Una administradora de empresas de 50 años, y empleada de una entidad bancaria, murió al ser víctima de un supuesto atraco en el suroccidente de Medellín.
Anoche, Adiela Inés Mesa Arroyave salió de su trabajo en la sucursal del banco localizada en los alrededores del aeropuerto Olaya Herrera, y caminó hacia la estación Poblado del Metro.
Este es el sitio oscuro, boscoso y desolado donde ocurrió el asalto. Foto de Edwin Bustamante.
Alias ‘Georgi’ era un especialista en escapar de la muerte y de las autoridades, pero en el mundo de la mafia muy pocos logran jubilarse.
Su prontuario entró en la mira de la Policía el 7 de agosto de 2009, cuando de manera insólita sobrevivió a una masacre dentro de un apartamento, en el municipio de Envigado.
Esta foto la tomó la Policía Metropolitana el 26 de enero de 2010, tras la captura de los sujetos con el arsenal en Santa Lucía. El de la izquierda era 'Georgi'.
Dos hermanos residentes en el humilde sector La Iguaná, al occidente de Medellín, fueron asesinados a tiros en un lapso de apenas 13 horas.
El primero de los crímenes se presentó a las 5:00 p.m. del pasado jueves 11 de agosto, cuando Yolian Guillermo González Restrepo viajaba como pasajero de un bus de servicio público.
En este bus mataron al primero de los hermanos, cuando transitaba por el sector conocido como Punto Cero. Foto de Carlos Taborda.
Dos sujetos de 20 y 18 años, conocidos como alias ‘Papas’ y ‘El Zarco’ o ‘El Mono’, han sido procesados por las autoridades como supuestos responsables del doble asesinato de dos niñas de 6 y 13, cometido en Medellín.
La Policía informó hoy que los detenidos son presuntos integrantes del combo ‘Los Conejos’, el cual delinque en la Comuna 13.
A 'Papas' lo capturaron en el sector Plan de Foronda, de la Comuna 13, cuando iba a matar a otra persona; y 'El Zarco' cayó en el municipio antioqueño de Concordia. Cortesía Policía Metropolitana.
El cadáver de un comerciante extranjero fue encontrado dentro de un apartamento que arrendaba en el barrio Los Colores, al occidente de Medellín.
Los agresores emplearon un martillo, una plancha y por lo menos cuatro cuchillos diferentes para arrebatarle la vida a Juan Carlos Beltrán Carreón, de 34 años y oriundo de México D.F.
Él era el extranjero Juan Carlos Beltrán Carreón. Por su muerte aún no hay capturados.
Valentina, la niña de seis años que resultó herida en un ataque sicarial contra otras dos menores de edad, no pudo resistir más y falleció en las Urgencias Infantiles del Hospital San Vicente de Paúl de Medellín.
Su deceso se confirmó anoche, debido a la bala perdida que la impactó en el cuello, cuando caminaba con su madre por un callejón del barrio La Independencia III, en el occidente de la ciudad.
En este callejón de La Independencia III falleció la niña de 13 años, una de las dos contra quienes se dirigía el ataque. Foto de cortesía.
El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) trasladó 17 internos de alto perfil delincuencial, los cuales estaban recluidos en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, donde varios de ellos seguían coordinando acciones criminales.
El movimiento de la autoridad carcelaria afecta en particular a la organización mafiosa ‘La Oficina’, cuyos cabecillas procesados quedarán más lejos del Área Metropolitana, su principal zona de influencia.
De izquierda a derecha: alias 'Cesarín', 'Riñón', 'Bolillo' y 'El Cebollero'.
El ruido de una ventana rota y las pisadas ajenas despertaron a la familia del barrio La Independencia I, en el occidente de Medellín.
Eran las 3:00 de la madrugada de hoy cuando la casa se llenó de criminales que buscaban a John Estiven Zapata Arcila, un pintor de brocha gorda de 19 años.
Aquí está la vivienda en la cual se perpetró el ataque. El objetivo dormía en el segundo piso.
Aún no sabe quién tomó la decisión, pero todo apunta a que un grupo de personas hizo una colecta de 100 millones de pesos. El propósito: masacrar a varios presuntos integrantes de la banda ‘Pachelly’, que delinque en el municipio de Bello y el norte del Valle de Aburrá.
El ofrecimiento se regó por el bajo mundo y una docena de sicarios de diferentes combos y barrios, se asociaron para hacer ‘la vuelta’ y ganarse la plata. Cuando los objetivos fueron ubicados, el operativo criminal comenzó a rodar a las 4:00 p.m. del anterior miércoles 29 de junio, en el barrio Castropol de la comuna El Poblado, en el suroriente de Medellín.
En esta edificación del barrio Castropol se presentó la acción sicarial.
“Hay ingenuidad de parte de los delincuentes”, fue la frase acuñada por el general Yesid Vásquez Prada, para describir un truculento crimen descubierto al mediodía de hoy.
El comandante de la Policía Metropolitana se refería a la captura de un hombre de 39 años y una chica de 19, sorprendidos cuando trataban de deshacerse de un cadáver en el kilómetro 5 de la vía Las Palmas, al suroriente de Medellín.
Esta es la alacena en la cual metieron el cadáver tiroteado. Foto de Carlos Taborda.
La captura de Yeison Esmirt Velásquez Pino, alias ‘El Rolo’, es un alivio para la zona oriental de Medellín.
El sujeto de 29 años, prófugo de la justicia y condenado dos veces por homicidio (50 y 37 años por dos hechos diferentes), tenía desestabilizada a la comunidad del barrio La Sierra y sus alrededores: Villa Turbay, 8 de Marzo, Barrios de Jesús, Villa Lilian, Las Estancias, Las Mirlas, Caicedo y Juan Pablo II.
Este es Yeison Esmirt Velásquez Pino, alias 'El Rolo', señalado de ser el cabecilla de la banda 'La Sierra'.
Tres hombres fueron asesinados dentro de un hotel del centro de Medellín, en un caso al parecer derivado de las pugnas entre los combos delincuenciales del sector, autodenominados ‘Convivir’.
Sucedió a las 11:00 a.m. de hoy en el barrio Jesús Nazareno, cuando los señalados se aprestaban a salir del establecimiento en el cual se habían hospedado en la noche anterior.
En este parqueadero interno del hotel ocurrió el tiroteo, dos de las víctimas murieron aquí. Foto de Esteban Vanegas.
La banda criminal de ‘Los Urabeños’ es una de las estructuras integradas al narcotráfico más poderosas de Colombia, junto a ‘Los Rastrojos’, ‘Los Paisas’ y ‘La Oficina’.
Su influencia delincuencial va más allá de la subregión antioqueña de Urabá, y abarca territorios en el Bajo Cauca, el Nordeste, el Norte y el Occidente. También actúan en los departamentos de Chocó, Córdoba, Bolívar y Sucre. Y, este año, sus negocios y alianzas los han traído al Valle de Aburrá.
A 'El Míster' lo mataron sicarios motorizados cuando conducía por la Autopista Sur, a la altura del barrio La Esmeralda de Itagüí. Lo raro fue que él acostumbraba a andar con varios escoltas, pero esta noche iba solo. Foto de Rodrigo Martínez.
El Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Antioquia condenó a 23 integrantes de la banda criminal ‘Los Triana’ a purgar penas que van desde los cinco hasta los 12 años de prisión.
Lo espantoso del caso es que entre los sentenciados hay seis miembros de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, los cuales fueron despedidos de la institución dos semanas antes de su captura, realizada el pasado 9 de febrero.
A la izquierda está el cabecilla de 'Los Triana' apodado 'Mario Chiquito'; a la derecha, el también condenado teniente (r) Johny Villegas, excomandante de la estación de Caldas.
La incautación de dos armas de fuego exóticas, en poder de bandas criminales, es otra pista sobre la sofisticación que viene alcanzando el mercado negro bélico en el conflicto de Medellín.
Hace dos años se están moviendo en nuestras calles fusiles de asalto, pistolas ‘matapolicías’, munición blindada, miras telescópicas y lentes de visión nocturna, y hasta el momento las autoridades no han podido interceptar ni una sola ruta de tráfico de estos aparatos.
Esta es la subametralladora Calico con silenciador que le incautaron a 'Albeirito'. Foto cortesía Policía.
Quienes lo conocían, aseguran que él era muy precavido a la hora de moverse en la ciudad. Llegaba a su casa a diferentes horas y tomaba rutas distintas; era tan reservado, incluso, que los vecinos de la cuadra no sabían con certeza en qué trabajaba.
Por eso es que la muerte del investigador criminalístico Jaime Alberto Henao Arteaga es tan sorpresiva, máxime cuando los asesinos lo esperaban en la esquina de su propia residencia, en el barrio Manrique Central de Medellín.
El ataque ocurrió en la calle 70 con la carrera 42 de Manrique Central. La víctima murió en un centro médico. Foto de Manuel Saldarriaga.
De nuevo la comunidad, la Fuerza Pública y los combos delincuenciales chocaron de forma violenta en Medellín, esta vez en el corregimiento San Antonio de Prado.
La confrontación dejó una persona muerta y cuatro heridas, además del serio deterioro de la relación Policía-vecindad en esa zona.
La comunidad expresó por vías de hecho que está cansada de la violencia en el Limonar. Foto de Esteban Vanegas.
Es obvio que fue un golpe de la mafia, que entre los 10 desaparecidos hay delincuentes sin orden de captura y que a las autoridades les pesa mucho admitir este secuestro masivo en un municipio de gran afluencia turística.
Lo cierto es que el caso de Sopetrán deja demasiadas dudas, desde cómo un comando armado ilegal pudo esfumarse con tanta gente y pasar los retenes durante la ‘Operación Retorno’ de Semana Santa, hasta por qué las pistas conducen hacia Medellín, a hora y media de distancia.
Este es el hombre capturado con el arsenal incautado en un apartamento de la Loma de los Bernal. Foto cortesía Cuarta Brigada.
Dos atracadores incendiaron un bus de servicio público en el occidente de Medellín, al parecer enojados porque apenas lograron robar unas pocas monedas.
El incidente ocurrió en el barrio Los Alcázares, donde afortunadamente no hubo heridos de gravedad.
Así quedó el bus de servicio público incendiado por un par de rufianes. Foto de Juan Antonio Sánchez.
El barrio Santa Inés de Medellín no ha tenido un solo instante de paz desde 2009 y el último episodio de violencia lo dejó aún más triste, asombrado y desangrado.
Eso se debe a la matanza de cuatro hombres por parte de sujetos que al parecer portaban uniformes de uso privativo de la Fuerza Pública.
En esta vivienda entraron los asesinos a dispararle a los inquilinos. Foto de Edwin Bustamante.