Durante los últimos tres años, el Partido Alianza Verde ha tenido un pie en la oposición y otro en la coalición de gobierno tanto en Medellín como en Antioquia.
Mientras en el Concejo la distancia no puede ser mayor entre cabildantes como Daniel Duque (uno los más acérrimos opositores al alcalde Daniel Quintero) y Jaime Cuartas (quien en contraste llegó a encabezar la coalición de gobierno en 2021); en la Asamblea la distancia entre el diputado Camilo Calle (crítico con el Gobernador Gaviria) y los diputados Rogelio Zapata y Jorge Humberto Echeverri (del bloque de gobierno) también ha salido flote.
Aunque durante este periodo ese partido logró sortear las turbulencias de esa división, la batalla por el poder local que ya comenzó a librarse amenaza con descoser las delgadas coyunturas que han mantenido unidas a esa colectividad.
La prueba de fuego está ahora en el proceso para otorgar el aval a la Alcaldía de Medellín, para el que Duque y Cuartas ya pidieron pista.
Estas fricciones aparecen además en un panorama en el que esa colectividad se ha trazado la meta de aumentar su participación tanto en la Asamblea como en el Concejo, buscando fortalecer su base electoral en el Valle de Aburrá, Oriente y Urabá.
Fichas sobre el tablero
Aunque todavía faltan más de cuatro meses para el inicio del periodo de inscripción de candidatos, los verdes ya han destapado varias cartas de cara a su estrategia para las elecciones de 2023.
La más relevante hasta ahora se destapó el pasado 11 de febrero, cuando el ejecutivo departamental de la colectividad aprobó por unanimidad apoyar la precandidatura a la gobernación del diputado Calle, que tiene una de las tres sillas de los verdes en la Asamblea.
Con la vista en esa decisión, el panorama en esa corporación empieza a despejarse, ya que los diputados Rogelio Zapata y Jorge Echeverri (quienes completan las dos sillas restantes en la Duma) ya estarían preparándose para buscar otro periodo.
Pese a que a nivel departamental la Alianza Verde tiene sus matices, en Medellín la figura del alcalde Daniel Quintero abrió una brecha más profunda.
Mientras Duque ha resaltado como una de las voces más críticas en materia de control político, denunciando irregularidades en escándalos como la contratación de Buen Comienzo, el manejo de los contratos de jardinería quitados al Jardín Botánico en 2021, la crisis de Metrosalud, entre otros; Cuartas ha sido uno de los alfiles firmes de Quintero en el Concejo, presidiendo incluso esa corporación en 2021.
Según coinciden varias figuras al interior de la colectividad, esa división ha perfilado al menos tres facciones o grupos. Una encabezada por el exrepresentante a la cámara León Fredy Muñoz y Cuartas, cercanos al proyecto de Quintero como un aliado; otra encabezada por Duque y Calle, con raíces en Compromiso Ciudadano y afines a la corriente de la alcaldesa de Bogotá Claudia López y la senadora Angélica Lozano; y otra en la que aparecen los diputados Zapata, Echeverri y los representantes a la Cámara por Antioquia Elkin Ospina y Juan Camilo Londoño. Estos dos últimos, los que llevan la voz cantante por Antioquia en el ejecutivo nacional del partido, que a mediados de este año será el que otorgue los avales definitivos.
Más allá de una disputa entre dos concejales, el otorgamiento del aval a Duque o Cuartas podría implicar un vuelo a la estrategia del partido y su margen para hacer alianzas, ya que mientras Cuartas podría tender puentes con otras colectividades que hacen parte de la coalición de gobierno (como los liberales, los conservadores y hasta el movimiento político de Quintero, Independientes), Duque podría tenderlos con los movimientos que se oponen frontalmente al continuismo.
Bajo ese panorama, el dilema para el partido parece ser renunciar a la cercanía con el gobierno local, que hoy además está acompañada por una declaración formal que los incluye en la coalición de gobierno, o arriesgarse a ver golpeado su capital electoral por mantener esa cercanía con una administración cuestionada y que ya enfrenta múltiples investigaciones en la Procuraduría y la Fiscalía.
Al ser consultado por esa disyuntiva, el representante Elkin Ospina dijo que el partido es consciente de esas diferencias pero que justamente buscaría tomarse una decisión que garantice la integridad del mismo para los próximos comicios.
“No queremos imponernos, sino realmente poder concertar y dar ejemplo de que podemos ponernos de acuerdo en temas que son bien difíciles, respetando espacios y realidades políticas”, expresó Ospina.
Aunque para que se dirima la situación habrá que esperar la decisión que tome el ejecutivo nacional a mediados de este año, el tiempo también será un factor clave. Con el paso de los días, la presión para tomar una decisión se muestra cada vez mayor y la endeble unidad de la colectividad sigue con el riesgo de desvanecerse.