Una condena de 18 años y seis meses de cárcel es la realidad que ahora envuelve a Sebastián Murillo Echeverry, un joven de Medellín con fachada de empresario, acostumbrado a codearse con las divas de la farándula y al mismo tiempo con los más tenebrosos matones del bajo mundo.
El Juzgado Quinto Penal del Circuito Especializado de la capital antioqueña le dictó la sentencia este miércoles, tras avalar un preacuerdo que él realizó con la Fiscalía, en el que aceptó cargos por homicidio agravado, concierto para delinquir agravado, porte ilegal de armas de fuego y ocultamiento y destrucción de prueba.
Esta es la reseña del caso elaborada por El Colombiano, con apoyo de Revelaciones del Bajo Mundo.