Eduardo Escobar es un columnista dominado por la lectura y la pasión por la verdad. Escribe para el periódico El Tiempo desde los años 70. Es un hombre de amplio humor e ideas bien depuradas. De sarcasmo, carcajada y diatriba. Sus diversas columnas de opinión, libres e independientes, lo han caracterizado como un escritor, periodista y dibujante de alta precisión, que no juega a la conveniencia ni al acomodo, ni cae en lo ridículamente llamado hoy “políticamente correcto”. Detecta las contradicciones, los faltantes y sobrantes, y señala sin eufemismos el absurdo de las creencias y conductas humanas. Y plantea los problemas, lo mismo que su admirado George Steiner, desde nuevas perspectivas, a veces insólitas o incorrectas e irónicas.
Sus ideas fluyen con fuerza y convicción apoyadas principalmente en diversos argumentos históricos. Argumentos muchas veces imbatibles, impulsados por la amplia investigación y lectura... y alejados de dogmas, ideas comunes y mitologías.
Intermedio Editores publica una selección de sus deliciosas y lúcidas columnas bajo el título de Escritos en contravía. Componen esta antología sesenta columnas de risa y opinión argumentada, sobre muy diversos temas. El escritor antioqueño conoce y mira con profundidad los grandes conflictos, debates, reflexiones, hechos, tendencias sociales y culturales, inventos, avances y movimientos de la historia universal. Pero escribir en contravía no es escribir lo contrario. Sería un ejercicio muy fácil. Es rearmar el rompecabezas de las ideas para que las piezas empaten mucho mejor. Para que la interpretación y el análisis sean más lógicos y las ideas estén mejor matizadas. Sin maquillajes. Es llamar al pan, pan, y al vino, vino. En eso consiste su maestría. En pensar las ideas desde otro punto de vista, desde otro ángulo, desde otra perspectiva, como lo hizo Steiner. En desechar las ideas inservibles y reemplazarlas por otras de mayor poder y verdad.
Este primer libro de escritura periodística expone en abundancia la capacidad reflexiva, crítica y analítica del escritor. Es un libro de pensamiento distinto. Con mordacidad y humor de varios tonos, y un auténtico interés y preocupación por todos los distintos problemas del mundo. Es de escritura universal, aunque Antioquia está incluida muchas veces en su memoria afectuosa y sus recuerdos más íntimos. Las evocaciones de la Medellín de su infancia y juventud, y los mejores poetas y artistas de su tierra natal tienen un espacio justo y muy afectuoso en sus columnas. Desfilan entre elogios, homenajes y diatribas Gonzalo Arango, Fernando González, Fernando Botero, Norman Mejía, León de Greiff, Tomás Carrasquilla, y, algunas veces, de pronto, Juan Manuel Roca o William Ospina. Eduardo Escobar tiene importantes y fuertes afectos y desafectos, aunque se refiere cordialmente a todos como amigos. Con los amigos es comprensivo, y a veces elegante con los enemigos.
Sus posiciones políticas y filosóficas son uno de los mayores aportes de esta nueva antología de lo humano. Hombre sin partido, intelectual librepensador, desafiliado de toda visión ideológica, alejado de la ortodoxia y los dogmas, escritor independiente de todos los ismos, de interpretaciones racionales, ha desmitificado ídolos, burócratas, héroes, nacionalismos y suposiciones... hasta las ficciones rosas de las feministas que poco lo quieren. Examina con cuidado e ironía y destapa falsedades y mentiras. Pensar en contravía es desengañar. Es desenmascarar. Es señalar la mentira de escritores, artistas, editores, presidentes, modelos, barbies, ministros, jerarcas de la iglesia, guerrilleros convertidos en héroes, políticos de diversos colores, mitos, fanatismos e ideas absurdas, y ofrecer al lector el desparpajo y la risa con las que invita a pensar de nuevo el desfile carnavalesco del país y del mundo. Porque eso es pensar y escribir en contravía. Analizar los hechos de otra manera y poder observar sin pelos en la lengua ni maquillajes de lo “políticamente correcto” el manierismo de Borges, el desmadre verbal de Neruda, o el absurdo repetidamente silenciado.
Por sus aciertos se podrían destacar algunas columnas. Por la claridad y calidad argumentativa y la depuración ajustada de las ideas: “Química cerebral y terrorismo”, “Estas repúblicas del silencio”, “Una revista legendaria”, “Despropósito de septiembre”. Por la singularidad y lucidez de la mirada: “Las mariposas del estómago” o “Kind of blue”. Por el fuerte sentido del humor y actualidad: “Banalidad y tragedia”.
Y tal vez la más notable de todas las columnas, por su amplio interés general, la importancia del personaje, sus contradicciones y excesivo optimismo, y el valor crítico y exclusividad del análisis de Eduardo Escobar, sería “García Márquez, periodista”. Porque los escritores y poetas, como augures, también caen en el embeleso mágico del socialismo o el comunismo redentor, también se pueden equivocar, o “dejarse entrampar por los duendes de la ideología”.
*Profesora titular Universidad Nacional de Colombia.