Quienes lo conocían, aseguran que él era muy precavido a la hora de moverse en la ciudad. Llegaba a su casa a diferentes horas y tomaba rutas distintas; era tan reservado, incluso, que los vecinos de la cuadra no sabían con certeza en qué trabajaba.
Por eso es que la muerte del investigador criminalístico Jaime Alberto Henao Arteaga es tan sorpresiva, máxime cuando los asesinos lo esperaban en la esquina de su propia residencia, en el barrio Manrique Central de Medellín.
El ataque ocurrió en la calle 70 con la carrera 42 de Manrique Central. La víctima murió en un centro médico. Foto de Manuel Saldarriaga.
Se hizo cirugías plásticas en el rostro, se alteró los pulpejos de los dedos (huellas digitales), falsificó los documentos de identidad y se aseguró de tener un séquito de confianza para que nunca lo cogieran, pero ni así alias ‘Chaparro’ pudo evitar que las autoridades tocaran a su puerta.
Jesús David Hernández Grisales, uno de los cabecillas al servicio de ‘La Oficina’ en las comunas 8 (Villa Hermosa) y 9 (Buenos Aires) de Medellín, fue capturado por la Policía en un apartamento del municipio de Envigado. Le incautaron una pistola y siete millones de pesos.
Así presentaron hoy a 'Chaparro' en la rueda de prensa con los medios. Foto cortesía de la Policía.
De nuevo la comunidad, la Fuerza Pública y los combos delincuenciales chocaron de forma violenta en Medellín, esta vez en el corregimiento San Antonio de Prado.
La confrontación dejó una persona muerta y cuatro heridas, además del serio deterioro de la relación Policía-vecindad en esa zona.
La comunidad expresó por vías de hecho que está cansada de la violencia en el Limonar. Foto de Esteban Vanegas.
Es obvio que fue un golpe de la mafia, que entre los 10 desaparecidos hay delincuentes sin orden de captura y que a las autoridades les pesa mucho admitir este secuestro masivo en un municipio de gran afluencia turística.
Lo cierto es que el caso de Sopetrán deja demasiadas dudas, desde cómo un comando armado ilegal pudo esfumarse con tanta gente y pasar los retenes durante la ‘Operación Retorno’ de Semana Santa, hasta por qué las pistas conducen hacia Medellín, a hora y media de distancia.
Este es el hombre capturado con el arsenal incautado en un apartamento de la Loma de los Bernal. Foto cortesía Cuarta Brigada.
Un abogado penalista fue asesinado en un restaurante del municipio de Bello, por un sicario que lo atacó por la espalda.
El jurista Edquir José López Londoño había sido el defensor de reconocidos exjefes paramilitares y llevaba varios procesos en la subregión del Urabá antioqueño.
Así fue la escena en el municipio de Bello. El homicída empleó un revólver y solo disparó una vez.
Dos atracadores incendiaron un bus de servicio público en el occidente de Medellín, al parecer enojados porque apenas lograron robar unas pocas monedas.
El incidente ocurrió en el barrio Los Alcázares, donde afortunadamente no hubo heridos de gravedad.
Así quedó el bus de servicio público incendiado por un par de rufianes. Foto de Juan Antonio Sánchez.
El barrio Santa Inés de Medellín no ha tenido un solo instante de paz desde 2009 y el último episodio de violencia lo dejó aún más triste, asombrado y desangrado.
Eso se debe a la matanza de cuatro hombres por parte de sujetos que al parecer portaban uniformes de uso privativo de la Fuerza Pública.
En esta vivienda entraron los asesinos a dispararle a los inquilinos. Foto de Edwin Bustamante.
Un taxista arribó a las 10:00 a.m. de hoy a la estación Popular de la Policía, ubicada en el barrio Santo Domingo Savio de Medellín. Estaba asustado y dijo que unos tipos le habían metido un muerto en el carro.
En efecto, los uniformados revisaron la maleta del vehículo Hyundai de servicio público y encontraron un cadáver abaleado.
El taxista se parqueó junto a la estación policial, donde se realizó la inspección judicial al cadáver. Foto de Esteban Vanegas.
En tres días la violencia en el municipio de Itagüí ha puesto otro punto alto en materia de homicidios, dejando como víctimas de las balas a seis personas.
La racha comenzó a la 1:50 de la madrugada del jueves anterior (14 de abril), cuando en el barrio El Rosario asesinaron a John Jairo Arenas Restrepo, de 38 años.
En el parqueadero externo de una empresa transportadora, en la zona industrial del barrio El Carmelo, bajaron de un taxi a un hombre para matarlo.
Tres hombres relacionados con una compraventa de vehículos fueron acribillados cuando se transportaban en un campero por la concurrida Autopista Norte de Medellín.
La Policía estudia como móvil de este asunto un pleito derivado de la negociación de un carro, aunque en la escena del crimen los investigadores encontraron una pista que no se puede descartar.
Los criminalistas adelantaron la inspección judicial en medio de un aguacero. Foto de Carlos Taborda.
Se criaron juntos, rieron juntos, lloraron juntos, vivieron juntos y murieron de igual manera. Lo único que no lograron hacer en compañía los hermanos Jorge Orbey y Jerson Arley Bustamante Valle fue ver crecer a sus hijos.
El primero tenía 28 años y lo apodaban ‘Polo’, el otro 25 y lo conocían como ‘Rayas’ en el asentamiento Sol de Oriente de Medellín, adonde habían llegado, al parecer, huyendo de la muerte.
Así finalizó la inspección judicial en Sol de Oriente, llena de curiosos de todas las edades.
Cinco personasacribilladas en un taxi era el presagio de otro violento fin de semana en Medellín y su Área Metropolitana, que vio correr la sangre de por lo menos 30 personas en tres días.
De nuevo la guerra entre los combos delincuenciales es el principal motivo para estas muertes en nuestra región, aunque las agresiones, como un virus incontenible, también llegaron hasta el deporte que más pasiones nos mueve.
En este taxi viajaban las víctimas del quíntuple homicidio. Foto de Carlos Taborda.
Dos adultos murieron y un adolescente se salvó de milagro al ser atacados a plomo por un par de sicarios, en el barrio Santa Lucía del centro occidente de Medellín.
Los sujetos, según las autoridades, residían en el barrio Santa Fe pero acudieron a ese lugar para encontrarse con dos muchachas.
La escena del crimen en el barrio Santa Lucía, en la cual los criminalistas recogieron 27 vainillas. Foto de Tavo.
La atrocidad ocurrida en el municipio de La Pintada despertó la ira del pueblo y hoy decenas de personas llegaron para saquear la morgue de la localidad antioqueña.
Buscaban el cadáver del Henry Palacio Mosquera, quien ayer asesinó a su hijo de 9 años, a su exposa y exsuegros con un arma de fuego, antes de quitarse la propia vida.
Así finalizó la inspección judicial en las afueras de la casa donde murieron cinco personas violentamente. Foto de Esteban Vanegas.
Dos matanzas, un secuestro con asesinato incluido, una balacera contra los festejantes de un cumpleaños, el ataque a un busero y un incremento del promedio de homicidios, de seis a nueve diarios, dejó este fin de semana en Medellín y Antioquia.
En la sección TESTIMONIO GRÁFICO hacemos el recuento de los hechos para que no se los lleve el viento, como a la mayoría de crímenes en nuestra región.
En esta cuadra de Guayabal sucedió la matanza. Foto de Carlos Taborda.
La criminalidad en Medellín es diferente al resto de las ciudades colombianas. La muerte parece, aunque nos duela en el alma, tan arraigada a nuestro devenir como la misma idea de ser exitosos. Es la peste, una contracultura tan fuerte que solo los abuelos, quizás, alcanzaron a disfrutar de esta urbe sin soportar la zozobra por un paisano asesinado a diario.
Miles de millones de pesos se han invertido en seguridad, en programas educativos, en estrategias para generar empleo, en infraestructura para vincular a los suburbios con el desarrollo progresista del resto de la ciudad, y hoy seguimos en la misma intranquilidad de hace 30 años. ¿Por qué?
Dos amigas adolescentes de 16 años, que llevaban una semana perdidas, fueron asesinadas y encontradas ayer en el Cerro Pan de Azúcar de Medellín. Una de ellas tenía dos meses de embarazo. Como siempre, la escena del crimen estuvo llena de niños. Foto de Carlos Taborda.
Un policía está en el ojo del huracán tras ser procesado por el asesinato de otro miembro de la institución estatal en el centro de Medellín.
El motivo de la agresión no se ha esclarecido en su totalidad, aunque se sabe que tanto la víctima como el verdugo eran conocidos.
La propia Policía hizo la inspección a cadáver, algo inusual, porque generalmente cuando hay policías involucrados es el CTI de la Fiscalía quien asume el caso. Foto de Carlos Taborda.