Uno de los buseros más conocidos del corregimiento San Cristóbal, al occidente de Medellín, fue asesinado por un pasajero que al parecer estaba drogado.
La muerte de Carlos Andrés Múnera Cano causó gran impacto en la población, porque llevaba 15 años seguidos transportando a la gente. Además dejó a una niña de 9 años huérfana de papá.