Tres pares de homicidios cometidos en las últimas horas en Medellín, Bello e Itagüí parecen compartir un denominador común: retaliaciones entre bandas criminales por el control del bajo mundo.
La racha negativa comenzó en la vereda El Carmelo del corregimiento San Cristóbal, en el occidente de la capital antioqueña.
Uno de los occisos encontrados en un bosque del corregimiento San Cristóbal. Foto de Stephen Arboleda.
El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) capturó en la mañana de hoy a un fiscal y un defensor público, hecho que se suma a las detenciones de otros seis funcionarios judiciales en el último mes y medio.
Los aprehendidos fueron Ílvar Alfonso Delgado Ruiz, fiscal 220 Seccional del municipio de Bello, y el defensor Juan Esteban Benjumea Puerta.
Todavía no han sido capturados los integrantes de bandas criminales que al parecer les pagaban a los funcionarios por la información. Foto de archivo.
Quienes lo conocían, aseguran que él era muy precavido a la hora de moverse en la ciudad. Llegaba a su casa a diferentes horas y tomaba rutas distintas; era tan reservado, incluso, que los vecinos de la cuadra no sabían con certeza en qué trabajaba.
Por eso es que la muerte del investigador criminalístico Jaime Alberto Henao Arteaga es tan sorpresiva, máxime cuando los asesinos lo esperaban en la esquina de su propia residencia, en el barrio Manrique Central de Medellín.
El ataque ocurrió en la calle 70 con la carrera 42 de Manrique Central. La víctima murió en un centro médico. Foto de Manuel Saldarriaga.
Se hizo cirugías plásticas en el rostro, se alteró los pulpejos de los dedos (huellas digitales), falsificó los documentos de identidad y se aseguró de tener un séquito de confianza para que nunca lo cogieran, pero ni así alias ‘Chaparro’ pudo evitar que las autoridades tocaran a su puerta.
Jesús David Hernández Grisales, uno de los cabecillas al servicio de ‘La Oficina’ en las comunas 8 (Villa Hermosa) y 9 (Buenos Aires) de Medellín, fue capturado por la Policía en un apartamento del municipio de Envigado. Le incautaron una pistola y siete millones de pesos.
Así presentaron hoy a 'Chaparro' en la rueda de prensa con los medios. Foto cortesía de la Policía.
En tres días la violencia en el municipio de Itagüí ha puesto otro punto alto en materia de homicidios, dejando como víctimas de las balas a seis personas.
La racha comenzó a la 1:50 de la madrugada del jueves anterior (14 de abril), cuando en el barrio El Rosario asesinaron a John Jairo Arenas Restrepo, de 38 años.
En el parqueadero externo de una empresa transportadora, en la zona industrial del barrio El Carmelo, bajaron de un taxi a un hombre para matarlo.
Pese a ser el territorio de Medellín que concentra más vigilancia policial y soldados patrullando las calles, la Comuna 13 se convirtió esta tarde en una zona de guerra.
El preludio de la estruendosa balacera se registró a la 1:15 a.m. de hoy, cuando dos bandas criminales se enfrentaron a plomo en el barrio Juan XXIII.
Estos son varios de los muchachos detenidos durante la redada policial, posterior al tiroteo. Foto de Jaime Pérez.
El Bajo Cauca antioqueño es un pequeño purgatorio, atascado entre el infierno de las bandas criminales y el cielo de la paz que sus habitantes esperan alcanzar.
Por mucho tiempo, ese cielo se traducía en la bonanza cocalera. Era la época en la que los comandantes paramilitares ‘Macaco’ y ‘Cuco Vanoy’, con sus bloques Central Bolívar y Mineros, hacían lo que les daba la gana en los seis municipios de la subregión y el vecino departamento de Córdoba.
Las amenazas entre cada bando criminal afectan a la población, que en medio del problema es acusada de ayudarle al uno o al otro bando.
De todas las peleas entre bandas del Valle de Aburrá, provocadas por la división en la mafia de ‘La Oficina’, hay una en particular que preocupa a las autoridades.
Se trata de una disputa entre criminales de Castilla (comuna 5 de Medellín) y de Bello, situación que traspasa la frontera de estos dos municipios y pone en juego a dos bandos con alto poder sicarial y presupuestal.
Para María Hernández, fue doloroso que la Policía atribuyera el asesinato de su hijo Juan Palacio a las disputas entre bandas. Ella explicó que su muchacho no tenía antecedentes penales.
Este año hemos sabido de crímenes dentro de ascensores, hospitales, junto a colegios y CAIs de la Policía y al costado de las estaciones del Metro. Ahora ocurre un asesinato detrás de una iglesia, casi en la entrada de la casa cural.
Sucedió antier en el barrio Juan XXIII, al centrooccidente de Medellín, donde dos jóvenes provenientes de otra zona de la ciudad fueron acribillados a balazos.
Uno de los cadáveres quedó al costado izquierdo de la casa cural.
Un presunto sicario dado de baja por la Policía, un transeúnte muerto por una bala perdida, un pasajero de taxi herido y un motociclista lesionado, fue el saldo de una persecución criminal en el barrio Francisco Antonio Zea, al occidente de Medellín.
La violenta situación se desató a las 9:30 a.m. del 22 de septiembre, cuando dos sujetos en moto persiguieron un taxi en el se movilizaba como pasajero el objetivo de su cacería.
Escena del crimen en Francisco Antonio Zea. Foto de Juan Diego Zapata.