Laureles, una comuna de Medellín que por mucho tiempo estuvo considerada entre las más tranquilas, se vio afectada en los últimos años por las acciones de una célula sicarial secreta, que actuaba de forma discreta y letal.
Sus crímenes quedaron al descubierto tras una operación de la Dijín y la Dirección de Fiscalías contra la Criminalidad Organizada. El caso cobró relevancia porque los mercenarios del grupo estarían implicados en una de las muertes ligadas al hurto de un botín multimillonario del Clan del Golfo.
Esta es la historia elaborada por El Colombiano, que Revelaciones del Bajo Mundo reproduce por considerarla de interés para sus lectores.