Colombia tiene un sistema económico insostenible.

No importa quien gane las próximas elecciones presidenciales en Colombia, cualquier propuesta que apueste por la continuación del actual modelo económico será un error. Para sustentar esta afirmación voy a apoyarme en dos premisas: i) los logros en términos de bienestar son precarios y ii) el aparato productivo es cada vez menos competitivo. Continuar leyendo

Frente a la recesión: innovar. Frente al subdesarrollo: innovar.

Agosto 14 de 2017.

 

Hace pocos días un colega, Luis Fermando Montoya, me entrevistó para el canal de su empresa de consultoría y preguntó, como es recurrente en estos dias en las reuniones gremiales y universitarias, acerca de la preocupación de los empresarios con respecto al ambiente económico de este año.

En una corta respuesta de 10 minutos (ver video:   https://www.youtube.com/watch?v=9wR1Gt2N2B4&feature=youtu.be) me salí de la cuestión inicial, los temas de coyuntura, y le hice un planteamiento dual en el que le expuse mis argumentos para entender las raíces de la actual desaceleración económica y le expliqué por qué la salida a los empresarios era “tomar más riesgos en función de la inversión”. O sea, no esconderse en refugios (oro, bonos, propiedad raíz, dólares), sino, todo lo contrario, sembrar semillas para el futuro.

1. La incertidumbre de corto plazo no se puede detener, pero hay un problema mayor.

En la primera parte del video señalo que la coyuntura política, cargada de incertidumbre, permanecerá hasta las elecciones del próximo año. Y sólo si hay un claro vencedor en las elecciones al Congreso y presidenciales (los del No o los del Si al proceso de paz), el escenario político volverá a mandar señales de tranquilidad. Si esto no sucede, la zozobra se extenderá por más tiempo. Doy por descontado que la implementación de ciertos acuerdos, relacionados particularmente con la reparación de víctimas, el agro y la erradicación de cultivos, ya de por sí traeran vientos muy positivos a los inversionistas.

Sin embargo, reitero en mi exposición que el problema no es la actual desaceleración económica, ni siquiera la caída de los precios del petróleo desde 2014, sino la desindustrialización provocada con la liberalización económica hace ya más de cinco lustros. La apertura económica implementada en Colombia no se parece mucho al modelo a seguir: el de los tigres asiáticos.

2. ¿Qué hacer?

El mensaje que propongo a los empresarios es no centrarse en la coyuntura de desaceleración e incertidumbre. Temo que los empresarios sigan concentrados en los factores cortoplacistas y que no estén viendo los factores de cambio de esta globalización de la sociedad del conocimiento: las cadenas globales de valor y la innovación como eje de la competitividad en los mercados internacionales.

Como le indicaba a Luis Fernando en el video, nuestros empresarios no pueden seguir atados a que la tasa de interés baje un punto o que se genere algún beneficio fiscal (son bienvenidos, claro está) porque esos son solo paliativos frente a la realidad de que nuestro aparato productivo ha reducido el grado de sofisticación de los productos (de esto puede dar cuenta el Consejo Nacional de Competitividad, a través de sus informes anuales).

sofisticacion de exportaciones emergentes y Colombia

El reto del gobierno, de los empresarios y gremios, al igual que de las instituciones educativas y centros de investigación, es redefinir nuestros procesos empresariales y volcar los recursos hacia la innovación, los desarrollos y la transferencia tecnológica.

En síntesis, lo que quiero señalar es que no podemos seguir buscando la calentura en las sábanas; con un aparato productivo más diversificado y tecnológicamente desarrollado, la caída del precio del petróleo sería algo marginal. El problema es estructural, no coyuntural.

Pero, a la vez, sugiero: a grandes males, grandes soluciones. Este es un país que puede convertirse en un jugador importante en los mercados mundiales agroindustriales, tanto alimentos como biocombustibles; al igual que en otras áreas de la biotecnología (farmacéutica, cosmetología, etc.). Tenemos una de las mayores biodiversidades del planeta y una extensión rural no cultivada inequiparable.

Pero enfatizo en la tesis de la biotecnología y la agroindustria, porque este país no puede volver de la minería a la agricultura extensiva y sin agregación de valor. Innovación es el nombre del juego.

Seguramente también hay potencial en el sector servicios (el extendido auge de la construcción ha generado capacidades en materia de diseños y otros ámbitos ingenieriles y de arquitectura), a la vez que la tradición de industrias como la de textiles y confecciones o la de marroquinería no se puede desdeñar. Pero el reto es el mismo: diversificar y agregar valor.

 

Para los detalles, sugiero que vean el video completo. https://www.youtube.com/watch?v=9wR1Gt2N2B4&feature=youtu.be

Economía colombiana: el problema no es el bajo crecimento del PIB, es el subdesarrollo.

No estamos en recesión, es el subdesarrollo nuestro verdadero problema.

Hace un par de años, con la caída de los precios internacionales del petróleo y otros commodities, las finanzas públicas y los indicadores que miden la producción colombiana, PIB y exportaciones, entraron en crisis y reaparecieron los megáfonos que alertaban una posible recesión.

Algo bueno le encuentro a los anuncios de crisis de la economía colombiana en las últimas décadas, puesto que sirven para recordar lo frágil que es nuestro aparato productivo.

El siglo XX fue el de la industrialización para Colombia; con un modelo proteccionista en boga nacieron y se consolidaron muchas de las grandes manufactureras de este país: textileras, confeccionistas, locerías, productores de alimentos, ensambladores, etc. Gracias a este proceso, el país incrementó el autoabastecimiento de bienes manufacturados; a la vez que las exportaciones de café se acompañaron de productos manufacturados de mediana y baja complejidad tecnológica.

cafe

Sin embargo, lo que sucedió desde finales del siglo XX ha sido todo lo contrario: Colombia se ha convertido  en un país importador, altamente dependiente de bienes manufacturados en el exterior. En el último decenio este país se ha venido desindustrializando de manera alarmante. Desde hace 10 años el Consejo Nacional de Competitividad viene monitoreando el desempeño de la economía colombiana y particularmente señala cómo se viene reduciendo el Valor Agregado Nacional de las exportaciones a lo largo de las años.

sofisticacion de exportaciones colombianas1

El hecho es que después de un cuarto de siglo de Apertura Económica, proceso sugerido para  elevar la competitividad de la economía colombiana, la realidad es que los cambios que se han vivido se pueden sintetizar:

– los consumidores colombianos han ampliado el menú de oportunidades, incrementándose la oferta de bienes y servicios de calidad semejante a la de mercados internacionales;

– la minería se ha expandido, convirtiéndose en la principal fuente de divisas por balanza comercial;

– la esfera de servicios se ha modernizado, especialmente en el ámbito de las TIC.

Sin embargo, el llamado proceso de internacionalización de la economía colombiana deja dos grandes lastres que evidencian que el tren del Desarrollo Económico, en el cual embarcaron los tigres asiáticos (Corea, Taiwán, Singapur, etc.) y algunas naciones de otras latitudes (Sudáfrica, Brasil, Turquía, China, India), ha partido sin nosotros:

la industria manufacturera y la agricultura han contraido su participación en el PIB y en las exportaciones. El país importa un alto porcentaje del valor de las manufacturas y de los alimentos que consume;

– la distribución de la riqueza se ha consolidado como una de las menos equitativas del planeta: cada vez un número más pequeño de millonarios posee una mayor porción de la riqueza del país, mientras el porcentaje que pertenece a los segmentos de la población más pobre ha disminuido.

En síntesis, el problema de Colombia no es la caída en los precios de los combustibles; no es la desaceleración económica la que nos debe preocupar, sino el modelo de desarrollo que siembra inequidad y pocas posibilidades de que se incremente la riqueza de modo sostenido.

¿Dónde está la base de nuestro subdesarrollo?

El desarrollo económico sostenible de este siglo XXI se apoya en tres pilares:

crecimiento sostenible a lo largo del tiempo;

– preservación del entorno natural y cultural;

– generación de oportunidades para una distribución de beneficios que reconozca las necesidades de toda la población.

En Colombia no sucede ninguna de estas tres condiciones. Si bien Colombia ha vivido pocas experiencias de recesión, técnicamente hablando, la verdad es que raras veces el PIB se expande a tasas significativas. Sin embargo, lo más notorio es que no se crece de manera sostenida y que dicho crecimiento se apoya en gran medida en una minería insostenible.

Y con el tema de la minería se evidencia nuestra segunda ausencia: un entorno preservado y sostenible a largo plazo. Hemos dejado de ser una economía agroindustrial para convertirnos en extractores de minerales e hidrocarburos. El deterioro del medio ambiente como consecuencia de una minería  expansiva y la falta de reservas confirmadas de petróleo, hacen insostenible nuestro modelo económico.

La consecuencia de todo esto es una sociedad injusta, con élites privilegiadas que quieren vivir como en Europa, mientras millones de familias viven como en el país más subdesarrollado del planeta. .

Hay que revisar el Modelo de Desarrollo.

Creo que le hemos dado muchas vueltas al tema. Durante más de 25 años hemos estado esperando los milagros de la inversión extranjera, de los TLC, del mercado sin controles, de las privatizaciones, de la apertura económica. Los ajustes derivados de reformas fiscales, reformas laborales, reformas a la seguridad social y demás reformas han sido paños de agua tibia que no ponen el acento en el problema central: ¿cuál futuro país deseamos construir? Para ello, es necesario repensar algunos temas estratégicos:

– tomar decisiones de fondo en lo referente a la educación, la investigación y la innovación. El actual  sistema educativo no garantiza que los futuros bachilleres y profesionales sean “ciudadanos” e “innovadores”. La ampliación de cobertura no ha sido suficiente. Hay que revisar el tema y tomar decisiones radicales;

– tomar decisiones sobre la necesidad de desarrollar lo rural, la agricultura, la agroindustria y la economía ambiental. No sólo se trata del post-conflicto y el regreso de los campesinos al campo; no sólo se trata de que tenemos un gran potencial para autoabastecernos de alimentos y de otras materias primas de origen vegetal o animal; se trata del hecho que el futuro del planeta depende en gran medida de agua y vegetaciones que existen en pocos países, incluído Colombia. Hacemos parte de la solución al desarrollo sostenible global;

agricultura sostenible

– tomar decisiones sobre lo que significa la integración regional o global. Somos un país “pasivo” sin identidad en los escenarios internacionales. Dependemos de lo que deciden las grandes potencias y los mercados emergentes. Colombia es una de las 35 economías más grandes del planeta (territorio, población y PIB), ese tamaño le genera derechos y deberes frente a la comunidad internacional. Tenemos un enorme potencial en el vecindario, con países grandes y economías significativas, con culturas cercanas que podrían facilitar el intercambio y la integración. Pero para eso hay que romper ciertos paradigmas que sólo nos permiten mirar hacia el Norte.

Podríamos complementar la lista: faltan ingenieros, falta estimular las artes y las ciencias sociales y humanas, hay que resover el problema de la infraestructura, la calidad de la salud, la óptima atención a la primera infancia, etc. Pero  más que una lista, lo que el país necesita es reconocer que somos una economía subdesarrollada, no somos un “mercado emergente” y debemos dejar de mirar nuestros problemas sociales y económicos como retos de corto plazo.

Hace 27 años, el entonces presidente de la Apertura Económica nos anunció: “Bienvenidos al Futuro”…y el futuro llegó. Volvámos a intentarlo. No más pañitos de agua tibia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bajos precios del petróleo: ¡a industrializarnos!

Preámbulo:

El año 2014 ha sido nefasto para la industria petrolera. El barril, en los mercados mundiales ha bajado aproximadamente 50%. Hay diferentes razones objetivas para esta situación: la desaceleración de la economía china, el estancamiento de Europa y Japón y el aumento en el autoabastecimiento de economías como la norteamericana.Adicionalmente, el incremento en las reservas mundiales por la exploración de pozos no convencionales y la negativa de la OPEP a reducir la producción, allanaron el camino para la caída en picada de los precios del crudo.

La situación ha puesto en alerta a empresarios y autoridades económicas. ¿Por qué la preocupación?, porque, en palabras de Minhacienda, el petróleo representa el 50% de las exportaciones, el 16% de las finanzas públicas y el 5% del PIB.

Colombia; ¿país petrolero?

El Consejo Privado de Competitividad prende las alarmas desde hace varios años: Colombia ha venido dessofisticando sus exportaciones. En 2001, los bienes primarios representaban el 62% de nuestras exportaciones, mientras que en 2012, este indicador llegó al 83%. En el mismo lapso de tiempo, las manufacturas de mediana y alta intensidad tecnológica pasaron de representar el 22% al 10%.

La situación de esta economía es contraria al dinamismo de los mercados emergentes y nuevas naciones industrializadas. No sólo Corea, Turquía o Malasia evidencian un acelerado proceso de industrialización. Incluso, República Dominicana o México han incrementado sus exportaciones manufactureras y han reducido la dependencia de los commodities.

Ahora, no todos los países tenemos que dedicarnos a lo mismo. Algunas naciones son más fuertes en materia de agricultura y otras tienen reservas de petróleo. Somos un sistema, la interdependencia es una realidad. Sin embargo, hay dos razones de peso para no alentar a Colombia como país exportador de commodities.

La primera y más simple es que este país no tiene grandes reservas de petróleo. No podemos fincar nuestras esperanzas en un recuros escazo. Según la ANH, tenemos reservas confirmadas para 6.6 años y, además, no se puede olvidar que hay 10 países que son dueños del 85% de las reservas mundiales.

La segunda es más prospectiva: la producción de riqueza y la distribución de riqueza se hace mayor y más justa en economías que agregan valor a sus mercancías. Mientras una libra de café se vende en Nueva York a USD 2,0, Starbucks vende decenas de tazas de café, extraídas de la misma libra, a USD 4,0 cada taza. La situación con el petróleo no es diferente: el precio del crudo ha bajado más del 50%, pero en ningún lugar del mundo la gasolina y otros derivados del petroleo han bajado de precio de manera significativa.

El mercado mundial crece, en tanto aumenta la participación de las manufacturas en éste. Los productos con valor agregado representan una cuarta parte del comercio mundial, y son la fuente de riqueza de los países industrializados y de los más exitosos mercados emergentes.

En otras palabras, la asociación entre educación de calidad, investigación, desarrollo tecnológico, innovación y riqueza es directamente proporcional; a más valor agregado mayores posibilidades de generar riqueza y de distribuir la misma. Cuando una economía se especializa en productos de alto nivel de complejidad tecnológica, su éxito depende de la mano de obra educada, creativa e ingeniosa, por ende bien remunerada.

Para cerrar:

Si no tenemos reservas de petróleo para largo tiempo, si los precios mundiales se ven inestables, si las inversiones en exploraciones de hidrocarburos van a caer, al igual que la inversión extranjera para el sector, es necesario que revisemos nuestra agenda y pensemos en el largo plazo.

Países como Colombia, con una de las mayores biodiversidades del mundo, con potencial agrícola y para la producción de biocombustibles, con mucha población joven y adulta, con una importante extensión territorial y una ubicación geográfica privilegiada, tiene grandes posibilidades para ser exitoso en los mercados globales. Hay que dar el siguiente paso: decidirse por la educación de alta calidad, la ciencia, la tecnología, la innovación y la agroindustria.

La locomotora de la minería no puede ser el fin, sino un medio. Los excedentes de esta industria deben dirigirse hacia la labor científica, la educación, la agroindustria y otros ramos necesarios de desarrollar, si queremos salir del círculo vicioso del subdesarrollo en el que permanecemos desde hace un siglo.

 

 

 

Globalización Financiera: retos para países subdesarrollados

Mientras el Norte desarrollado trata de salir de la crisis en la que se halla inmerso – la cual nos puede ser contagiada- vamos a dedicarle unas líneas a una perspectiva más de largo plazo de lo que sucede en los países en vía de desarrollo en esta dinámica de los mercados internacionales de capitales.

Una condición necesaria para que una economía crezca es la existencia de recursos financieros que permitan la creación de nueva industria -fábricas, pozos petroleros, etc.- y la construcción de obras de infraestructura.  La primera fuente de recursos para ello debería ser el ahorro doméstico: el ahorro de las familias y el recaudo de impuestos.

Sin embargo, una característica de muchas economías subdesarrolladas es precisamente la falta de ahorro interno. Ya a comienzos de este siglo se notaba una gran debilidad en este frente. Según estudios de banqueros hispanoamericanos, para 2003 la banca sólo capturaba el 23% del PIB, exceptuando Chile que llegaba al 40%. Este dato se complementa con una cifra concreta: mientras el ahorro en América Latina equivalía al 20% del PIB, en el este asiático este indicador llegaba al 35%.

Es por ello que nuestras economías requieren  de capitales extranjeros para estimular la inversión y el crecimiento, ya sea en forma de Inversión Extranjera Directa (IED) o de Portafolio, Créditos Internacionales o Ayuda Oficial para el Desarrollo –AOD- (recursos de cooperación internacional) (ver gráfico de Capitales Internacionales para el Desarrollo).

Estos recursos tienen diferentes orígenes, características y destinos. La AOD son recursos subsidiados (donaciones, préstamos a tasas preferenciales, etc.) que tienen un menor costo para los países receptores. Igualmente, la IED tiende a ser fuente de recursos de largo plazo que se destinan a la creación de infraestructura e industria.

De otro lado, los créditos de la banca privada son más onerosos que los de bancos públicos o de instituciones multilaterales como el BID, el BM o la CAF, etc., los cuales tienen entre sus objetivos promover el desarrollo. Generalmente las instituciones privadas cobran tasas de interés más altas, prestan a plazos más cortos y ofrecen menores períodos de gracia (tiempo muerto para amortizaciones).

Los capitales de portafolio son recursos de corto plazo, necesarios para asegurar la liquidez de los mercados financieros pero sumamente volátiles. A cualquier señal de crisis económica o política, los inversores de estos capitales salen a la venta de sus activos financieros y buscan otros refugios.

Según este gráfico, con el  transcurso de los años, la AOD ha ido perdiendo peso dentro de las fuentes de financiación para el desarrollo. Si bien, los países industrializados se han comprometido a dedicar el 0,7% de su PIB para la AOD, la realidad es que la mayoría de ellos no cumple este compromiso y, como se ve en el gráfico, la participación de este rubro ha caído significativamente. En cambio se destaca la creciente participación de las Inversiones de Portafolio y de la IED. Si bien los capitales de portafolio preocupan por su volatilidad, la IED genera grandes expectativas por su tradicional carácter de inversión productiva.

IED y sus efectos sobre el desarrollo: la economía mundial ha transferido al sector privado la mayor responsabilidad como ente generador de recursos para el desarrollo. La AOD ha sido reemplazada gradualmente por los recursos del mercado privado de capitales. En este marco, la IED genera grandes expectativas. Veamos la realidad:

Este gráfico del profesor chileno Ricardo Ffrench Davis  (presentado en el curso de Integración Regional en la Universidad de Barcelona, 2005) muestra  unos datos  críticos bastante contundentes: mientras en el período 1983 – 2002, la IED en el mundo creció casi 12 veces -ver (b)-, el PIB mundial sólo lo hizo en 70% -no alcanzó si quiera a duplicarse.- Entonces, surge la pregunta de por qué una expansión tan importante de los flujos financieros de largo plazo alrededor del mundo no se traduce en mayores tasas de crecimiento económico.

La falta de eficiencia de la IED como generadora de crecimiento se explica en la última columna de la derecha (c) donde se evidencia que aproximadamente 2/3 partes de estos recursos se fueron a fusiones y adquisiciones (F&A), o sea a la compra de industrias ya existentes y no a  la generación de nuevas empresas. Para graficar este dato digamos que Sab Miller, la cervecera surafricana compró Bavaria con una inversión de seis mil millones de dólares. Esta es una IED que no generó una nueva industria,  sino que simplemente continuó con una tendencia la economía mundial: fusión de bancos, integración de aerolíneas, monopolización de servicios de telefonía, etc.

Colombia es un país que en las últimas dos décadas se ha convertido en un mercado atractivo para los capitales extranjeros, particularmente IED. La tarea central del gobierno es asegurarse que lleguen recursos financieros de largo plazo no sólo para la extracción minera (que es muy importante) o para la compra de supermercados ya existentes en el país, sino que incursionen en sectores de nueva industria, particularmente aquellos relacionados con la tecnología de punta y, muy especialmente, en el campo y la agroindustria.

Cada país tiene sus particularidades. Colombia tendría una gran oportunidad si lograra hacer competitivo al sector agroindustrial. Atraer recursos de IED y de AOD es una prioridad para resolver el enorme problema de la pobreza en el campo, a la vez que se incursiona en los mercados internacionales con productos competitivos de un sector que tiene un gran potencial para nuestro desarrollo.