Desempolvando mis libros de estudiante universitario recordé el gran debate alrededor de la relación entre el bien colectivo y el lucro privado en una economía de mercado. Smith y Ricardo, hace ya un par de siglos, modelaron una teoría que explicaba cómo, en busca del beneficio privado, las personas terminaban generando bienestar colectivo. Contrario a lo anterior, Marx, apoyado en los mismos principios de la teoría objetiva del valor, elaboró sus tratados sacerca de la primacía del interés privado de los dueños de los empresas sobre las necesidades colectivas de los trabajadores.
Hoy, en pleno siglo XXI, y después de seis lustros de preeminencia del capitalismo neoliberal (antagónico de un mercado con mayor injerencia estatal como el sugerido por Keynes a mediados del siglo XX), me encuentro con esta idea de un “capitalismo consciente”, categoría que ha sido trabajada y posicionada por Raj Sisodia en la última década, especialmente.
Hace unos días, la Institución Universitaria CEIPA realizó el evento Be Conference, en el cual algunos teóricos como Sisodia, profesor de Babson College, y emprendedores como Xavier C. Alpasa (Filipinas), Juan Manuel Lopera, fundador de Aulas Amigas, o los fundadodores en Barcelona y Medellín de la Casa de Carlota, compartieron sus propias experiencias del Capitalismo Consciente.
Históricamente, en el debate entre el interés público y el privado en una economía de mercado, las posiciones se habían quedado en el antagonismo que señalábamos al inicio: de un lado, una postura positivista que ve en el lucro privado y el egoismo, el motor para desarrollar el bienestar colectivo; y del otro, un paradigma crítico que señala la contradicción dialéctica entre los intereses públicos y privados.
Al respecto, conceptualmente hablando, Raj Sisodia señala un nuevo camino -una tercera vía- más que para entender la economía de mercado, para desarrollar empresa. Su tesis se fundamenta en la idea que “los beneficios privados no se persiguen, sino que, sobrevienen”; la esencia de los negocios debe ser la generación de valor social, la ganancia privada es un derivado, en otras palabras, una consecuencia.
Digamos que el concepto en sí mismo no me sorprendió. En las dudas existenciales me he ido decantando por la convicción de que los seres humanos somos una mezcla de genética y medio ambiente; por lo tanto, considero que nuestro transitar por la vida es una espiral en la que conviven y se confrontan, permanente y dialécticamente, nuestros intereses personales con la convicción de un deber ser mas solidario, o sea, un ser de naturaleza social.
Sin embargo, más allá de los discursos conceptuales, hubo experiencias que me sorprendieron muy gratamente en este evento de CEIPA business school.
La experiencia que más me llamó la atención fue la de La Casa de Carlota, una empresa que se dedica al diseño y al arte y que tiene entre su equipo de colaboradores a jóvenes con sindrome de down y autistas. Lo que hace la diferencia en esta experiencia es que no se recurre a la lástima como fuente de ingresos, sino al talento creativo (diferente) de sus empleados. O sea, ellos logran demostrar (con evidencias concretas) que la creatividad particular de los autistas y jóvenes con síndrome de down puede generar diseños y obras de arte apreciables por los consumidores, esto es, por el mercado.
La Casa de Carlota es un claro ejemplo de un Empresa B o B Corp -como llaman a estas empresas que ejercen un capitalismo consciente-; puesto que se ha dedicado a un propósito noble, integrar a la sociedad y dar oportunidad de desarrollo personal a jóvenes que bajo un paradigma conservador parecían condenados a ser tratados como “eternos niños” sin mayores posibilidades de realizarse en ámbitos académicos, intelectuales, laborales o artísticos. Los jóvenes de La Casa de Carlota son creativos, son artistas y son económicamente independientes.
Otra experiencia llamativa es la de las Aulas Amigas de Juan Manuel Lopera, quien cree en los “maestros inspiradores” para motivar a los estudiantes en sus dinámicas de aprendizaje. Convertir el aula en espacio amigable y a la clase en una actividad dinámica y motivadora, son algunos de los propósitos de Juan Manuel, quien cuenta que su idea nace de una vivencia personal en la que encontró un maestro inspirador que lo alejó de posibles escenarios de violencia como los que se vivieron en varias regiones de Colombia, tres lustros atrás. TOMi es una creación tecnológica de esta empresa que está ayudando a maestros de América Latina a ser verdaderos inspiradores.
Capitalismo Consciente: una categoría que invito a estudiar con más cuidado, una propuesta nueva que busca estimular un verdadero desarrollo sostenible.
El año en que falleció Bela Balassa, economista húngaro egresado de Yale, comenzaba yo a “adoctrinar” a mis alumnos con las etapas de la integración económica, apoyado en los postulados de este célebre autor. Hoy, 25 años después, y en medio de su peor crisis, me mantengo firme en esta convicción: la integración regional es un modelo viable para lograr el desarrollo mancomunado de diversos pueblos.
Con los resultados del Brexit el pasado jueves (23 de junio), las bolsas de valores andan en pánico, a la vez que el lenguaje de los voceros de la UE hacia las autoridades del Reino Unido se percibe agresivo y un poco intimidante: “si se van a ir, deben hacerlo inmediatamente”. Pero, el Brexit no es algo aislado, sino que es la cereza que se derrite en el pastel de un modelo de integración que se desmorona desde hace un cuarto de siglo.
¿Cuál es el paradigma original?
Si lo repasamos desde una perspectiva teórica (Balassa), la integración regional comienza con la liberalización comercial (Zonas de Libre Comercio), luego llegaría la etapa de la creación de una única aduana regional (Unión Aduanera), lo que exige que los países miembros renuncien a esta función soberana. Posteriormente se desarrolla el Mercado Común, permitiendo que los inversionistas y los trabajadores de la región puedan movilizarse con la tranquilidad legal de encontrarse en su mercado doméstico. Paralelo a estas etapas, se van unificando las políticas macroeconómicas y sectoriales: agropecuario, moneda única, impuestos unificados, infraestructura regional, sistema educativo, etc.
Este modelo se ha venido probando durante más de sesenta años en Europa, ya que, además de un mercado integrado de bienes y servicios, el continente se unificó para las inversiones y los trabajadores. Como complemento, se creó una política agropecuaria comunitaria, se coordinan políticas fiscales, se crea la Zona Euro (a la que no pertenecen todos los países de la UE) y se desarrollan diversas políticas sectoriales de carácter supranacional. Como resultado de todo ésto, Europa se ha convertido en el ejemplo más desarrollado de integración regional por sus resultados: 25% del comercio mundial es intraeuropeo y éste representa el 71% de las exportaciones de los países europeos. En términos de bienestar hay que reconocer que con su integración, el continente europeo reconstruyó su economía después de la segunda guerra mundial, se industrializó, desarrolló su economía rural y sacó de la pobreza a los países mediterraneos y a Irlanda. Europa para los europeos, diría yo, parodiando al expresidente Monroe de Estados Unidos.
Una Europa integrada, aunque con diferentes niveles de profundidad: no todos se vinculan a la Zona Euro.
Haciendo una lectura rápida, podemos reconocer que ASEAN en el sudeste asiático, ALALC-ALADI en América Latina son experiencias de integración inspiradas en el modelo europeo, aunque nunca llegaron a profundizarse, ni siquiera han logrado consolidar una Unión Aduanera (el primer nivel de supranacionalidad en el modelo de Balassa).
Sin embargo, la integración europea nació política, no económica; y es aquí donde el paradigma muestra su verdadera debilidad. Churchill llegó a considerar que sólo la creación de los Estados Unidos de Europa evitaría que el continente siguiera siendo un campo de guerra. Más comprometidos con esta idea, los “Padres Fundadores” -Monnet, Schuman, Adenauer y Bech- dieron pasos concretos para materializar la integración del continente.
Bech, entonces Primer Ministro de Luxemburgo, propuso el primer acuerdo el que consistió en la creación de la CECA, Comunidad Económica del Carbón y el Acero, para asegurar que ningún país tuviera pleno control sobre estas materias primas, las cuales eran fundamentales para el desarrollo de la industria de armamentos de la época. Era claro que Francia y Alemania, principalmente, se proponían crear un ambiente que inhibiera nuevas guerras en el continente, Benelux e Italia fueron socios comprometidos en este proyecto.
Crisis del paradigma.
El modelo de integración por etapas conlleva una gradual concertación de políticas e instituciones que se originan en la soberanía del Estado-nación. En la medida que se profundiza la integración los compromisos pasan de intergubernamentales a supranacionales. En otras palabras, la integración regional nació como un modelo que reta a una tradición de varios siglos de unas relaciones internacionales y una soberanía, centradas en la supremacía de los Estados; la integración regional no sólo produce efectos económicos, también afecta la lógica de la política y las lealtades de los ciudadanos.
Así, la Unión Europea tiene una fuerte base política que se confirma con los Criterios de Copenhague de 1993, los cuales establecen que para ser miembro de la Unión Europea se debe ser un Estado democrático, donde impere la ley, los derechos humanos y se respeten las minorías. En este mismo contexto, el bloque europeo ha consolidado un régimen común de asilo, el cual se deriva de la convicción de unos derechos humanos realmente universales. Sin embargo, la realidad geopolítica que vive Europa, con un terrorismo fundamentalista que les persigue y una crisis humanitaria de inmigración originiaria de Siria, han exhacerbado los espíritus nacionalistas de izquierda (obreros) y derecha (conservadores), que comienzan a ver en la Unión Europea el germen de la destrucción de un bienestar que, paradójicamente, la misma integración les ha proporcionado por décadas.
No sería extraño que detrás de Reino Unido se vengan intentos viables de separación en Grecia, Irlanda, Holanda e Italia. Incluso, la salida de Reino Unido de la Unión Europea puede motivar otro tipo de nacionalismos, como el de los irlandeses del norte o los escoceses que son más proclives a la integración europea. La decisión tomada por los ingleses puede traerle a Londres nuevas consecuencias separatistas no esperadas.
Sin embargo, y esta es mi hipótesis, la crisis de este paradigma no nace con Brexit sino con el espíritu neoliberal que han adquirido los procesos de integración, desconociendo las dimensiones sociales y políticas de los mismos. Así, el proyecto de Constitución Europea fracasó a mediados de la década pasada ya que los conservadores lo vieron como una afrenta a la identidad nacional y los de izquierda como un instrumento demasiado neoliberal dedicado a la integración de flujos económicos y, de ningún modo, a la consolidación de dinámicas interculturales con impactos sociales.
De igual modo, a finales de los 80s, los países latinoamericanos renunciaron a un desarrollo socio-económico integrado a partir de la industrialización y la construcción de mercados ampliados, para aventurarse en la firma de TLC con Estados Unidos, Europa y este asiático (supuesto Regionalismo Abierto). Así, los sueños de una Unión Aduanera del Mercosur o en la CAN se han diluido, y la integración no pasa de ser un proceso de liberalización del comercio. De hecho, aunque la crisis de la CAN se pueda explicar por las diferencias de modelo político de Ecuador y Bolivia con respecto al de Colombia y Perú, todo indica que la alternativa que eligió Colombia, Alianza del Pacífico, tampoco va a trascender, porque es de carácter intergubernamental y, en consecuencia, los esfuerzos que se hagan para profundizar la integración estarán siempre sujetos a los vaivenes electorales de cada país. Sin supranacionalidad no hay una verdadera integración, y los TLC no buscan nada de esto, solo una apertura de mercados para el desarrollo de las cadenas globales de producción de bienes y servicios.
El supuesto Regionalismo Abierto pretende fortalecer la integración latinoamericana abriendo las fronteras a terceros países, a través de las aperturas económicas y los TLC, sin embargo, lo único evidente es que se ha detenido el proceso de industrialización en la mayoría de los países y se han congelado los tratados regionales como CAN y Mercosur.
En lugar de conclusión.
La crisis del paradigma de la integración nace con el neoliberalismo que desestimó su carácter holístico (económico, político, social) y gradual (etapas de la integración) para convertirlo en un mero vehículo de liberalización comercial que dé respuesta a los interes de las compañías multinacionales. Sin embargo, en el caso de la Unión Europea, si se desea remozar el sueño de los padres de la integración y detener una posible desbandada, se hace necesario pensar en tres decisiones:
1. Crear un pleno Banco Central, para que la política monetaria no sea direccionada por las economías más fuertes, tal y como le tocó sufrir a Grecia en la reciente crisis, donde el interlocutor del gobierno helénico no estaba en Bruselas sino en Berlín;
2. Repensar el modelo de una Europa a diferentes velocidades, ya que es evidente que hay países que frenan o desestimulan el proceso integrador (no sólo Reino Unido, también hay que pensar en Polonia, por ejemplo.); y
3. Retomar el espíritu holístico de la integración, de otro modo, el miedo al desempleo local y al terrorismo, será caldo de cultivo para detener la integración de las personas, que no sólo representan el mercado laboral, sino que son la base de una real integración intercultural.
En Colombia, el debate sobre la calidad de la educación en modalidad virtual se halla abierto. Y es comprensible; el Internet y la informática son tecnologías en proceso de evolución. Adicionalmente hay duda ante la posible ausencia de modelos pedagógicos adecuados y de personal docente preparado para guiar la educación virtual.
Pero me salgo, esta vez, de este debate. Tengo claro que la educación tradicional (la llamada presencial) tiene que evolucionar y la virtualización de las mediaciones educativas es un potencial que no se puede desaprovechar.
No tiene sentido que los profesores y los estudiantes se incomuniquen cuando se hallan fuera del aula de clases. No es eficiente un profesor que semestre tras semestre repite conferencias que podría grabar en videos y subir a la web. Como tampoco tiene sentido que el aula sea un espacio de transmisión de información a la que todos tienen acceso en Internet.
La realidad social, la de una sociedad del conocimiento, exige profesionales críticos, analíticos, reflexivos, creativos y prestos a tomar decisiones en ambientes inciertos. Este requerimiento no es adecuado para una educación anacrónica en la que el docente sigue siendo el protagonista y la transmisión de información aún es el eje principal.
La educación tradicional debe evolucionar y las mediaciones virtuales, además de la pedagogía de aprendizaje activo y aprendizaje por descubrimiento, tienen mucho que aportar a los nuevos retos de la educación: formar por competencias, formar ciudadanos de un mundo cambiante.
Es por lo anterior que la Institución Universitaria CEIPA realizó en Plaza Mayor, hace un par de semanas, ICEM 2015. Este evento, de gran trayectoria mundial, se realizó, después de 65 años, por primera vez en América.
Durante los dos días de debate y conferencias, expertos de Harvard, la NASA, Google, Apple, entre otros, presentaron diferentes posiciones y propuestas sobre la evolución y los retos de la educación, a partir de los desarrollos de la pedagogía y las mediaciones.
Jaime Casap (Google), Mark West (Unesco), Diego Mazo (CEIPA) y William Rankin (Apple) reunidos en torno a la tecnología y educación.
Fue interesante encontrar propuestas tan diferentes como complementarias. Mientras Apple y Google abogan por romper un modelo educativo tradicional que se quedó en las necesidades de una sociedad industrial que ya no existe, profesores de la Universidad de La Guajira exponían experiencias de integración cultural, en las cuales los wayuus hacen uso de la tecnología para preservar y transferir valores ancestrales.
Otras experiencias interesantes fueron presentadas por la Facultad de Estudios Virtuales de la Universidad Militar Nueva Granada, al igual que los simuladores empresariales y la producción de materiales virtuales de CEIPA.
ICEM 2015 fue un nuevo éxito de Medellín, ciudad de eventos internacionales, y una gran oportunidad para reflexionar los retos de nuestro sistema educativo de cara al futuro.
Hace algunos días, acompañado de otros colegas y de estudiantes de Especialización de La Institución Universitaria CEIPA, tuve la oportunidad de aproximarme a la realidad social, económica y política de Sudáfrica. El viaje nos permitió visitar seis (6) empresas y tener un tenue acercamiento al proceso de integración racial de dicho país.
Considero que para nosotros los latinoamericanos, Sudáfrica es un país interesante especialmente por tres razones: su condición de Economía Emergente -es miembro de los BRICS-, su atractivo como mercado exótico para nuestras empresas, y por las lecciones que se pueden extraer de su proceso de transición social y política luego del desmonte del Apartheid.
Sudáfrica, un Mercado Emergente.
Sudáfrica no sólo es responsable de 25% del PIB de todo el continente, sino que a simple vista se presenta como un país con una infraestructura vial y portuaria altamente competitiva; por lo menos esa es la percepción que producen ciudades como Johannesburgo, Ciudad del Cabo o Pretoria.
Foto de Johannesburgo…una pujante ciudad.
Su moneda, el Rand, es utilizada también en Suazilandia y Lesotho, dos reinos soberanos, enclavados en el territorio. Namibia también hizo parte de esta Area Monetaria Común pero se retiró para crear su propia moneda, el dólar namibio, el cual opera con un tipo de cambio fijo frente al Rand.
Como algunas economías emergentes latinoamericanas, Sudáfrica depende en gran medida de las exportaciones de productos de la minería, en este caso oro, diamantes y platino, principalmente; sin embargo,han comenzado a despuntar otras industrias de mayor valor agregado. Durante nuestra visita pudimos conocer empresas exitosas en industrias como cerámicas y baños, comidas rápidas, forestal y producción de papel, artesanías y administración de parques naturales en el continente africano.
Llama la atención Spur Steak, empresa de comidas rápidas que ha puesto franquicias en decenas de países, incluidos, Australia y Gran Bretaña. La empresa no sólo administra la marca sino que gradualmente amplia su portafolio de negocios suministrando materias primas a sus diferentes restaurantes en Europa, Africa y Oceanía.
Otra empresa destacable es cambanos & son. Las artesanías frecuentemente se observan como una industria cultural destinada a pequeñas empresas. Sin embargo, los socios de cambanos han entendido que Sudáfrica se ha convertido en un faro al que miran todos los países del mundo, de ahí que han expandido su negocio, no sólo produciendo obras artesanales representativas de sus tribus, sino importando y comercializando las de los demás países del continente.
La industria turística asociada a la preservación de Parques Naturales es una de las más promisorias de Sudáfrica.
El desmonte del bloqueo impuesto por la ONU como rechazo al régimen racista del Apartheid, ha ayudado a dinamizar las relaciones económicas internacionales de Sudáfrica, particularmente a través de un inusitado auge de la inversión extranjera. Con la crisis global iniciada en 2008, los países industrializados han mirado los mercados emergentes como destino de sus capitales, mientras se recuperan las economías de Europa y Norteamérica. Sudáfrica es el tercer destino de inversiones extranjeras del continente, después de Nigeria (petroleo) y Mozambique (minería). Es así como la inversión extranjera directa en 2010 fue de USD$1228 millones, ascendiendo a USD$6004 en 2011 y a USD$4500 en 2012.
La Sudáfrica de Mandela: el reto de la integración racial.
Sudafrica no es un país cualquiera. Hasta hace apenas un par de décadas, esta nación africana vivia bajo un ignominioso régimen racista: el apartheid. Lo que por más de un siglo se había venido consolidando en el plano social, la segregación racial, se instauró como un régimen constitucional a partir de la década de 1940 cuando el Partido Nacional ascendió al poder.
Una minoría blanca (10% de la población) implementó leyes que segregaban a los negros a vivir en los townships, a ocupar sólo cierto tipo de empleos, a asistir a escuelas de segunda y a usar medios de transporte segregados. El extremo de la discriminación fue la abolición de derechos políticos (elegir y ser elegido) y la prohibición de relaciones maritales entre personas de diferentes razas: blancos, negros, indios y mestizos.
Foto de la Isla Prisión de Robben, en la cual pasó Mandela 18 años de su confinamiento.
Después de un bloqueo mundial impuesto por la ONU y bajo el liderazgo del Consejo Nacional Africano (CNA), Sudáfrica se transforma en una sociedad moderna, pero el reto mayor es lograr la integración racial.Tal vez la primera lección que se sustrae del modelo sudafricano es la que tiene que ver con el proceso de reconciliación.
Como nos lo planteaba un ciudadano sudafricano blanco, de espíritu liberal, lo que Nelson Mandela evitó fue una guerra civil. El ascenso al poder político del CNA se pudo haber traducido en una revancha social, política y económica. Sin embargo, esto no es así. Sudáfrica anda en un camino de reconciliación en el cual los negros tienen el poder político y los blancos el económico: el reto es amalgamar ambos poderes.
Sin embargo, la tarea no es fácil. A pesar de que el proceso de paz se fundamentó en Verdad, Perdón y Reconciliación -lo que evitó que miles de políticos y militares blancos fueran a la carcel por sus abusos raciales durante décadas-, la desconfianza recíproca continúa.
Lo anterior me lleva a la segunda lección: las políticas que buscan el trato equitativo. Mientras en los países latinoamericanos la preocupación es la discriminación a las mujeres o a los homosexuales, en Sudáfrica se busca enfrentar la discriminación por razones de raza.Bajo este contexto, no sólo el sector público, sino que, incluso, las empresas privadas deben implementar medidas para ampliar la vinculación de ciudadanos negros en altos cargos en las corporaciones.
El camino de Sudáfrica no es fácil. Un par de décadas de integración han evitado que la economía se derrumbe, en cambio, el país se ha convertido en destino importante de nversión extranjera, se ha asociado con otras potencias emergentes (BRICS) y se ha consolidado como el mercado africano más apetecido…
…sin embargo, lo que se ha avanzado en materia social es mínimo, aún queda una gran tarea para las próximas generaciones, y de ello depende, incluso, el desarrollo econímico de las empresas del país.
Realmente no conocí mucho a Don Antonio Mazo. Aunque había oido su nombre en los circulos académicos, no había tenido la oportunidad de escucharlo o leerlo. Fue por el año 2011 cuando pude acercarme a este Maestro…¡qué grata experiencia!
Recordar a Don Antonio es evocar la palabra precisa, el sentimiento transparente, al maestro inspirador. Porque eso fue Don Antonio a lo largo de su vida: un Maestro. Y no sólo lo digo por sus antecedentes en escuelas rurales o por su carís de profesor de secundaria en Medellín. Don Antonio era un Maestro por esencia, por naturaleza: tenía el don de la palabra inspiradora.
En los últimos años de su vida, cuando yo lo conocí, se le trataba con respeto, se le reconocía su condición de directivo universitario y de emprendedor de la educación superior.Pero yo lo percibí diferente, lo que queda en mi recuerdo es otra esencia de su personalidad. De su pausada voz emanaban consejos, lecciones de vida, reflexiones éticas o simplemente aclaraciones etimológicas. Nunca dejó de ser un Maestro, ese es el Antonio Mazo que yo guardaré en mi memoria.
Aquellos quienes tuvimos el privilegio de conocerle, tuvimos en Don Antonio al bastón de sabiduría para recorrer la vereda de la vida; en sus palabras, la luz estelar aclaradora en una oscura noche de incertidumbres; y en su ejemplo, la inspiración para hacer siempre lo correcto…lo ético.
Ahora, cuando el Maestro ha partido, no sólo nos quedan recuerdos. Don Antonio nos ha dejado un legado: el compromiso con la educación de nuestros jóvenes, con una actitud responsable, solidaria y valiente. Su legado es recorrer con las nuevas generaciones la alameda de sus sueños, sin ambiguedades, con tenacidad y con un claro sentido de servicio al prójimo.
Descanse Don Antonio, otros recogen su estafeta…porque su paso por este mundo no ha sido en vano.