide con la dieta que traen. Caso reiterativo y muy peligroso”, denunció una enfermera.
En decenas de reportes, provenientes de áreas como urgencias, varios puestos de enfermería, el servicio de ginecobstetricia, oncología y hasta UCI pediátrica se reiteran reparos por la mala calidad de la comida y la falta de respuestas del contratista.
Dentro de los reclamos más recurrentes aparecen problemas de higiene, alimentos que llegan fríos, frutas duras, raciones mermadas, agua sucia, jugos y teteros vinagres, sopas con altas concentraciones de sal, olores rancios e incumplimientos en los horarios de entrega.
Aunque, tal como lo contó EL COLOMBIANO, desde enero pasado venían creciendo las quejas por la mala calidad de la alimentación, la filtración de este nuevo informe volvió a poner sobre la mesa la necesidad de tomar medidas urgentes.
Pese a que la auditoría en cuestión aparece con fecha del 30 de junio, fue el pasado miércoles 10 de agosto que la junta directiva de esa entidad informó haber sesionado de forma extraordinaria y citado al contratista para discutir cómo avanza un plan de mejoramiento que fue formulado.
“En la junta se citó al contratista y a la interventoría. Se escucharon a ambas partes y se establecieron algunos compromisos”, expresó Leidy Jiménez, presidenta de la junta directiva del Hospital General.
Sin embargo, para varios de los líderes políticos que le han hecho seguimiento a la contratación del hospital, esta respuesta no sería suficiente y se requeriría que los organismos de control posen sus ojos sobre la entidad.
Según se lee en el contrato vigente, ejecutado por una empresa identificada como Corporación Ser Colombia (ver Paréntesis), la vinculación se extendería al menos hasta diciembre de 2023.