La vida es dulce, de Mike Leigh

Una optimista bien informada

Por: Oswaldo Osorio

El título de esta película parece una ironía, al menos así es para quienes conocen la filmografía de este director, porque sus historias y personajes casi siempre están cargando con el peso de la vida y sus adversidades.

Mike Leigh es para muchos el mejor director inglés de los últimos tiempos, desde que con su inquietante y reveladora  Naked (1993) ganara la Palma de Oro en Cannes. Y en adelante, con títulos como Secretos y mentiras, Chicas de carrera, todo o nada y Vera Drake, descargó sobre el público algunos de los más intensos dramas que se hayan visto en el cine reciente, todos ellos afincados en un realismo que tiene como protagonistas a personas comunes y corrientes en medio de su cotidianidad. Por eso esta nueva película sorprende tanto, porque el personaje y la visión del mundo que nos propone está en las antípodas de sus devastadores y, al mismo tiempo, entrañables dramas.

La vida es dulce (los genios que rebautizan las películas en español no se enteraron que ya en 1990 Leigh hizo un filme con este mismo nombre) tiene como título original Happy-go-Luky, una expresión que hace referencia a una persona que ve la vida con optimismo y siempre está feliz y tranquila. No podría haber una mejor forma de describir a Poppy, la protagonista de esta cinta, una maestra de escuela a quien le debe doler la cara cuando no está sonriendo y que va por el mundo tan contenta como es posible serlo.

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Río helado, de Courtney Hunt

La marginalidad congelada

Por: Oswaldo Osorio

Desde el mismo título esta película se conjura contra el estado de ánimo y la felicidad de sus personajes. El título es sólo un indicio de ese paisaje físico que rodea y condiciona el otro paisaje, el emocional, que se percibe tan bajo como la temperatura de aquella zona fronteriza en que viven, una zona marginada por el clima y la distancia. Es en estas circunstancias que se desarrolla esta historia, modesta pero con una fuerza conmovedora, una historia sobre la marginalidad a todos sus niveles: geográfica, económica, racial, sentimental y hasta de género.

Porque ésta es una historia de mujeres, que además son pobres y abandonadas, y para ajustar, cargando con el peso, también material y emocional, de la descendencia. De un lado está Ray, una mujer con dos hijos y abandonada por un esposo jugador que se llevó el dinero de la casa de sus sueños, y del otro está Lila Littlewolf, una joven de origen mohawk sin futuro que vive dándose tumbos contra el mundo.

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La propuesta, de Anne Fletcher

Matrimonio por conveniencia

Por: Iñigo Montoya

Rara vez una comedia romántica, y en general una película de género, podrá sorprenderlo a uno. Ésta no es la excepción. Se trata del esquema de siempre: chico encuentra chica, uno o ambos mienten u ocultan algo y al final terminan felices. Así mismo, el argumento es el de “matrimonio por conveniencia”, que ya tanto hemos visto antes y cuyo mejor ejemplo, y aún sin superar, es la película con ese título protagonizada por Gerard Depardieu y Andy McDowell.

Pero si bien se trata de una historia que poco sorprende, esto no es obstáculo para que, en general, termine siendo una película entretenida y divertida. Si lo general no es original –no siempre es necesario serlo-, son los detalles y la particularidad de las situaciones lo que hace de esta comedia romántica una historia con chispa e ingenio.

Sandra Bullock demuestra nuevamente su total entrega para hacer el ridículo, y aún así, verse bella y simpática, incluso sensual. Con esta película queda demostrada la naturaleza incombustible de las comedias románticas, eso claro, si sus realizadores saben mezclar bien sus ingredientes, como efectivamente ocurre en esta cinta.

Convocatoria Primer Plano de Canal U

O la explotación de un gremio

Por: Iñigo Montoya

Si usted es un realizador y hace su corto de ficción o documental con todo el esfuerzo que sabemos se necesita; Trabaja durante meses, se gasta los ahorros, queda endeudado, incluso enemistado con algunas personas. No le puedo decir que no se preocupe, que recibirá su recompensa, porque no la recibirá. Al menos no de cuenta de Canal U, que le pedirá su trabajo que tanto le costó, lo emitirá y no le pagará ni un solo peso.

Es decir, Canal U quiere llenar su pálida parrilla de programación con el esfuerzo de los realizadores y sin que le cueste nada. Cuando les escribí preguntándoles si había la lógica remuneración, esto fue lo que respondieron: “El Canal Universitario no pagará por derechos de emisión, antes es una oportunidad para que los realizadores emitan sus programas y tengan un alcance de recepción más grande.”

¿De verdad creerán que su agónico canal, que desde hace tres años ya casi nadie ve, es una verdadera oportunidad para una “recepción más grande”? ¿Es posible que los realizadores crean que por tan poco a cambio deban renunciar al trabajo que tanto les costó y traicionar y degradar el mercado de su propio gremio?

Sé que el colectivo de realizadores de la corporación Dunav Kuzmanich, como un gesto de dignidad para con el oficio, se negó a que Teleantioquia pasara sus trabajos sin ninguna contraprestación económica, sólo por la “oportunidad” de que se vean los trabajos. Eso no es profesional ni justo. Así deberían pensar todos los realizadores y no regalar su trabajo, justamente, a esas entidades que son las que más los debería apoyar.

El eslogan de Canal U reza: Lo hacemos para vos. Ahora ya sabemos realmente a qué se refiere esa frase.

La industria y la cartelera de cine hoy

Cuando el cine crispeta no deja de dónde escoger

Por: Oswaldo Osorio

La pregunta-reproche más común que se le hace a los críticos de cine es que por qué casi nunca escriben de cine comercial. La respuesta es más simple: porque escribir de una sola de estas películas es escribir de muchas otras. Sólo bastaría con hacer una y, llegado el momento, ajustarla sólo un poco para la película de turno que tiene las mismas características. Por ejemplo, la posible crítica hecha para Transformers I casaría perfectamente con la que se necesitaría para Transformers II o una secuela de Godzilla, sin hacer demasiadas modificaciones.

La cusa de esta reflexión es porque a mitad y a fin de año ocurre siempre lo mismo, la cartelera reduce su oferta a dos o tres títulos que cubren el noventa por ciento de las salas y llega el momento en que no hay nada qué ver (ni de qué escribir). Son dos las razones principales de esta situación. La primera, que desde hace un par de décadas la industria del cine sabe que sólo se puede mover a golpe de superproducciones y taquillazos, por eso siempre están buscando la gran película que les dará la suerte y por eso todas aplican las mismas fórmulas. De ahí que cada año los estudios estén procurando su Titanic o su Hombre araña. No es gratuito que, de esas películas que hoy monopolizan la cartelera, cuatro de ellas sean segundas o terceras partes, es decir, más de lo mismo.

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Up, de Pete Docter, Bob Peterson

¿Qué tan alto se puede llegar?

Por: Iñigo Montoya

La última película de Pixar demuestra que si bien no siempre puede llevar más arriba sus propuestas, generalmente se mantiene a la altura de la ya lejana y fundacional Toy Story. Sin crear las historias pretenciosas o alejadas de lo que debería ser el cine infantil (Shrek 2 y 3), las de Pixar suelen ser cintas encantadoras, divertidas, sólidas y entrañables.

Todas esas cualidades se pueden ver en este nuevo filme, en el que sobresale la pericia para elaborar narraciones envolventes y precisas, así como un humor fresco e ingenioso que no tiene que recurrir al mal gusto o al doble sentido. Así mismo, sus personajes en pocos minutos ya se ganan la simpatía del espectador y consiguen ser construidos con una complejidad que parecería excesiva para una cinta infantil, pero que funciona perfectamente para ser entendidos por todos.

Visualmente la animación en 3D es ya poco lo que sorprende, y ahora cualquiera puede hacerla, por eso es que ya la competencia entre productoras y películas no es en la técnica sino en la habilidad para contar historias, transmitir sensaciones y construir universos. El plus lo pone la otra tercera dimensión, la que proporcionan las nuevas gafas con las que se consigue tal efecto y que, si bien cada vez es una experiencia más común, definitivamente hace una gran diferencia con aquellas películas (o teatros) que no cuentan con esta tecnología.

Riverside, de Harold Trompetero

La vida sin opulencia

Por: Oswaldo osorio

El director más prolífico del cine colombiano continúa con el estreno escalonado por las ciudades del país de su última película, que para él es como si fuera la primera, según dice. Y es que luego de cinco producciones (en nueve años) con propuestas muy singulares y hasta experimentales, ésta es su cinta más convencional desde lo dramatúrgico y narrativo, lo cual no es de ninguna forma un defecto, pues se sabe que si algo requiere de talento y conocimiento es contar una buena historia planteada a la manera clásica.

Es muy posible que Harold Trompetero se convierta en el director más importante del cine colombiano, se le ve venir entre los altibajos de esta rauda y chispeante obra, la cual inició con Diástole y sístole (2001), una película aparentemente ligera, pero muy inteligente y contundente con lo que se proponía; luego viene Violeta de mil colores (2005), un desesperado poema visual de una mujer sola en Nueva York y en la vida, una de las más bellas y conmovedoras películas que se han hecho en el país, pero que casi nadie verá a causa de los caprichos y la avaricia de una actriz que en unos años nadie recordará.

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El último gran mago, de William Armstrong

La ilusión de una buena historia

Por: Iñigo Montoya

Una recreación de la vida del Gran Harry Houdini, el más grande ilusionista de su tiempo. Toda la historia se centra en la obsesión que este hombre tenía por comprobar científicamente la existencia de la vida después de la muerte, para lo cual reta a todo tipo de espiritistas, aunque con la secreta intención de desenmascararlos.

Hasta aquí resulta un planteamiento llamativo y con muchas posibilidades, sobre todo cuando una bella espiritista y su hija caen en gracia del gran escapista y empieza un juego entre el amor y el reto profesional que emociona e intriga aún más.

La suerte que tendrá la espiritista ante el reto de Houdini y la forma en que ambos deberán lidiar con la atracción que existe entre ellos, trae la ilusión de una emocionante e ingeniosa historia que sorprenderá y hasta algunas cosas significativas dirá. Pero unos minutos más y nada de eso pasa. Todo el relato se empantana en una ambigua relación entre los protagonistas que no lleva a nada.

Todo el encanto de una época (finales de los años veinte) y el misterio de una personalidad histórica de este calibre, prometen mucho en la primera media hora, pero luego languidece en un melodrama romántico sin fuerza alguna, para finalmente esfumarse cual truco de ilusionista principiante.

La clase, de Laurent Cantet

El crisol de la sociedad

Por: Oswaldo Osorio

“Me da lástima Francia dentro de diez años”, les decía el profesor a sus alumnos de Los 400 Golpes hace exactamente medio siglo. Entre estos muchachos estaba Antoine Doinel, quien realmente era un rufián en clase, y sin embargo, como la entrañable película de Francois Truffaut sigue a este muchacho fuera de los muros del colegio, entonces el espectador puede ver que no es tan bellaco como parece, todo lo contrario, es inteligente e inquieto con la vida, sólo que termina siendo un incomprendido.

Aquel clásico de la Nueva Ola Francesa es un referente obligado a la hora de mirar esta película de Laurent Cantet, o al menos un punto de referencia que puede ayudar a potenciar su sentido. Y es que esta cinta, que se llevó la Palma De Oro en Cannes el año pasado, no sale del instituto educativo donde se desarrolla (el título original es Entre los muros) y se concentra casi por completo en la clase del profesor Francois.

Allí el espectador que no esté familiarizado con el ambiente cotidiano de la educación media, no puede quedar menos que sorprendido y contrariado por el pesado e irritante panorama de tensión y lucha entre maestro y estudiantes, así como por la insolencia y desidia de los muchachos.

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Pacino Vs De Niro

A la luz de la prensa de los últimos años y de su prestigio, estos dos son considerados los  actores más destacados del Hollywood de los últimos treinta años. Pero si vemos en perspectiva sus películas y los directores con que han trabajado, la balanza se inclina considerablemente hacia el Toro Salvaje. Son tomados en cuenta los filmes y directores importantes. Además, las películas de significativa importancia en la historia del cine están señaladas en rojo:

Al Pacino: Trilogía de El Padrino, Serpico, Tarde de perros, Caracortada, Mar de amor, Fuego contra fuego, En busca de Ricardo III (director), Brasco, El abogado del diablo, Ángeles en America, El mercader de Venecia.

Pacino ha trabajado con: Coppola, Lumet, Brian De Palma, Mike Nichols, Christopher Nolan.

Robert De Niro: Hola, Mamá, Calles peligrosas, El padrino II, 1900, Taxi Driver, New York, New York, El francotirador, Toro salvaje, El rey de la comedia, Érase una vez América, Brazil, Corazón satánico, Los intocables, Carrera de media noche, Despertares, Buenos muchachos, Una historia del Bronx (director), Perro Bravo y Gloria, Casino, Fuego contra fuego, Marvin’s room, Tierra de policías, Jackie Brown, Cortina de Humo, Ronin, Analízame, El buen pastor (director), Polvo de estrellas.

De Niro ha trabajado con: De palma, Coppola, Scorsese, Bertolucci, Cimino, Kazan, Sergio Leone, Terry Gilliam, Alan Parker, Neil Jordan, Tarantino, Barry Levinson.