El gobierno acaba de anunciar dos medidas fundamentales para frenar la revaluación del peso. ¿De qué estamos hablando?
En septiembre de 1999, el dólar por primera vez superó la barrera de los dos mil pesos,hoy, 11 años después, la divisa alcanza mínimos históricos. Veamos la TRM en un día de septiembre de los últimos once años:
99 | 00 | 01 | 02 | 03 | 04 |
2013 | 2216 | 2328 | 2828 | 2879 | 2600 |
05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 |
2290 | 2399 | 2013 | 2105 | 1951 | 1801 |
El dólar tiene un valor nominal (o sea, medido en pesos, no en poder adquisitivo o capacidad de compra) equivalente al que teníamos a comienzos de 1999, más o menos. De hecho, la divisa norteamericana ha estado en cotizaciones más altas, como lo muestra la tabla. Su crecimiento sostenido llegó a 2360 pesos y la zozobra política, asociada a la especulación, la llegó a colocar cerca de los tres mil pesos (año electoral 2002).
Si no lo miramos nominalmente, sino en términos de poder adquisitivo, entonces, tenemos un panorama mucho más impactante: nunca un dólar había tenido tan poca capacidad de compra en Colombia. En otras palabras, hace once años, cuando un dólar tenía una tasa de cambio similar a la actual, su poder adquisitivo era mayor, o sea, un exportador con dos mil pesos, hace once años compraba muchos más bienes y servicios que en la actualidad –¿cuánto ha subido la inflación en este tiempo?-. En síntesis, el dólar no sólo está muy barato nominalmente, sino, especialmente en términos reales, o sea de su capacidad de compra.
Si miro este tema desde la medición de nuestra riqueza, podemos decir que el salario mínimo colombiano ha crecido en dólares. En la década de 1980, el salario mínimo de un colombiano era equivalente a 100 dólares más o menos, hoy está cercano a los 300. El ingreso total y el per-capita de los colombianos han subido comparativamente, si se les mide en dólares.
Por eso hoy los colombianos podemos viajar al exterior con una mayor capacidad adquisitiva o comprar productos importados más baratos, con nuestros mismos salarios. Pero, si lo miramos desde la orilla del empresario, sus costos han subido. Hoy los salarios que paga, en dólares son más altos, y sus costos de producción, medidos en la divisa americana, han subido. En otras palabras somos más caros, menos competitivos.
El dilema es, ¿cómo desestimular la entrada de dólares a una economía que todavía tiene muchos problemas sociales que resolver?. Para ello, el gobierno colombiano ha anunciado dos sabias medidas:
Frenar la entrada de parte de sus ingresos por exportaciones de petróleo, o sea no monetizar a pesos, parte de las divisas que obtiene por regalías de exportaciones de petróleo.
Menguar el déficit fiscal. Para ello, acelerará la desaparición de una exención del impuesto de renta.
Sabias medidas, correctas medidas. Pero no por ello, menos dolorosas. Bajar el déficit fiscal reduce las presiones inflacionarias que genera el Estado y estimula la tasa de interés hacia abajo –el gobierno pide menos dinero prestado-. Pero, aquellos que se beneficiaban de las exenciones tributarias ahora asumirán la carga plena de sus impuestos. Unas son de cal y otras son de arena. Esperemos que esto logre frenar la caída del dólar que, aunque es una tendencia global, está pegando especialmente fuerte en Colombia.
Amigo lector: ¿qué opinas? ¿vamos bien así?, ¿se debe hacer algo más?