La respuesta del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, al conocerse que el Metro de Medellín había demandado al distrito por malapaga fue: “Nosotros le debemos una plata al metro y se la vamos a pagar”.
Dijo que lo hará mediante las vigencias futuras y que no solo se cancelarán los $161.000 millones adeudados por la operación del metroplús y las rutas alimentadoras, sino también que dará más recursos para dejar saldada cualquier deuda hasta el 2029, cuando finaliza el contrato de concesión firmado en el 2012.
“Vamos a presentar las vigencias futuras por $500.000 millones para pagar la plata que le debe la ciudad al Metro por la operación de los buses, pero además, medio billón de pesos nos toca sacar de los recursos de la ciudad para alimentar el sistema de buses que tienen subcontratados con empresas privadas”, comentó Quintero.
Este anuncio se dio a conocer después de que el Metro radicara la demanda ante el Tribunal Administrativo de Antioquia, donde no solo se pretende recuperar este dinero, sino también unos patios que están en manos del municipio y que deberían pasar a manos de los operadores de las rutas alimentadoras, Masivo de Occidente (cuenca 3-Belén) y Sistema Alimentador Oriental (cuenca 6-Manrique).
La posición de Quintero va en contravía con lo ocurrido el pasado 28 de noviembre, cuando el Metro y la Alcaldía de Medellín estuvieron en una audiencia conciliatoria, pero esta no llegó a buen término.
El adeudo creció porque primero los recursos para el Fondo de Estabilización Tarifaria (FET) llegaban entre tres y cinco semanas de lo acordado, pero después de la pandemia la demora podía llegar hasta a los ocho meses, lo que generó que la deuda creciera.
El gerente del Metro de Medellín, Tomás Elejalde, señaló que la tarifa pagada por el usuario logra cubrir el 70% de los recursos de la operación, situación que es mejor a la de otras ciudades del país, ya que TransMilenio (Bogotá) solo cubre el 47% y el Mío (Cali) llega apenas al 50%. Sin embargo, el otro porcentaje para el cierre financiero se debe hacer con recursos del FET.
“Ellos hubieran hecho un mejor negocio. Se les pagaba por kilómetro y no por pasajero y eso obligó a crear frecuencias con pocos pasajeros. Muchas rutas, pocos pasajeros. Eso en la pandemia se agudizó”, expresó Quintero.