Ucrania: ¿Qué quieren Putin y la OTAN? ¿y los ucranianos qué?

Giovanny Cardona Montoya, febrero 20 de 2022.

 

Se ha vuelto moda Ucrania. O, mejor dicho, está de moda preocuparnos por Ucrania. Como lo estuvo Siria: qué ya no lo está, a pesar de que se sigue desangrando en una guerra cruel que tiene mil razones por las que no para. No ha sido moda Libia, país que se diluye en una guerra civil entre tribus. Ya ni cuenta nos damos de lo que pasa en esas guerras…y en otras. El rating se lo lleva Ucrania.

La siguiente reflexión no busca corregir lo que se dice cotidianamente sobre este conflicto. Más bien, me propongo enriquecer el marco de referencia para que la comprensión de los hechos se enfoque en un escenario más amplio y complejo que lo que se destila cotidianamente en los medios de comunicación y redes sociales.

Los medios de comunicación que nos informan en Occidente -seguramente los rusos están viendo otra perspectiva-, ponen el acento en el riesgo de que Putin invada a su vecino occidental -temor que no es infundado-; sin embargo, la situación es mucho más compleja. Esta crisis en la frontera ruso-ucraniana tiene muchas aristas y yo voy a poner el acento en tres de éstas:

1.) Los rusos nunca han conocido la democracia y sus élites promueven una idea de potencia que es muy atractiva para la población;

2.) La OTAN y Rusia siguen siendo rivales geopolíticos a pesar de que la guerra fría terminó hace más de 30 años;

3.) Rusia y Ucrania comparten una  larga historia común.

1.) Rusia apenas conoce lo que es la llamada “democracia liberal”. El imperio ruso sucumbió ante la fuerza de los bolcheviques de Lenin y éstos crearon un modelo político “democrático” -mis comillas no son simbólicas-, en el cual un solo partido gobernaría. Y así lo hizo por más de 70 años. Posteriormente, con la caída de la URSS en 1991, la infantil democracia rusa dio sus primeros pasos.

Sin embargo, desde 1999, con diferentes roles -interino, presidente, primer ministro- Vladimir Putin ha gobernado al país más grande del planeta. La oposición ha sido controlada con mano dura; pero, la verdad sea dicha, a muchos rusos les gusta su “nuevo zar”. Con la reforma constitucional, todo indica que el presidente Putin pretende permanecer en el poder varios lustros más.

Bajo esta realidad de un país que cuenta con una democracia formal pero no real, Putin ha reavivado en muchos de los habitantes del país la idea de la Gran Madre Rusia. El espíritu de que Rusia es una potencia renace o pervive en los corazones de muchos rusos, de ahí que frecuentemente los medios de comunicación dan cuenta de que en grandes grupos de la población se aprueba dicha perspectiva en la política exterior de su gobierno.

Entonces, con un discurso grandilocuente de potencia militar (nuclear para ser más exactos), la élite política rusa, con Putin a la cabeza, demarca las zonas de influencia, especialmente alrededor de sus extensas fronteras en Eurasia, el Pacífico, el mar Negro y el ártico. Con especial interés Moscú vigila territorios ex-soviéticos como Bielorrusia, Kazajistán, Ucrania y Georgia. Por diferentes razones trata de evitar que otras potencias (léase OTAN, principalmente) lleguen a controlar dichos países. Entonces, Putin le echa leña al fuego.

2. A pesar de que el país socialista se disolvió -la URSS- y que en Rusia emergió el capitalismo, la OTAN y este país se comportan como potencias antagónicas. La OTAN y el Pacto de Varsovia surgieron como instrumentos de “diplomacia de guerra” entre Occidente y el comunismo liderado por la Unión Soviética. Sin embargo, ya no hay comunismo en Europa del Este, el Pacto de Varsovia se disolvió, la URSS se desintegró y el capitalismo se expandió por toda Europa Oriental. Aún así, el tratado militar de la OTAN no desapareció; al contrario, se expandió, particularmente hacia el Este de Europa. Qué alguien diga que la OTAN pervive porque le preocupa la democracia, estaría siendo muy cándido.

Así que, la crisis de Ucrania, exacerbada por las últimas acciones de Rusia, es una fogata que se alimenta de muchos leños. Si algo le da fuerza a Putin para desarrollar su política de potencia militar es la expansión de la OTAN. La otrora Unión Soviética tenía a sus enemigos armados en Alemania y Turquía, hoy Rusia ve a su némesis en los países que antes eran sus aliados en el Tratado de Varsovia. En otras palabras, la expansió de la OTAN hacia el Este legitima entre sus electores la estrategia político-militar de Putin. La OTAN le echa leña al fuego.

OTAN vs PACTO DE VARSOVIA

 

 3. Es bien conocido que el origen del pueblo ruso se halla en Ucrania (la kievskaya rus -киевская русь-) a finales del siglo IX; y que ambos territorios (Ucrania y Rusia) son habitados por pueblos eslavos con afinidad lingüística, religiosa y folklórica, entre otros. Adicionalmente, esta afinidad (aunque Rusia es pluricultural en su interior y en Ucrania conviven ortodoxos y católicos) se complementa con la historia socio-económica y política que los unió por más de tres siglos.

Con el Tratado de Pereyáslav, el 18 de enero de 1654 Bogdán Jmelnitsky  -Богдан Хмельницький- selló la unión de Ucrania con el Zar de Rusia. Desde entonces, la mayor parte de lo que hoy conocemos como Ucrania hizo parte de un mismo imperio y luego Estado, hasta 1991. Así que, no es de poca relevancia el hecho que muchos ucranianos, mayores de 30 años, hayan nacido y vivido en un país cuyas fronteras se extendían hasta el Pacífico y no en las estrechas actuales:

rusia y ucrania

Nota al mapa: la parte Occidental de Ucrania, más católica y ucranianoparlante, fue parte de Polonia entre 1919 y 1939 como resultado de la guerra polaco-ucraniana de 1918-1919. Luego, en 1939, Stalin “reunió” a los ucranianos en la URSS, apoyado en el Tratado Ribentrop-Molotov y en un pacto secreto firmado con Hitler, y reconocido por la URSS en tiempos de Gorbachov.

Pero, más allá de las perspectivas geopolíticas, deseo preguntarme si estamos teniendo en cuenta suficientemente a los ucranianos en este ajedrez. No dudo que Ucrania como Estado soberano se merece toda la autonomía para firmar tratados y establecer alianzas. Sin embargo, en lenguaje geopolítico es claro que Rusia y la OTAN se juegan una partida en la que priman sus intereses militares y económicos y, en este caso, “Ucrania aparece en la mitad del sanduche”: Rusia habla de su zona de influencia y ve a la OTAN como su enemigo; la OTAN expande sus fronteras hacia el vecindario ruso, seduciendo con el atractivo de la economía de la Unión Europea y fundamentado en la idea del derecho soberano de las naciones para firmar tratados.

Pero, ¿qué piensan los ucranianos de todo esto? Poco sabemos.

Recordemos estos hechos:

La mayor parte de la población ucraniana habla 2 idiomas (ruso y ucraniano). En el censo de 2001, se señala que casi el 30% de los habitantes de Ucrania consideran el ruso como su lengua materna. Adicionalmente, en varias ciudades, incluida Kiev, el ruso se habla a la par o por encima del ucraniano.

Más de la mitad de la población nació en la URSS, no en el Estado soberano de Ucrania; entre los mayores hay grupos poblacionales importantes que reconocen una nostalgia por el otra enorme país que habitaban.

– Al oriente del país (Donbáss, una rica zona minera del carbón) se libra una guerra civil protagonizada por rebeldes pro-rusos y el gobierno ucraniano.

– Hace 9 años Kiev se bañó de sangre cuando el gobierno de Yanukovich titubeó para llegar a un acuerdo comercial con la Unión Europea (una zona de libre comercio en el marco de un Acuerdo de Asociación), mientras, al tiempo, intentaba negociar con la Unión Aduanera de Rusia, Bielorrusia y Kazajistán. Muchos ucranianos pro-occidentales consideraban que aquel era la cuota inicial para entrar a la UE.

La región de Crimea -de facto hoy controlada por Moscú-, más allá de su valor geopolítico y militar (la Flota del Mar Negro), es un territorio poblado en su mayoría por habitantes de raíces rusas (más del 70% consideran el ruso su lengua nativa). Dicho territorio fue reubicado dentro de la URSS por Nikita Krushov en la década de los 50s, convirtiéndola en parte constitutiva de la República Socialista Soviética de Ucrania. El entonces premier soviético -de origen ucraniano- no se imaginaba que medio siglo después este territorio sería objeto de disputa político-militar entre Rusia y Ucrania.

Los ucranianos aún no terminan de construir su identidad nacional. Si bien no tiene discusión el derecho y el interés de gran parte de la población por pertenecer a la Unión Europea, el debate de fondo es geopolítico: dos potencias se disputan el control territorial de la región y a Ucrania sólo le ofrecen carnadas (Unión Europea) o amenazas (invasión rusa).

Poco importa a rusos y a la OTAN -léase Estados Unidos-, el hecho de que Ucrania es un Estado joven, una democracia en construcción. Aunque claramente la mayoría de su población es ucraniana, en algunas zonas del país dichas mayorías no son tan notorias.Adicionalmente, las minorías más grandes -rusos, bielorrusos, moldavos-, se instalaron allí cuando Ucrania hacía parte del pluricultural imperio ruso o de la Unión Soviética; o sea, no existía el Estado soberano ucraniano.

Ucrania tiene 31 años, es joven; apenas está construyendo su identidad nacional pluricultural, para lo cual debe resolver temas domésticos fundamentales como el de la coexistencia de dos lenguas, varias étnias y, al menos dos religiones preponderantes. De manera especial, hay que reconocer la brecha intergeneracional entre los mayores, nacidos en la URSS, con una visión menos pro-occidental, y los jóvenes, nacidos en la soberana Ucrania. Adicionalmente, algunos retos de política interna ya fueron internacionalizados por Rusia: la confrontación en Donbass y la separación de facto de Crimea.

Por último, en el plano internacional, Ucrania necesita que se le permita ejercer con autonomía su política exterior, que se le respete la soberanía. Sin embargo, vive en un mundo bipolar (el naciente eje Rusia-China contra el eje OTAN) y en ese contexto debe tomar las decisiones en materia de política internacional. En otras palabras, OTAN y Rusia deberían respetar el naciente proceso de desarrollo nacional de Ucrania y reconocer los complejos intereses de los ucranianos, y estos últimos deben actuar con sabiduría ante las realidades geopolíticas que les rodean.

 

 

 

 

 

 

 

Geo-economics of the Ukrainian crisis.

Author: Giovanny Cardona Montoya

Translator: Andrés Fernando Cardona Ramírez

Spanish version: http://www.elcolombiano.com/blogs/lacajaregistradora/?p=1584

Remembrance:

I had the pleasure of living seven years in Ukraine, one in Kharkov and six in Kiev. I remember the industrial Kharkov and wonderful university and cultural city: Kiev. But many things have changed since that beautiful time. Beautiful, despite the huge scare that we got from the Chernobyl accident in 1986; just 141 km from the nuclear reactor.

Short historical review of Ukraine

The union of nations between Russia and Ukraine is historically so strong that the first was born in Kiev, the capital of the second. The Kievskaya Rus was over a thousand years ago, the cradle of the Slav peoples of Russia, Belarus and Ukraine.

The history of Europe is full of wars, and Ukraine is not immune to this reality. In this context, the country has been divided and re- united more than once over the centuries.

In the eighteenth century, under the Partitions of Poland, Eastern Ukraine was annexed to the Russian Empire and the West to Austria. In 1917, after the disappearance of the Russian Empire, Ukraine became independent but divided into two: the axis of which was the city of Lvov, and which had the capital Kiev. In 1918, the Eastern Ukraine came to be part of the nascent Soviet Union,  and the one which had as its axis Lvov was annexed by Poland.

This division persisted until 1939, as a result of the Secret Pact between Hitler and Stalin, the Soviet Union annexed Lvov and the Ukrainian territories that were part of Poland. In 1954, the Soviet Republic of Ukraine was defined by the current borders, including the Crimea, axis of the near attempto of war between Russia and Ukraine in the beginning  of March 2014.

 The Ukrainian economy

Ukraine is a country of 45 million habitants and a GDP of 340 billion dollars ( 2012). Although the service sector is the largest employer ( 58 % in 2012 ), its exports focus on the foundry industry (steel) and agriculture . Ukraine has land that is fertile and easy to machine , and is dedicated to the production of wheat, barley and maize , the latter with a growing share of rural GDP.

On the side of mining are important reserves of coal, iron , uranium and gold. At the industry level, in addition to the steel foundry, Ukraine has produced chemicals and many shipyards. The legacy of the Soviet Union industry ( aircraft production , tools, arms) is rather inefficient and costly from the perspective of energy consumption. Its challenge is to enable the industry to diversify its productive apparatus.

 Ukraine: between the European market and the Russian fuel.

Although many analysts name the cultural differences of the Ukrainians to explain the current crisis ( a Catholic Western Ukrainian language and Ortodox Russophile East) , and fractures caused by political corruption in this Slavic country , it is legitimate to suggest geopolitics and geo-economics help explain much of the current problems and risks ahead.

The current crisis in Ukraine suggests two potential risks. For starters, a possible armed confrontation between Russia and Ukraine is explained, not by the intention of Putin to protect the integrity of the Russian population of Crimea, but especially for the defense of its Black Sea Fleet, quartered in the region. This military enclave is supported by an agreement between the two nations, in which the base is rented to the Russians until 2042 in exchange for 40 billion dollars in discount gas prices for 10 years.

The other risk is a new division of Ukraine, maintaining an eastern region, centered on Kiev, allied with Russia and a western that would enter the European Union. On this point it should be noted that the Geo-economics is a central argument.

In aggregate terms, Russia is the largest trading partner of Ukraine (21 % of exports and 28 % of imports). On the one hand, Ukraine depends on Russian fuel supply, 3 /4 of the oil and gas and 100% of nuclear energy consumed are imported from Russia. On the other, Russia´s need of the foundry and agricultural products Ukraine provides. Recall that in the era of socialism, Ukraine produced 25 % of the grains of the Soviet Union.

While Ukraine’s trade relations with Western Europe are not significant (Germany is the major supplier and Turkey is the second market) it is clear that Ukraine´s potential would not be negligible for the future of the European Union: abundant labor, laborious and low cost, a potential 45 million people market, fertile soils, coal reserves and metal foundries, are attractive for any economy looking to get out the long crisis which has lived in the Eurozone since 2008.

But, surely, it´s the mixture of Geopolitics and Geo – economics that best highlights the confrontation between the West and Russia for their leverage over Ukraine. To begin let’s say that the West European powers have extended their zone of influence up to Moscow. With the exception of Ukraine and Belarus, the western border of Russia has migrated to the European bloc.

From the Russian perspective , there is an additional interest : its pipelines. Ukraine depends not only on supply but is a supplying pipeline route to Western Europe. Keeping Ukraine as an ally, allows Russia to handle trading strategies with their Western customers. History has shown that the European Union is vulnerable when Russia gets “tough” negotiating gas supply … especially if it is winter.

Source:  http://www.armandobronca.com/gasoductos-del-este_1018/