¿Colgar la ropa en el balcón? ¡No! Consejos si vive en una unidad
Comunicadora social y periodista de la UPB. Amante de los medios de comunicación, los animales y la danza
¿Alguna vez se ha puesto a pensar en lo incómodo que sería que su vecino del frente lo viera en ropa interior? ¿Cómo se sentiría si se arregló con su mejor pinta y justo cuando está saliendo de la portería le cae agua porque alguien está lavando el balcón?
Cuando se vive en una unidad residencial o en un edificio, diariamente se encuentra con vecinos, porteros y personas encargadas del aseo, y es importante que la convivencia sea tranquila y evitar acciones que generen incomodidades: están compartiendo un mismo espacio. Convivir tiene sus retos, implica entender que, de alguna manera, todo le pertenece a todos. Por lo tanto, es necesario pensar en el otro antes de realizar cualquier acción, por simple que sea.
Si bien hay problemas muy comunes, como el de no recoger el popó de los perros o subir muy alto el volumen de la música, hay otros que, a veces menos comunes, causan malestar.
Expertos en el tema le dan algunos consejos para que sea un buen vecino con aquellos que tiene más cerca de usted.
Las ventanas, ese problema incluso estético
Jhon Alzate ha sido portero de unidades residenciales durante varios años y comenta que el tema de las personas colgando la ropa en las ventanas o en los balcones le pasa casi todos los dias. Para él se vuelve un problema, porque cuando ventea mucho, la ropa cae y él ha tenido que recoger hasta ropa interior. “Algunos ni la reclaman por pena”.
Pero aunque no parezca, también afecta el aspecto del conjunto: “No debe extenderse la ropa en el balcón por estética y seguridad, además para proteger el patrimonio arquitectónico, paisajistico y cultural de la ciudad”, menciona Fernando Muñoz, administrador de edificios en Medellín. Hacerlo puede ocasionarle una multa.
Ahora bien, los balcones y ventanas generan otros líos, uno de ellos en relación con las personas que arrojan objetos o agua desde los edificios. “Aunque uno no lo crea son más desjuiciados en este sentido los adultos, los niños son más respetuosos. Por ejemplo, los fumadores arrojan las colillas por la ventana y esto cae dentro de otro apartamento, incluso puede provocar un incendio”, añade Alzate.
La responsabilidad es compartida
Otro aspecto que podría generarle una multa es no hacer un uso responsable de las zonas comunes, especialmente en tiempos de pandemia. Durante estos días es importante utilizar el tapabocas, así vaya solo a la portería. Por ejemplo, si está en el gimnasio es una obligación: piense que está en un espacio cerrado.
Las zonas comunes se deben mantener limpias. Jhon Bairon Mejía, encargado del aseo en una unidad residencial del sector de La América, esto termina convirtiéndose en un problema: “Uno se preocupa porque la unidad se mantenga limpia y bonita, pero no faltan las personas que tiran basuras, y hay quienes lo hacen desde el apartamento”. Por lo tanto, cuando se coma algo, bótelo a la basura y no en el jardín. No solo ayuda a que el personal de aseo no repita sus labores, sino también a que el lugar donde vive esté limpio y organizado.
Separe los desechos antes de botarlos
Mejía menciona que “es importante que cuando se sacan las basuras, las personas no tiren vidrios o jeringas porque los encargados de separarlas nos podemos cortar”. También se deben reciclar correctamente: los desechos orgánicos como la cáscara de la fruta o el huevo deben ir separados de los inorgánicos, como baterías o pilas. Eso ayuda a evitar accidentes.
No haga cambios radicales sin preguntar
Aunque sea el dueño de su apartamento, esto no le da derecho a remodelarlo a su antojo. No se trata solo de cumplir con los horarios para las adecuaciones, sino que implica cuidado, para no provocar un daño general. Si desea quitar una pared para que su habitación quede más grande, debe averiguar si no es una estructural y si puede o no hacerlo, porque podría provocar un accidente. La ingeniera civil, Susana Londoño, explica: “No se deben demoler los muros sin conocimiento alguno de los planos estructurales ni previa autorización del ingeniero responsable, pues podría demoler algún muro carguero, si existe, y de esta forma afectar la estabilidad del edificio”.
¿Cómo darse cuenta si esa pared puede quitarse o no? “Con los planos estructurales de la edificación y con autorización del ingeniero responsable. Por lo general, cuando se habla de un edificio o conjunto residencial, estas demoliciones se hacen en caso de ser necesaria una reforma y/o reforzamiento de la estructura”, plantea Londoño. En pocas palabras, cambios tan drásticos no están autorizados, primero debe revisar bien qué puede y qué no.
La regla básica es pensar en su vecino, en respetar el espacio. Hágase la pregunta: si el otro lo hace, ¿se sentiría bien?