“Apégate a la lectura en voz alta”

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Andrés Mauricio García Patiño
Aprendiz de Comunicaciones
Prensa Escuela El COLOMBIANO

 

 El Renacuajo paseador, La pobre viejecita o Blancanieves están esperando  que alguien diga  “erase una vez en un pueblo muy muy lejano…” y “colorín colorado este cuento se ha acabado”. Por otro lado hay niños que piden a sus padres que les lean en las noches para poder dormir, como también existen padres que leen a sus hijos cuando están en el vientre.

La lectura en voz alta no solo es una actividad de primaria o una estrategia pedagógica para que los niños aprendan a leer, a su vez, es una herramienta que permite desarrollar la expresión verbal, fortalecer la estructura  cognitiva o el pensamiento complejo y la escucha activa de las personas que la practican.

El aula y la familia son espacios ideales para que los adultos fomenten en los menores la costumbre de leer en voz alta, y cada vez más hay que incentivarlos para que tomen un libro, se vuelvan amigos y descubran el mundo que presentan las letras de cada escritor.

Según El DANE, los colombianos mayores de 12 años leen al año un promedio de 2 libros, para los Ministerios de Educación y de Cultura esta cifra es preocupante y debe incrementar a 3,2 a finales de este año. Para que esto suceda los órganos gubernamentales deben seguir impulsando planes para el fomento de la lectura como el programa “Apégate a la lectura en voz alta” que consiste  en leerles a los niños, desde cuentos, poemas o novelas al menos 15 minutos por día.

La tarea también es de los promotores de lectura, de los padres y los docentes,  porque deben promover y acompañar a los menores que están aprendiendo a leer y seguir fomentando el amor por la lectura en quienes ya tienen este habito.

Según los expertos en el tema, la lectura en voz alta permite que las personas que la practican mejoren la comprensión lectora, agudicen la imaginación y se preparen mejor para el aprendizaje.

Prensa Escuela EL COLOMBIANO desde sus inicios en 1994 ha considerado de suma importancia la lectura en voz alta, especialmente  en la formación académica de cualquier persona,  y por esta razón los invita para que lean el artículo Apégate a la lectura en voz alta”, publicado el 13 de julio de 2014 y, luego realicen la siguiente guía didáctica con cualquier público para que promuevan el amor por esta competencia esencial de la formación intelectual.

 Ideas para formar lectores

Logros

  • Promover la lectura en voz alta de libros, cuentos, poemas y  periódicos con el fin de fortalecer la buena comunicación entre los participantes.
  • Ejercitar la comprensión lectora, la imaginación y la atención de las personas cuando alguien está leyendo una obra literaria en voz alta.
  • Motivar a las personas para que se acerquen a la lectura y conozcan los autores, los géneros literarios y las obras cumbres de literatura universal.

 

Actividad 1: construyamos el final de un cuento

Tipo: niños de 7 a 14 años

Descripción: esta actividad es útil para desarrollar la escucha activa y la comprensión de los estudiantes. El docente debe comenzar leyendo un cuento y cuando note que los estudiantes están conectados con la historia, les debe proponer que organicen y relaten  finales alternativos usando la imaginación y los elementos que el texto aporta.

Duración: una hora

Pasos a seguir:

Antes

  • El docente debe seleccionar la historia que va a leer. Puede ser un cuento, un relato breve o un capítulo de una novela.
  • El docente puede optar por leer el cuento o seleccionar un audio libro.
  • Leerla antes para conocer la historia y hacer una planeación anticipada de la actividad.

 

Textos sugeridos:

http://cuentosparadormir.com/

http://www.guiainfantil.com/articulos/ocio/cuentos-infantiles/10-cuentos-cortos-para-leer-con-ninos/

http://albalearning.com/audiolibros/samaniego/

http://www.alegsa.com.ar/Literatura/index.php?id=cuentos

http://radialistas.net/category/mitos-y-leyendas/   (micro-ficción radial)

 

 Durante

  • Explicarle a los estudiantes qué historia van a leer, nombrar los personajes y contar la trama, esto con el fin de motivar a los estudiantes y presten atención.
  • Leer la historia, relato o cuento. Otra opción es presentar un audiolibro o una micro ficción radial
  • Antes de que el lector llegue al  desenlace de la historia, debe proponerle a los estudiantes que piensen  un final alternativo. Pueden tomarse 20 minutos.
  • Pasado este tiempo, el docente debe motivar a los estudiantes para que cuenten de una manera narrativa  el final que construyeron.
  • Cuando todos los estudiantes hayan narrado los finales que construyeron, el docente deberá leer el final de la historia. Pude compararla con los finales alternativos de sus estudiantes y generar un conversatorio sobre la experiencia de realizar este ejercicio.

 

Audio: los diez derechos del lector y la lectura. Cortesía  www.radialistas.net

Parte 1

Parte 2

 

Actividad 2: palabras desordenadas

Tipo: personas desde los 12 años en adelante.

Descripción: esta actividad es ideal para fortalecer la imaginación de las personas, además permite que haya un esfuerzo intelectual porque los participantes deben encontrar el orden lógico de una historia que está en desorden.

Duración: una hora y media

Pasos a seguir:

Antes

  • El docente debe seleccionar tres textos de la misma categoría, es decir, tres cuentos, relatos o capítulos cortos de algún libro. Estos deben cumplir con las siguientes condiciones: (deben tener personajes, lugar y tiempo. La historia debe tener un inicio, un nudo y desenlace.)
  • El docente debe separar las tres historias en 3 partes iguales, las debe imprimir, recortar y mezclarlas.
  • No debe perder u olvidar el orden lógico de las historias, esto con el fin de guiar a los estudiantes cuando estén buscando el orden de los fragmentos que están mezclados.

Durante

  • El docente debe explicar el objetivo de la actividad.
  • Posterior, debe formar tres grupos de igual cantidad de estudiantes. Y cuando estén conformados debe entregarle tres fragmentos de los tres cuentos que mezcló.
  • Los estudiantes deben leer los tres fragmentos y comenzar a darle orden lógico a la historia. Para esto es necesario que los tres grupos interactúen e intercambien los fragmentos, esto con el fin de hallar las tres partes que conforma una de las tres historias.
  • Los estudiantes deben buscar la forma de coordinar la búsqueda y la construcción de las historias. Lo que tienen que saber es que son tres historias que deben ordenar sin alterar los personajes, el lugar y el tiempo.
  • Cuando los grupos crean haber terminado, el docente debe pedir que un representante por cada grupo lea la historia que organizaron. Si algo no concuerda lógicamente, los tres grupos deben replantear el orden de las historias que les correspondió.

Referencias

http://www.bibliotecanacional.gov.co/content/ap%C3%A9gate-la-lectura-en-voz-alta

http://www.educ.ar/dinamico/UnidadHtml__get__8ca7bdd3-7a0b-11e1-82ec-ed15e3c494af/index.html

Relato de mi primer recorrido

Un amigo en el bolso

 

Por Daniela Navarro
Estudiante de Comunicación Social
Quinto semestre
EAFIT
Guía del Programa de visitantes “Conozcamos EL COLOMBIANO”

 

Amigo en el bolso

Ilustración: Camilo Sandoval

 Por una equivocación, el primer día llegué tarde, pero salí feliz, sobre todo al ver a los niños con su nuevo amigo en el bolso.

Cuando crucé el torniquete de la entrada a las instalaciones del periódico eran las 9:20 de la mañana. El grupo ya estaba sentado esperándome con el otro guía hacía casi una hora. Nos visitaban niños de segundo grado de la I.E. Paula Montal de Itagüí que, por alguna razón se confundieron, y llegaron una hora antes de lo previsto.

Ese día sería mi primera vez, a las 10:00 de la mañana según la programación, pero justo antes de las 9:00 recibí una llamada, urgente, en la que me pedían amablemente llegar antes, es decir, salir ya de mi casa. ¡Ya!

Como era mi primera vez, yo estaba lista desde mucho antes —afortunadamente—  pues confieso que le tengo un miedo terrible a llegar tarde a cualquier parte. Entonces, ese día, además del susto de la primera vez, mi temor a ser incumplida se materializó, dejó de ser una terrible fantasía que jamás quería vivir y, efectivamente, llegué tarde.

No tuve tiempo ni siquiera de tomarme los dos tintos anti-nervios, ni el agua que me recupera la voz que siempre se me va antes de empezar, ni de proclamarme el discurso tranquilizante de “te va a ir bien, tranquila”, ni de repasar el guion al menos dos vececitas antes de decirlo, ni de separar las secciones del periódico que me gustan para mostrarlas… de nada, no tuve tiempo de nada.

Empecé. Varias veces al principio —lo confieso— se me nubló la mente porque no sabía qué más decir. Acababa de empezar y sentía que mi intento de discurso didáctico se agotaba, que no tenía más información, y que de las casi cinco páginas que cuentan la historia de El Colombiano, solo me faltaba contar un centenar de datos históricos que para los niños serían irrelevantes.

Pero en uno de esos momentos de bloqueo mental combinado con una especie de ceguera blanca, me llegó una epifanía, y creo que esa fue la responsable de que este, mi primer recorrido, haya sido particularmente especial.

Al frente mío tenía 15 niños de no más de 10 años, con una enorme expectativa por escuchar todo lo que yo tenía para decirles y de conocer cómo funcionaba El Colombiano. Lo sentí porque todos me miraban fijamente con ojitos saltarines que no hablaban, pero que comunicaban su ansiedad de conocer sin necesidad de pronunciar una palabra.

Entonces, en uno de esos momentos en los que no supe qué más decir, se me ocurrió preguntarles: ¿ustedes alguna vez han metido a un amigo en el bolso?

Todos se rieron mucho, y fue en ese instante cuando la pared de hielo que existe inicialmente entre el guía y el grupo se rompió. Fue mágico: repentinamente, mi susto se espantó y la dinámica cambió completamente.

En serio, ¿alguna vez han metido a un amigo en el bolso? —repetí mi epifanía, que para ellos no era más que una pregunta chistosa. Les mostré la portada de la cartilla Las noticias… ¡todo un cuento!, que tantas veces leímos y preparamos en las capacitaciones para aprender a trabajar con grupos de niños, y en ella, efectivamente,  aparece la ilustración de una chica que guarda a un amigo en el bolso al que solo se le ven las piernas.

A ellos les causó gracia al principio, pero luego, cuando les conté que el periódico El Colombiano era un amigo que sabe muchas cosas y que además, “se puede guardar en el bolso”, a ellos les quedó sonando la idea, y pude comprobarlo al final del recorrido.

Muchas veces me pregunté cuál de los públicos podría ser el menos complicado, y siempre tuve la idea de que era el de los niños, por ser más ingenuos y tener menos experiencia sabrían menos y, por eso, me harían preguntas más sencillas.

Sin embargo, ese día caí en la cuenta de cómo había menospreciado la inteligencia, la sagacidad y la sabiduría que trae consigo la ingenuidad: ellos, con sus preguntas, inquietudes y aportes, crearon una atmósfera muy particular durante el recorrido e hicieron que este no fuera solo el primero, sino, hasta ahora, el más especial y, quizá, el que más recordaré.

La que más me sorprendió fue una de las niñas. Le gusta mucho leer el periódico y nos contaba a todos sobre algunas noticias que le habían llamado la atención en otras ocasiones.

Cuando llegamos al lugar donde trabajan los periodistas de La República, nos contó a todos que en un diario económico, evidentemente, podríamos encontrar información relacionada con el predial. Lo dijo con tanta naturalidad que me sorprendí muchísimo, en especial, porque la palabra “predial”, si mal no recuerdo, empezó a formar parte de mi vocabulario más o menos a los 18 años.

Las rotativas estaban funcionando. Eso para ellos —y en general para todos los visitantes— es un espectáculo. Aún recuerdo la mirada de todos suspendida, enfocada en la banda transportadora que, “como en una montaña rusa”, (tomo prestadas las palabras de uno de los niños), lleva todos los periódicos de una manera tan organizada.

Noticias todo un cuento

Camilo Sandoval

“Yo quiero trabajar aquí”, es la expresión de muchos cuando hacen el recorrido. Pero lo que más me gusta escuchar de parte de los niños es ¿cuándo podemos volver? O, ¿cuándo la volvemos a ver?

Es muy gratificante sentir que las personas se sienten acogidas, satisfechas y, sobre todo, que ese discurso tan bien redactado en un guion y que podría reposar en un anaquel o estar archivado en el computador, toma vida, y que de allí, todos los visitantes, algo se llevan.

Terminamos la visita y les entregué un periódico de cortesía junto a la cartilla Las noticias… ¡todo un cuento! Lo que más me conmovió —y le doy los créditos a eso que he bautizado como una epifanía— fue verlos a todos sentados, en el piso, guardando el periódico en el morral y diciéndome: “Daniela, mira, guardé mi amigo en el bolso”.

Todos querían hacerlo. Todos lo enrollaron como mostraba la cartilla y los que no eran capaces de hacerlo, me decían: Daniela, ¿por favor me ayudas a guardar a mi amigo en el bolso?

La imagen de esos niños con su “amigo en el bolso” me ocupó la mente gran parte del día, y mi ceguera ya no era blanca por el susto, sino colorida por la emoción y la alegría de darme cuenta de lo atentos que son los niños, de cómo nos escuchan a quienes ellos perciben como adultos, de cómo nos respetan, de cómo nos agradecen.

Y sobre todo, el mayor aprendizaje de ese día fue, o es, que debemos escucharlos a ellos, prestarles atención y, desde niños, tratarlos como sujetos inteligentes, propositivos y capaces.

Hasta el día de hoy esa imagen me persigue, y tal como termina la historia de la cartilla, terminó la historia de mi primer recorrido: un grupo de niños con un nuevo amigo en el bolso.

 

Humanizar las relaciones es vivir en el servicio

Shutterstock

 

Andrés Mauricio García Patiño

Aprendiz de Comunicaciones

Prensa Escuela EL COLOMBIANO

 

Alguna vez se han preguntado qué tan serviciales son, con qué frecuencia ayudan a las demás personas cuando lo necesitan o cuántas veces negaron un favor que pudieron haber hecho sin mayor esfuerzo.  Por esta razón Prensa Escuela les recomienda la siguiente guía didáctica para que inviten a sus estudiantes a reflexionar sobre las acciones que consideran buenas o malas y les permitenser mejores personas.

 

Artículo: Humanizar las relaciones es vivir en el servicio

Fecha de publicación: domingo, 15 de junio de 2014

Nivel: primaria y secundaria

Área: Ética y valores

EL COLOMBIANO JUNIO 15 de 2014 – El Colombiano – Tendencias – Pag 42 by Prensa Escuela EL COLOMBIANO

 

Introducción

El ser humano siempre ha tenido la oportunidad para obrar de manera correcta o incorrecta, algunas personas dicen que el comportamiento es subjetivo a la cultura y al pensamiento de cada quien, es decir,  nadie puede establecer con certeza cuáles son las actitudes que le favorecen al hombre y cuáles no. Sin embargo, es necesario que existan unas normas mínimas que regulen las relaciones humanas, permitiendo el desarrollo y la sana convivencia.

En la antigüedad, filósofos como Platón, Aristóteles, Sócrates, entre otros, dedicaron parte de su obra a discutir sobre la Ética y la Moral, dicho en otras palabras, a pensar cuáles acciones hacían feliz al hombre y cuáles no le permitían vivir en paz.

El pensamiento de ellos  fue que si alguien mataba a otro incurría en una acción mal vista por la sociedad,  por ende era un acto indebido e inmoral. No obstante, Aristóteles afirmaba que los comportamientos correctos  tenían como fin la felicidad y estaban enfocados en la caridad, el servicio y la sana convivencia.

Los estudios de la Ética y la moral vistos desde la filosofía son complejos, pero con el fin de comprender mejor estos términos el escritor español, Fernando Savater, se refirió a la Ética como  “el arte de vivir bien, de lo que le conviene al hombre y de lo que puede ser bueno o malo”.

 

Saberes previos

El docente puede preguntar lo siguiente para introducir el tema.

  • ¿Qué es Ética y Moral?
  • ¿Cuáles son los valores asociados con los buenos comportamientos?
  • ¿Cuáles son los antivalores asociados con los malos comportamientos?
  • ¿Qué importancia tiene el ser-servicial y ser-buen humano en la vida?

 

Actividad

  1. Autorreflexión

Logros esperados
  • Reflexionar en silencio sobre los actos o comportamientos que cree que están bien o mal hechos y pensar  por qué los cometió.
  • Compartir las experiencias personales con los compañeros de curso en un ambiente de respeto y escucha.
Dinámica

Después de que el docente haya leído el artículo “Humanizar las relaciones es vivir en el servicio” debe orientar a los estudiantes para que en un momento de silencio hagan una lista o dibujen los actos que consideran buenos o malos y que hayan cometido en la última semana, mes o año.

Para reflexionar, los estudiantes tienen 5 minutos, después el docente puede invitar a que cualquiera comparta con el grupo  lo que escribió o dibujó explicando por qué considera que la situación es correcta o incorrecta.

 

  1. Resolver un caso real

Logros esperados
  • Argumentar por qué una situación puede ser considerada correcta o incorrecta.
  • Plantear posibles soluciones para corregir los actos incorrectos.
Dinámica

El docente proyectará este vídeo y cuando finalice realizará las siguientes preguntas para que los estudiantes, en un plazo de 5 minutos,  piensen y compartan los puntos de vista con el grupo.

Posibles preguntas:

  • Creen que en el vídeo existen comportamientos correctos e incorrectos ¿cuáles son? ¿por qué?
  • ¿Las personas que protagonizan el vídeo tiene una actitud de servicio?
  • ¿Qué haría usted para que la actitud o el comportamiento mostrado en el vídeo no sea incorrecto?

Compromiso

Actividad: ¿Cuál es mi reto para ser mejor persona?

Logro

  • Analizar cuáles han sido las relaciones con las demás personas y reflexionar las actitudes correctas o incorrectas.
Dinámica

Elaborar una matriz DOFA con el fin de que el estudiante reconozca las dificultades, oportunidades, fortalezas y amenazas que le permiten o le impiden ser mejor persona.

El docente debe  llenar la matriz como ejemplo para que el estudiante tenga una guía.

 

  Positivo Negativo
Interno  FORTALEZAS  DIFICULTADES
Externo  OPORTUNIDADES  AMENAZAS

 

Interno:

Fortalezas: ¿en qué soy bueno? ¿Cuáles son mis valores? ¿Qué comportamientos son correctos?

Dificultades: ¿cuáles son los valores qué se me dificultan?  ¿Cuáles son los comportamientos incorrectos que he cometido?

 

Externo:

Oportunidades: ¿cómo es la formación que estoy recibiendo en el hogar en la escuela y que me permiten corregir mis dificultades? ¿Quiénes me están ayudando para ser mejor persona?

Amenazas: ¿cuáles situaciones ponen en riesgo mis fortalezas y me impiden ser mejor persona?

 

Recursos:

http://www.savater.org/articles/dequevalaetica.htm