Desde el 2008 hasta las fecha, pocas son las noticias favorables para la economía mundial. Después de la crisis de las subprime, la economía mundial no encuentra la senda del crecimiento sostenido. El empleo de Estados Unidos cayó abruptamente y no se ven avances importantes para su recuperación. La reelección de Obama está en entredicho. La escalada de crisis en Europa, empezando por Grecia y pasando por Irlanda y España, pareciera no tener fin. Hoy, el país ibérico presenta una tasa de desempleo que supera el 20%.
A esta cadena de desventuras se suman ahora, las crisis del Medio Oriente y Norte de África, que echan leña al fuego con el incremento en los precios mundiales del petróleo y el terremoto de Japón que puede desacelerar más a la economía mundial de cuenta de la destrucción de empleos que seguramente vivirá el país asiático en los próximos meses.
Con respecto al tema del petróleo, sólo hace falta repasar la historia. Veamos el siguiente gráficoDe otro lado está la nueva situación de Japón a raíz del terremoto, el tsunami y la crisis de la energía nuclear. Es notorio que el crecimiento económico de este país asiático no había sido de los más dinámicos en los últimos años, tal y como lo muestra la siguiente tabla:
2003
2004
2005
2006
2007
Exportaciones
9,2
13,9
7,0
9,5
2,9
PIB
1,4
2,7
1,9
2,2
3,5
Este crecimiento ha estado fuertemente apalancado en sus exportaciones, aunque, ya 2007 mostraba otra tendencia. Incluso, con respecto a los Mercados Emergentes, es evidente que Japón se ha estancado. De hecho, en 2010, su crecimiento se mantiene en tasas bajas, con la consecuencia que China desplaza a este país como la segunda economía del mundo.
Por lo tanto, en el presente, la locomotora de la economía mundial son los Mercados Emergentes. La pregunta es si China, India y Brasil, entre otros, podrán mantener altas tasas de crecimiento, con los mercados deprimidos de Europa Occidental, Norteamérica y Japón (ver mapa).
El Norte de África y el Medio Oriente son, de nuevo, los referentes centrales de la geopolítica global (ver mapa en EL UNIVERSAL). Los movimientos sociales y los cambios políticos que desde comienzos de febrero se han gestado en esta región del mundo, son hechos portadores de futuro que delinearán el camino de la política y economía mundial de los próximos meses. Veamos las variables críticas y sus efectos sobre la economía global.
El comercio mundial de mercancías se puede dividir en dos tipos de productos exportables: commodities y manufacturas. Los primeros son materias primas, o sea productos sin procesar –minerales, vegetales, carnes, etc.-, los segundos son el resultado de su transformación: confecciones, calzado, electrodomésticos, etc.
La realidad histórica y las teorías sobre ventajas competitivas han demostrado que los países que salen del subdesarrollo y logran mejores estándares de vida son aquellos que agregan valor a sus mercancías y no los que ofrecen commodities. Sin embargo, en la actualidad, el tema ha adquirido connotaciones particulares que llevan a nuevas y significativas reflexiones.
1. Producción de combustibles fósiles.
Los países productores de petróleo, gas y sustitutos fósiles han visto como, en la primera década del presente siglo, sus ingresos por conceptos de exportaciones se han incrementado de manera significativa.
Producción, Consumo y Balance del Petróleo Año 2001
En miles de barriles diarios
EEUU
Medio Oriente
Europa
Producción
7.717
22.233
6.808
Consumo
19.633
4.306
16.093
Superávit-Déficit
-11.916
17.927
-9.285
Este gráfico muestra que Europa y Norteamérica, a comienzos del siglo, cuando el precio del combustible aún oscilaba por debajo de los 40 dólares el barril, ya evidenciaban ser altamente dependientes de la importación del combustible fósil. Datos tomados de http://rcci.net/globalizacion/2003/fg323.htm
Ya es conocida la historia de esta primera década del siglo XXI: el mercado infló una burbuja que colocó barriles de petróleo por encima de la barrera de los 145 dólares. Aunque aquella estalló, el crudo nunca retomó los precios de la década pasada. Para mediados de enero de 2011, el Brent del Mar del Norte -petróleo de referencia para Europa, rondó los 100 dólares por barril. En el mismo sentido, el West Texas -referencia para este hemisferio- superó los 90 dólares a comienzos del presente año -según datos de http://www.paisminero.com.-
La respuesta natural a esta dinámica ha sido diversa: aumento de la producción doméstica en Norteamérica y Europa, incremento de exploraciones y explotaciones en otras regiones del mundo y acelerado dinamismo de la producción de biocombustibles. Sin embargo, la OPEP sigue siendo propietaria de la mayor parte de las reservas mundiales de petróleo:
En esta dinámica, países como Rusia, Irán o Venezuela se han convertido en fundamentales actores de la geoeconomía global. la sigla BRIC, recurrentemente citada en nuestro blog, vincula a 4 mercados emergentes que tienen un gran dinamismo y que son mirados con interés como referentes del crecimiento de la economía mundial. Sin embargo, mientras China e India son grandes consumidores del combustible debido a su extraordinario crecimiento industrial, Rusia se hace visible es precisamente por el beneficio de los altos precios del petróleo y el gas, ya que este país euro-asiático es uno de los poseedores de mayores reservas mundiales.
Esta situación pone sobre el tapete una realidad que desdice parcial y temporalmente de la desvalorización que la teoría de las ventajas competitivas ha hecho de las economías especializadas en la producción de commodities. Es un hecho que el mercado de combustibles tiene un inusitado crecimiento y que las economías exportadoras gozan de una bonanza de mediano plazo que les permite financiar sus programas de desarrollo.
Sin embargo, es claro que la industria de extracción no genera los suficientes empleos y que su futuro se reduce a algunas décadas, aunque nadie se atreva a precisar una fecha para el agotamiento de las reservas del planeta. O sea, las posibilidades de desarrollo sostenible están sujetas al aprovechamiento que se haga de esta bonanza en materia de programas y proyectos de diversificación económica y desarrollo de nuevas capacidades instaladas (recurso humano e infraestructura, principalmente).
2. Producción de bio-combustibles.
Los commodities se han revalorizado por la ecuación producción de alimentos – producción de biocombustibles. Si hasta hace algunas décadas a los países especializados en el agro se les podía asociar claramente con subdesarrollo, la realidad de la economía mundial parece mostrar otro panorama: el agotamiento de combustibles fósiles y la relativa escasez de tierras cultivables han creado una nueva economía rural. Hoy los precios de los commodities agrícolas tienen unos vigorosos precios y las tierras aptas para producir biocombustibles se aprecian de manera importante.
El tema no es ajeno a controversias. Según la UNESCO -Portal del agua-, en la actualidad, para producir un litro de biocombustible se requieren 2500 litros de agua. Esto no sería problema si no fuera porque la producción de biocombustibles apenas cubre un pequeño porcentaje del consumo mundial de combustibles. En cambio, la implementación de los planes existentes para la expansión de su producción y consumo, requieren de varias decenas de millones de hectáreas cultivables.
Comentario Final:
Es un hecho que los países reconocen en la producción de biocombustibles una seria alternativa al agotamiento de petróleo y gas. Esta realidad no sólo incide sobre el mercado mundial de combustibles, sino que está afectando de manera importante al de productos del campo. En la medida que la frontera agrícola se desplaza hacia combustibles, en lugar de alimentos, los precios mundiales de los commodities agrícolas mantendrán una tendencia al alza.
Sobre este tema no está dicha la última palabra, pero los países ricos en minerales y con potencial agrícola tienen una oportunidad de oro para impulsar su desarrollo y elevar los niveles de bienestar de la población.