Demoraron más tiempo en instalarlo que una creciente en volverlo a tumbar. Esa es la realidad del puente del corregimiento Cedeño, de Yarumal, que instalaron en los últimos días, luego de que colapsara el puente que comunicó a este territorio por más de 40 años y que, al igual que el nuevo, el río San Julián se lo llevó sin misericordia.
Esta es la realidad de uno de los 1.100 puntos críticos en el departamento que tienen riesgo de deslizamientos o inundaciones. Todos se encuentran distribuidos en 91 de los 125 municipios de Antioquia y lo que más preocupa a las autoridades es que se viene una de las temporadas de lluvias más duras del año. Ante esto, ya están tomando medidas para que no se registren tragedias por deslizamientos o desbordamientos como las que se han contado históricamente en el departamento.
De acuerdo con el Dagran, son 26 los que tienen alerta roja de deslizamientos, siendo el Oriente la que tiene mayores problemáticas, con 18 municipios en estado crítico: Granada, Sonsón, Nariño, Argelia, Cocorná, Abejorral, San Carlos, San Francisco, El Carmen de Viboral, San Luis, Alejandría, El Peñol, San Rafael, San Vicente Ferrer, Guatapé, San Roque y Guarne. En el Norte hay cuatro con alerta roja: Gómez Plata, Carolina del Príncipe, San Pedro de los Milagros y Donmatías. El Valle de Aburrá tiene a los tres municipios que están en el extremo norte de esta subregión: Barbosa, Girardota y Copacabana. Cierra el Nordeste con Yolombó.
A estas se le suman las alertas naranjas y amarillas que hay en 11 corrientes hídricas de Antioquia, siendo las más destacadas las de los ríos Magdalena, Atrato, Murrí, Porce (Medellín), Sucio y Cauca, donde ya se vienen haciendo trabajos de intervención.
En esta lista no se encuentra Yarumal, al que pertenece Cedeño, aunque sí está entre los 32 que tienen alerta amarilla, es decir, que su situación es delicada, pero no tanto como los anteriores municipios mencionados.
Según la Gobernación de Antioquia, ya se le está brindando atención a las comunidades de este corregimiento, teniendo en cuenta que el puente colapsado era el que les permitía la movilidad a sus 2.500 habitantes con la zona urbana. Fueron dos meses que no lo tuvieron por cuenta del primer torrencial del río San Julián y que tras 90 días de construcción, únicamente lo pudieron disfrutar menos 24 horas, como si a este afluente después de cuatro décadas le incomodara este paso vehicular y peatonal.
Trabajos de intervención
El secretario de Infraestructura de Antioquia, Horacio Gallón, explicó que actualmente se vienen realizando trabajos en las montañas que tienen mayores problemas con el fin de que aquellos deslizamientos que generan bloqueos recurrentemente, no se presenten más o al menos dejen de ser tan periódicos.
“En la medida que ha llegando el invierno, hay montañas que se van llenando de agua y esto genera un peso que intensifica los problemas geológicos y generan estos deslizamientos”, explicó el secretario.
Al respecto se refirió a uno de los tramos más problemáticos con los que se viene trabajando, que es la vía Concordia-Betulia, donde se vienen realizando trabajos en las montañas para buscar las corrientes de agua con el fin de encausarlas y llevaras a las quebradas más cercanas- Todo esto, para evitar las saturaciones que llevan a que la movilidad en estos municipios, lo que también afecta a Urrao, no se reduzca cuando llueve varios días consecutivos.
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Pero esta estrategia de buscar dónde están las corrientes de agua para hacer intervenciones no se aplica en todas las vías, sino que también se está trabajando desde la Gobernación de Antioquia para hacer variantes para tener corredores que no pasen por los puntos críticos.
“Estamos planteando la construcción de una variante en el corregimiento San José de Mulatos, en Turbo, luego de la emergencia con el volcán de lodo, también en Carepa se está haciendo un trabajo porque hay una vereda donde hace 30 años se presentan movimientos permanentes y siempre nos tapa la vía y se nos pierde la banca. Así tenemos varios puntos en los que estamos planteando esta estrategia”, dijo Gallón, añadiendo que en total son 35 los puntos críticos que requieren estas labores.
Para todas estas estrategias se destinaron este año cerca de $120.000 millones y para el 2025 se tienen previstos asignar otros $150.000 millones para atender las problemáticas de estos movimientos en masa que acostumbran a incomunicar al departamento.
A esto se le suman $1.000 millones destinados por el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Antioquia (Dagran) para realizar un estudio en las zonas que sean más susceptibles a cualquier emergencia por movimientos en masa o desbordamientos, en el cual se analizarán las áreas susceptibles para mitigar cualquier riesgo que se pueda presentar tanto en las vías como en las mismas comunidades.
“Nunca habíamos hecho en el departamento un estudio de movimientos en masa, este nos va a permitir identificar las áreas susceptibles y anticiparnos con toda la capacidad instalada para que cualquier afectación sea mitigada”, señaló Carlos Andrés Ríos, director del Dagran.
Todo esto se complementa con la presencia de maquinaria amarilla en las nueve subregiones del departamento para atender cualquiera de los deslizamientos que se registran, que actualmente están ocurriendo en las noches puesto que las precipitaciones se registran en esa jornada. Según el Dagran, la maquinaria amarilla se encuentra en 23 municipios, las cuales hacen presencia principalmente en 55 puntos críticos y las cuales son trasladadas a los territorios más cercanos en caso de ser requeridas.
Pero estos trabajos se pueden quedar cortos en medio de la crisis generada por el cambio climático y las afectaciones que se generan a las zonas boscosas con las talas, situación que hace más crítica la situación en el departamento. Así lo manifestó Carlos Ríos, director del Dagran, quien además dijo: “La ocurrencia de este tipo de movimientos en masa obedece a la confluencia de una serie de factores entre las que se encuentran la geología, geomorfología, cobertura vegetal, el clima y condiciones antrópicas como la ocupación del territorio de manera inadecuada, la deforestación, entre otros. Estas situaciones desfavorables se agudizan por la variabilidad climática”.
El doble de emergencias
En el caso de Medellín, el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo (Dagrd), tiene emitidas alertas en las comunas de laderas de la ciudad, teniendo en cuenta que en estos sectores se han reportado más de 2.361 emergencias este año por cuenta de las lluvias, duplicando la cantidad de casos del año pasado.
En cuanto a las emergencias más atendidas, de acuerdo con la entidad de gestión del riesgo distrital, se encuentran 1.107 desplomes de árboles, 239 deslizamientos y 124 inundaciones durante todo el año y se hizo la solicitud de evacuación de 206 propiedades de manera definitiva y otras 286 temporales. De acuerdo con Carlos Quintero, director del Dagrd, las zonas con mayor cantidad de problemáticas son las comunas 1 (Popular), 3 (Manrique), 7 (Robledo), 8 (Villa Hermosa) y 13 (San Javier), ya que allí es donde se concentran la mayoría de casos de movimientos de masa e inundaciones.
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En vista de que la región se encuentra en una temporada de lluvias que, incluso, podría afectar la temporada decembrina, el pasado viernes se realizó el segundo Consejo Distrital de Gestión del Riesgo en Medellín para tomar medidas de cómo se van a afrontar las situaciones que se presenten y atender de manera preventiva de las cuales haya una alerta. “Allí socializamos y revisamos cómo iba el avance del marco de actuación de la segunda temporada de lluvias del año, la cual habíamos enviado en agosto a todas las dependencias. Esto permitió articular acciones en pro de la reducción del riesgo frente a los fenómenos amenazantes derivados de las lluvias, realizando acciones en nuestras quebradas, con nuestra comunidad en el territorio, en las vías, con los sumideros, de esta manera anticiparnos a cualquier desastre derivado de estas lluvias”, explicó el director Quintero. Entre las estrategias a fortalecer por parte de Dagrd está el fortalecimiento de los Sistemas de Alerta Temprana Comunitaria (SAT) con el fin de hacer monitoreo a los afluentes más críticos como son las quebradas Santa Elena, Malpaso, La Iguaná, San Francisca, La Picacha y Doña María.
Todo esto de la mano con las obras de mitigación y la implementación de la estrategia de apropiación social del riesgo para así evitar que cualquier deslizamiento o inundación en la ciudad termine en una tragedia. “Estamos realizando un trabajo articulado con diferentes secretarías y entidades para disminuir todo el riesgo. Uno de los más importantes tiene que ver con las labores en las fuentes hídricas, labor que se viene haciendo con la Secretaría de Medio Ambiente y eso nos ha ayudado a disminuir las emergencias por desbordamientos”, explicó el director del Dagrd. Ya por fuera de las fronteras de la capital antioqueña, el Dagran informó que este año se han atendido 603 emergencias relacionadas por las lluvias, de las cuales 17 se han registrado en el penúltimo mes de este año.
Este tipo de situaciones llevaron a que 35 de los municipios del departamento se declararan en calamidad pública con el fin de conseguir recursos para priorizar obras de mitigación para garantizar la seguridad en los territorios más afectados.
Por estas razones, se han hecho 401 visitas técnicas a los municipios y capacitó a los comités municipales de gestión del riesgo para así mejorar la capacidad de respuesta.
Estas emergencias han dejado 8.232 familias afectadas entre las dos temporadas de lluvias de este año en los 125 municipios del departamento, situación que ha llevado a que solo el Dagran haya entregado ayudas humanitarias a 3.911 familias, eso sin contar las que se han dado mediante otras entidades.
¿Qué se viene con las lluvias?