Bajos precios del petróleo: ¡a industrializarnos!

Preámbulo:

El año 2014 ha sido nefasto para la industria petrolera. El barril, en los mercados mundiales ha bajado aproximadamente 50%. Hay diferentes razones objetivas para esta situación: la desaceleración de la economía china, el estancamiento de Europa y Japón y el aumento en el autoabastecimiento de economías como la norteamericana.Adicionalmente, el incremento en las reservas mundiales por la exploración de pozos no convencionales y la negativa de la OPEP a reducir la producción, allanaron el camino para la caída en picada de los precios del crudo.

La situación ha puesto en alerta a empresarios y autoridades económicas. ¿Por qué la preocupación?, porque, en palabras de Minhacienda, el petróleo representa el 50% de las exportaciones, el 16% de las finanzas públicas y el 5% del PIB.

Colombia; ¿país petrolero?

El Consejo Privado de Competitividad prende las alarmas desde hace varios años: Colombia ha venido dessofisticando sus exportaciones. En 2001, los bienes primarios representaban el 62% de nuestras exportaciones, mientras que en 2012, este indicador llegó al 83%. En el mismo lapso de tiempo, las manufacturas de mediana y alta intensidad tecnológica pasaron de representar el 22% al 10%.

La situación de esta economía es contraria al dinamismo de los mercados emergentes y nuevas naciones industrializadas. No sólo Corea, Turquía o Malasia evidencian un acelerado proceso de industrialización. Incluso, República Dominicana o México han incrementado sus exportaciones manufactureras y han reducido la dependencia de los commodities.

Ahora, no todos los países tenemos que dedicarnos a lo mismo. Algunas naciones son más fuertes en materia de agricultura y otras tienen reservas de petróleo. Somos un sistema, la interdependencia es una realidad. Sin embargo, hay dos razones de peso para no alentar a Colombia como país exportador de commodities.

La primera y más simple es que este país no tiene grandes reservas de petróleo. No podemos fincar nuestras esperanzas en un recuros escazo. Según la ANH, tenemos reservas confirmadas para 6.6 años y, además, no se puede olvidar que hay 10 países que son dueños del 85% de las reservas mundiales.

La segunda es más prospectiva: la producción de riqueza y la distribución de riqueza se hace mayor y más justa en economías que agregan valor a sus mercancías. Mientras una libra de café se vende en Nueva York a USD 2,0, Starbucks vende decenas de tazas de café, extraídas de la misma libra, a USD 4,0 cada taza. La situación con el petróleo no es diferente: el precio del crudo ha bajado más del 50%, pero en ningún lugar del mundo la gasolina y otros derivados del petroleo han bajado de precio de manera significativa.

El mercado mundial crece, en tanto aumenta la participación de las manufacturas en éste. Los productos con valor agregado representan una cuarta parte del comercio mundial, y son la fuente de riqueza de los países industrializados y de los más exitosos mercados emergentes.

En otras palabras, la asociación entre educación de calidad, investigación, desarrollo tecnológico, innovación y riqueza es directamente proporcional; a más valor agregado mayores posibilidades de generar riqueza y de distribuir la misma. Cuando una economía se especializa en productos de alto nivel de complejidad tecnológica, su éxito depende de la mano de obra educada, creativa e ingeniosa, por ende bien remunerada.

Para cerrar:

Si no tenemos reservas de petróleo para largo tiempo, si los precios mundiales se ven inestables, si las inversiones en exploraciones de hidrocarburos van a caer, al igual que la inversión extranjera para el sector, es necesario que revisemos nuestra agenda y pensemos en el largo plazo.

Países como Colombia, con una de las mayores biodiversidades del mundo, con potencial agrícola y para la producción de biocombustibles, con mucha población joven y adulta, con una importante extensión territorial y una ubicación geográfica privilegiada, tiene grandes posibilidades para ser exitoso en los mercados globales. Hay que dar el siguiente paso: decidirse por la educación de alta calidad, la ciencia, la tecnología, la innovación y la agroindustria.

La locomotora de la minería no puede ser el fin, sino un medio. Los excedentes de esta industria deben dirigirse hacia la labor científica, la educación, la agroindustria y otros ramos necesarios de desarrollar, si queremos salir del círculo vicioso del subdesarrollo en el que permanecemos desde hace un siglo.

 

 

 

Lecciones de Sudáfrica: una economía emergente muy especial.

Hace algunos días, acompañado de otros colegas y de estudiantes de Especialización de La Institución Universitaria CEIPA, tuve la oportunidad de aproximarme a la realidad social, económica y política de Sudáfrica. El viaje nos permitió visitar seis (6) empresas y tener un tenue acercamiento al proceso de integración racial de dicho país.

Considero que para nosotros los latinoamericanos, Sudáfrica es un país interesante especialmente por tres razones: su condición de Economía Emergente -es miembro de los BRICS-, su atractivo como mercado exótico para nuestras empresas, y por las lecciones que se pueden extraer de su proceso de transición social y política luego del desmonte del Apartheid.

Sudáfrica, un Mercado Emergente.

Sudáfrica no sólo es responsable de 25% del PIB de todo el continente, sino que a simple vista se presenta como un país con una infraestructura vial y portuaria altamente competitiva; por lo menos esa es la percepción que producen ciudades como Johannesburgo, Ciudad del Cabo o Pretoria.

Foto de Johannesburgo…una pujante ciudad.

 

Su moneda, el Rand, es utilizada también en Suazilandia y Lesotho, dos reinos soberanos, enclavados en el territorio. Namibia también hizo parte de esta Area Monetaria Común pero se retiró para crear su propia moneda, el dólar namibio, el cual opera con un tipo de cambio fijo frente al Rand.

Como algunas economías emergentes latinoamericanas, Sudáfrica depende en gran medida de las exportaciones de productos de la minería, en este caso oro, diamantes y platino, principalmente; sin embargo,han comenzado a despuntar otras industrias de mayor valor agregado. Durante nuestra visita pudimos conocer empresas exitosas en industrias como cerámicas y  baños, comidas rápidas, forestal y producción de papel, artesanías y administración de parques naturales en el continente africano.

Llama la atención Spur Steak, empresa de comidas rápidas que ha puesto franquicias en decenas de países, incluidos, Australia y Gran Bretaña. La empresa no sólo administra la marca sino que gradualmente amplia su portafolio de negocios suministrando materias primas a sus diferentes restaurantes en Europa, Africa y Oceanía.

Otra empresa destacable es cambanos & son. Las artesanías frecuentemente se observan como una industria cultural destinada a pequeñas empresas. Sin embargo, los socios de cambanos han entendido que Sudáfrica se ha convertido en un faro al que miran todos los países del mundo, de ahí que han expandido su negocio, no sólo produciendo obras artesanales representativas de sus tribus, sino importando y comercializando las de los demás países del continente.

La industria turística asociada a la preservación de Parques Naturales es una de las más promisorias de Sudáfrica.

 

El desmonte del bloqueo impuesto por la ONU como rechazo al régimen racista del Apartheid, ha ayudado a dinamizar las relaciones económicas internacionales de Sudáfrica, particularmente a través de un inusitado auge de la inversión extranjera.  Con la crisis global iniciada en 2008, los países industrializados han mirado los mercados emergentes como destino de sus capitales, mientras se recuperan las economías de Europa y Norteamérica. Sudáfrica es el tercer destino de inversiones extranjeras del continente, después de Nigeria (petroleo) y Mozambique (minería). Es así como la inversión extranjera directa en 2010 fue de USD$1228 millones, ascendiendo a USD$6004 en 2011 y a USD$4500 en 2012.

La Sudáfrica de Mandela: el reto de la integración racial.

Sudafrica no es un país cualquiera. Hasta hace apenas un par de décadas, esta nación africana vivia bajo un ignominioso régimen racista: el apartheid. Lo que por más de un siglo se había venido consolidando en el plano social, la segregación racial, se instauró como un régimen constitucional a partir de la década de 1940 cuando el Partido Nacional ascendió al poder.

Una minoría blanca (10% de la población) implementó leyes que segregaban a los negros a vivir en los townships, a ocupar sólo cierto tipo de empleos, a asistir a escuelas de segunda y a usar medios de transporte segregados. El extremo de la discriminación fue la abolición de derechos políticos (elegir y ser elegido) y la prohibición de relaciones maritales entre personas de diferentes razas: blancos, negros, indios y mestizos.

Foto de la Isla Prisión de Robben, en la cual pasó Mandela 18 años de su confinamiento.

 

Después de un bloqueo mundial impuesto por la ONU y bajo el liderazgo del Consejo Nacional Africano (CNA), Sudáfrica se transforma en una sociedad moderna, pero el reto mayor es lograr la integración racial.Tal vez la primera lección que se sustrae del modelo sudafricano es la que tiene que ver con el proceso de reconciliación.

Como nos lo planteaba un ciudadano sudafricano blanco, de espíritu liberal, lo que Nelson Mandela evitó fue una guerra civil. El ascenso al poder político del CNA se pudo haber traducido en una revancha social, política y económica. Sin embargo, esto no es así. Sudáfrica anda en un camino de reconciliación en el cual los negros tienen el poder político y los blancos el económico: el reto es amalgamar ambos poderes.

Sin embargo, la tarea no es fácil. A pesar de que el proceso de paz se fundamentó en Verdad, Perdón y Reconciliación -lo que evitó que miles de políticos y militares blancos fueran a la carcel por sus abusos raciales durante décadas-, la desconfianza recíproca continúa.

Lo anterior me lleva a la segunda lección: las políticas que buscan el trato equitativo. Mientras en los países latinoamericanos la preocupación es la discriminación a las mujeres o a los homosexuales, en  Sudáfrica se busca enfrentar la discriminación por razones de raza.Bajo este contexto, no sólo el sector público, sino que, incluso, las empresas privadas deben implementar medidas para ampliar la vinculación de ciudadanos negros en altos cargos en las corporaciones.

El camino de Sudáfrica no es fácil. Un par de décadas de integración han evitado que la economía se derrumbe, en cambio, el país se ha convertido en destino importante de nversión extranjera, se ha asociado con otras potencias emergentes (BRICS) y se ha consolidado como el mercado africano más apetecido…

…sin embargo, lo que se ha avanzado en materia social es mínimo, aún queda una gran tarea para las próximas generaciones, y de ello depende, incluso, el desarrollo econímico de las empresas del país.

 

 

 

 

Innovaciones en Colombia: ¿somos realmente un Mercado Emergente?

¿Entendemos qué significa ser un Mercado Emergente?

Desde que se popularizó el término Tigres Asiáticos, la literatura especializada y la no especializada se han dedicado a la creación de categorías y siglas que pretenden sacar, al menos en el papel, a varias naciones del tercer mundo de su condición de subdesarrolladas. Es así como hoy hablamos de Mercados Emergentes y de los BRICS.

En los últimos años, el acrónimo CIVETS ha llenado de orgullo a los colombianos, ya que, según Robert Ward y el CEO de HSBC, Michael Geoghegan, éstas son economías emergentes que tendrían un gran dinamismo en los próximos años. Sin embargo, a pesar de la “popularización” mediática, hablar de tigres asiáticos en las décadas pasadas o de mercados emergentes en la actual, implica darle significado al mensaje que se desea transmitir. Estos son países que presentan cambios cuantitativos y cualitativos en sus estructuras productivas, lo que se traduce en un fortalecimiento de su capacidad para innovar, diversificar e internacionalizarse.

Sin embargo, en Colombia las noticias de consumo doméstico van en otra dirección. Las evidencias señalan serios problemas estructurales que presenta la formación del talento humano. Los bajos resultados de nuestros estudiantes en las pruebas PISA o las alarmas que prende el MEN sobre la calidad docente en escuelas y colegios, son una prueba de que una cosa es entusiasmarse con el auge de las exportaciones de hidrocarburos y otra muy diferente es asumir la condición de Mercado Emergente.

En esta misma dirección, el Consejo Nacional de Competitividad ya ha señalado ciertos factores críticos relacionados con los retos que se ha colocado el país para el año 2032. Dentro de los factores críticos, tal vez una de las mayores evidencias del éxito de los Mercados Emergentes son sus avances en materia de innovación.

Un reporte de los investigadores de la SIC, Jacobo Campo Robledo y Juan Pablo Herrera, indica que entre 1990-2011, un incremento de 10 por ciento en las patentes de invención registradas por residentes nacionales de un país provoca, a largo plazo, un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) de 0,25 por ciento. Entre tanto, cuando esa misma variación del registro de patentes (10 %) se presenta por residentes extranjeros, el PIB de un país se incrementa en 0,44 por ciento. ¿Cómo está Colombia y cómo va el mundo en materia de patentes?

¿Quién innova en el mundo? ¿En qué se está innovando?

Según la OMPI, en 2012 China se pone a la cabeza del escalafón de solicitudes de patentes presentadas, a la vez que se convirtió en el país que más solicitudes recibió. En otras palabras, los innovadores chinos fueron los más productivos en dicho año y, a la vez, ese país fue el más requerido para tramitar patentes. El liderazgo de China es notorio en los cuatro tipos de registro de Propiedad Intelectual: patentes, modelos de utilidad, marcas, y diseños industriales.

De las cinco principales oficinas de Propiedad Intelectual del mundo, la de China tuvo una tasa de crecimiento superior al 10% con respecto a 2011. Pero, lo más llamativo es que a pesar de la crisis económica que aún era bastante evidente en 2012 en Europa y Norteamérica, las solicitues de patentes presentadas a nivel mundial aumentaron en 9%, siendo la tasa de crecimiento más elevada de las últimas dos décadas. Si bien en 2009, se presentó una contracción del 4%, las solicitudes de patentes han  venido creciendo año tras año en el mundo. Si miramos el crecimiento de patentes por oficinas, no sólo es evidente el auge de registros de patentes en China (25%), sino en otros mercados emergentes: México (9%), Brasil (5%), India (4%) y Sudáfrica (3%).

Otro indicador relevante, además de las solicitudes de patentes, es el de las patentes concedidas. Según la OMPI, en 2012 por primera vez en la historia se certificaron más de un millón de patentes. El crecimiento fue de casi 15% con respecto a 2011, siendo la mayor tasa de crecimiento desde 2006, dos años antes del inicio de la recesión global. Al China le fueron aprobadas cerca de 50 mil, mientras que Corea del Sur superó las 70 mil.

Los ámbitos de innovación en los que se presentan mayores avances en el mundo son informática, tecnologías médicas, química orgánica y química de materiales, metalurgia de materiales, semiconductores y tecnologías relativas al transporte. Las solicitudes de patente presentadas en sectores de tecnologías relacionados con la energía aumentaron en un 5,3% en 2012.  En China y Suiza, se centraron en energía sola, mientras los europeos y japoneses tramitaron patentes de avances relacionados con pilas de combustible.

Patentes en Colombia

Mientras en el mundo se tramitan cerca de un millón de patentes al año, en Colombia se presentaron menos de 1300 solicitudes, de las cuales, por estadísticas, cerca del 60% no serán aprobadas por no cumplir todas las condiciones. Sin embargo, lo más crítico es que de este pequeño número de patentes, ni siquera el 20% son tramitadas por empresas colombianas; del total de solicitudes de patentes, sólo 134 fueron tramitadas por nacionales y más de 110 corresponden a extranjeros. De igual manera, de 515 concedidas, sólo 57 fueron aprobadas a colombianos.

La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) señaló que entre 2004 y 2014, más del 50% de las patentes concedidas conrresponden a innovaciones en materia de ingeniería mecánica, las demás se distribuyen entre ingeniería eléctrica, biotecnología, química e ingeniería química.

Otro rasgo de nuestro país en materia de innovaciones es el grado de concentración. Bogotá es, de lejos, la ciudad que más patentes obtiene, seguida de Santander, Antioquia y Valle.

En lugar de conclusiones

Si tenemos en cuenta que en el mundo se tramitan cerca de un millón de patentes, las 515 que se registraron en Colombia en el último año son un número demasiado pequeño para pretender ser reconocidos como Mercado Emergente.

El estudio de la SIC consultado, señala que la propiedad intelectual es una fuente de crecimiento económico y que el efecto de las patentes sobre el aumento del PIB es más evidente en países con mayor apertura económica. El caso es que en materia de apertura, Colombia es un país de referencia en América Latina.

 

La OMC será dirigida por un latinoamericano.

Actualmente, la OMC se halla en el proceso de elección de su nuevo Director General. A Pascal Lamy se le acaba su tiempo y ahora dos latinoamericanos han llegado a la final en el proceso de selección de su sustituto. Herminio Blanco de México y Roberto Carvalho de Brasil se disputan el puesto más importante del comercio mundial.

¿Pero qué significa la OMC en el comercio mundial actual?

La Cátedra Abierta Gerenci@ de la Institución Universitaria CEIPA abrió sus puertas para que, en una sesión on line, habláramos sobre el tema.Para ver la conferencia completa, accedan al siguiente link: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=xqfYy_gBmq4

Estas son las principales conclusiones de la misma:

1. La OMC ha expandido su influencia a 159 países, los cuales representan el 95% del comercio mundial; y ha bajado significativamente el proteccionismo global -los aranceles promedio mundiales se hallan por debajo del 5%.

2. Para los mercados industrializados (NAFTA, UE y Japón) y las potencias emergentes (Corea, Brasil, China, India, principalmente), los acuerdos de la OMC son el eje que guía la mayor parte de sus exportaciones.

Nota: la mayor parte del comercio de los países industrializados y los grandes mercados emergentes se rige por las reglas de la OMC (barra azul) el resto depente de TLC firmados con países en vía de desarrollo, principalmente.

 

3. Sin embargo, para los países en vía de desarrollo, los Acuerdos Regionales de Comercio (ARC) son la principal herramienta para abrir mercado a sus exportaciones (aunque los países dependientes de hidrocarburos y otros commodities estratégicos, no tienen barreras para sus exportaciones). Pero, muchos países subdesarrollados fincan la esperanza de aumentar sus exportaciones no tradicionales en la firma de TLC con las potencias de Norteamérica, Europa y el Este Asiático.

Nota: aunque la OMC ya reune a casi 160 naciones planeta y ha bajado los aranceles aplicados menos del 5%, en promedio, paralelamente se da una expansión de los Acuerdos Regionales de Comercio (ARC), principalmente en forma de TLC.
 

4. Pero los bloques regionales históricos, como la CAN, Mercosur o el Mercado Común Centroamericano, se están debilitando. Los países latinoamericanos han perdido interés en los proyectos regionales y, en cambio, han volcado sus ojos en los TLC que firman con la Unión Europea, Estados Unidos y naciones asiáticas, principalmente.

5. Pero un fenómeno objetivo explica esta dinámica. La división internacional del trabajo cada vez es más especializada. Las factorías y los países ya no se especializan en la producción de bienes, sino que hacen parte de una Cadena Global de Valor (CGV) en la que se distribuyen diferentes tareas a lo largo del planeta. Así, por ejemplo, un Ipod ensamblado en China, tiene componentes norteamericanos, alemanes, coreanos, taiwaneses y de una docena de países más. ¿Entonces, cuál es el país productor?

Nota: el Comercio Mundial de Tareas, la nueva forma de entender la División Internacional del Trabajo, significa que una mercancía es hecha para fábricas de diversos países. Ningún producto procesado es hecho totalmente en un sólo país.

 

6. ¿En esa CGV qué papel juegan economías como la colombiana? somos los proveedores de hidrocarburos con los que se ponen a funcionar las fábricas del planeta: los demás son los responsables del Valor Agregado.

 

Política Nacional de Competitividad: rosario de buenas intenciones.

Por Giovanny Cardona Montoya.

Versión en inglés: http://www.elcolombiano.com/blogs/lacajaregistradora/?p=1146

Traductor: Andrés Fernando Cardona Ramírez.

Hace ya más de 20 años, Colombia, al igual que la mayoría de las naciones latinoamericanas, renunció al modelo desarrollista inspirado por la Cepal y se matriculó en el modelo aperturista derivado del Consenso de Washington. Este cambio conllevó la reducción en la participación del Estado en la dinámica económica, la privatización de empresas, la liberalización unilateral del comercio y la masificación de acuerdos regionales de comercio (ARC) con los vecinos y con naciones del resto del mundo.

Para darle un marco de referencia que legitime política y  económicamente el nuevo rumbo el país ha sido dotado de documentos como el Informe Monitor, también hace 20 años, y una docena de CONPES que han pretendido ser faro para guiar hacia un puerto seguro.  Pero, el tiempo pasa y el balance no es nada satisfactorio. A pesar de ser, por décadas, una de las naciones más estables de la región en materia macroeconómica, de lograr un significativo crecimiento exportador y de ser una nación atractiva para la inversión extranjera, especialmente en los últimos años, los datos de desarrollo –que no es sinónimo de crecimiento- indican que el país no avanza en ninguna dirección.

La brújula:

En 2006 se aprobó el Conpes 3439 que creó el Sistema Nacional de Competitividad. Dicho sistema estableción una Visión del país para el futuro:

“En 2032 Colombia será uno de los tres países más competitivos de América Latina y tendrá un elevado nivel de ingreso por persona, equivalente al de un país de ingresos medios altos, a través de una economía exportadora de bienes y servicios de alto valor agregado e innovación, con un ambiente de negocios que incentive la inversión local y extranjera, propicie la convergencia regional, mejore las oportunidades de empleo formal, eleve la calidad de vida y reduzca sustancialmente los niveles de pobreza”.

Pero, el tiempo nos está pasando cuenta de cobro por las tareas no realizadas. En 2006, en el Indicador Global de Competitividad del Foro Económico Mundial -que mide a 142 naciones-, el país se ubicaba en el puesto 65 entre 125 países. En 2011, Colombia se ubicó en el puesto 68 y en 2012 en el 69. Si nos comparamos con nuestros vecinos latinoamericanos, el escenario no es mejor: pasamos del 5º a 8º puesto.

Este indicador muestra que nuestra posición relativa no ha mejorado. Ahora, para lograr esta meta es necesario tener avances en otros indicadores relacionados con la producción y el ingreso:

–          Según el Consejo Privado de Competitividad, entre 2006 y 2010, el ingreso por persona en Colombia ha venido creciendo a una tasa promedio de 4,4%. Sin embargo, considera el Consejo, si se quisiera cumplir con la meta de ser al año 2032 un país de ingresos medios altos, se deberán alcanzar tasas de crecimiento entre 6% y 7% anual en promedio.

–          A comienzos de la última década del siglo XX, Colombia dependía en gran medida de las exportaciones de café, algunos hidrocarburos y otras exportaciones agrícolas o agroindustriales, principalmente. Después del hallazgo de petróleo en Cusiana y de la crisis mundial cafetera, Colombia  se hizo más dependiente de la minería. En 2006, las exportaciones colombianas con bajos niveles de innovación ascendían a 83% del total, para 2012, esta cifra alcanzó el 90%.  ¿Estamos retrocediendo? Todo indica que sí.

¿Es malo crecer dependiendo de la minería casi que exclusivamente?

No, no es malo. Primero hay que decir que un país con suficientes reservas para varias décadas puede financiar la dinámica de sus proyectos de desarrollo, incluso, apalancarse en aquellas para generar nuevas industrias (manufactureras, de servicios, etc.). Sin embargo, Colombia no ha logrado un aumento sustancial de sus reservas de petróleo. Estas se encuentran en promedio en 2.200 millones de barriles, una cifra muy baja comparada con otros países de América Latina como Ecuador que tiene 6.200 millones o México con 11.400 millones o Venezuela que tiene casi 300.000 millones.

Entonces, además de que necesitamos que los recursos de la “bonanza de hidrocarburos” se utilicen para crear capacidades (infraestructura, educación, CT+I, etc.) también se requiere que las exploraciones incrementen las reservas para tener el colchón que financie la reconversión industrial de nuestra economía.

Pero, a pesar de la relativa y sostenida estabilidad macroeconómica, del auge exportador minero y del creciente flujo de inversiones extranjeras, en el país se preservan unos lastres que no nos permiten avanzar hacia una economía más competitiva:

–          Debilidades del sistema educativo. Además de la baja cobertura -25% de los adultos no son bachilleres, menos del 40% de los bachilleres entran a la educación superior y sólo la mitad de estos se gradúa- hay serios problemas de calidad: la carrera de maestros (licenciados) no es elegida por los mejores bachilleres, hay poca demanda de cupos para estudiar carreras agropecuarias –sector que tiene gran potencial-, a la vez que los jóvenes manifiestan poco interés por la formación en matemáticas, física, química o biología, disciplinas fundamentales para la innovación y el desarrollo de nuevos productos, procesos y servicios;

–          Ausencia de una política de Estado en materia de infraestructura. Desde décadas atrás en este país se habla de la necesidad de un canal interoceánico, de túneles que faciliten el tránsito entre tantas montañas, de una nueva propuesta ferroviaria, de un proyecto de navegación por el río Magdalena, de otro puerto en el Pacífico, etc. Sin embargo, la mayoría de estas propuestas aún están en el papel y las que están en construcción tienen años de retraso.

–          Alta informalidad laboral. Lo que se maneja como una estrategia de reducción de costos laborales, la informalidad, es  realmente un lastre que no permite modernizar nuestra economía: hay trabajadores que no cotizan a la seguridad social,  existen cooperativas de trabajo asociado que precarizan el salario, existen oficios que se desempeñan a través de contratos de prestación de servicios en lugar de vinculaciones laborales a término indefinido, etc. Todo esto agudiza el déficit fiscal –SISBEN-, debilita la base de ingresos de los hogares y, por ende, su capacidad de compra y endeudamiento, estancando al mercado doméstico.

–          Abandono del sector rural. El campo no es el proveedor de materias primas para la ciudad y, en consecuencia, no es un mercado sólido para la compra de bienes industriales y servicios. Aunque el conflicto armado es un determinante de este abandono, la informalidad rural, el latifundismo extensivo y de “engorde”, acompañados de un minifundismo improductivo, no facilitan el paso hacia un campo competitivo.

–          Colombia: un país que no invierte en I+D. Esto se evidencia de manera simple: nuestra oferta exportable de alta y mediana tecnología apenas alcanza el 9%, además somos un país sin trayectoria en materia de patentes. Mientras mercados emergentes exitosos dedican varios puntos de su PIB a CT+I, Colombia apenas dedica menos del 0,3%.

Aunque se ha definido un nuevo Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación y a Colciencias se le ha dado la condición de Departamento Administrativo –un grado menos que  Ministerio-, a la vez que se han aprobado cuantiosos recursos de regalías para la investigación y la innovación, ya hay indicios de que la rapiña política por los recursos se impondrá por encima de las aspiraciones de largo plazo de este país.

Todas estas insuficiencias evidencian que estamos lejos de un nuevo Proyecto País, en otras palabras, que Colombia 2032 es un canto a la bandera…y nada más.