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Aves que llegan a invernar en el Valle de Aburrá

Este mes llegan especies provenientes del norte. Algunas no solo pasan, sino que estacionan en esta región antes de retornar en marzo a su lugar de origen.

Periodista. Estudiante de maestría en Estudios y Creación Audiovisual.

23 de noviembre de 2020

En redes sociales Esteban subió la imagen de una bandada de azulejos en un árbol al frente de su casa. Ómar compartió fotos y videos en Facebook de las guacharacas que encontró mientras subía a El Salado (Envigado) en bicicleta. Al frente de la casa de Gonzalo hay bandadas de loros, azulejos y reinitas que carretean entre edificios. Hay un gavilán que se oculta entre bejucos, mientras se fija sigiloso en qué cazar. No es casual ver nuevas especies de pájaros por esta temporada. Desde finales de septiembre y hasta este mes llegan a Medellín y el Valle de Aburrá las aves migratorias procedentes del norte. Algunas vienen de paso y otras buscan refugio. “Lo que definimos como migración es la repetición cíclica de los ires y venires de las especies” comenta Ana María Castaño, experta en aves migratorias.

Según la Guía ilustrada de avifauna colombiana (2019, segunda edición), en Colombia hay registradas 1.941 especies de aves, de las cuales se han evidenciado 878 en la jurisdicción de Corantioquia (80 municipios del departamento).

Según la entidad, la mayoría son de las familias Parulidae (reinitas), Tyranidae (atrapamoscas), Scolopacidae (chorlitos) y rapaces como halcones, águilas y gallinazos de cabeza roja, informa Juan Camilo Restrepo, coordinador de biodiversidad y servicios ecosistémicos de la entidad.

Las aves migrantes, esas que llegan al Valle de Aburrá de otras latitudes, son muy diversas: “Nos visitan cucos, berrincheras, águilas pescadoras, gavilanes, atrapamoscas, golondrinas, zorzales, turpiales...”, amplía Castaño.

En general, algunas provienen del norte del continente (migración boreal) y otras del sur (migración austral), para huir del invierno. Este mes es la temporada de migraciones del norte, en la que las aves de esta latitud se desplazan por América y se establecen hasta marzo, durante el inicio de la primavera. Por el contrario, las del sur del continente comienzan a llegar en mayo y se regresan en octubre.

“Este desplazamiento lo realizan para escapar del invierno y encontrar climas más cálidos y lugares con mejor disponibilidad de alimento, requisitos que cumple nuestro Valle de Aburrá, que les ofrece sitios de percha y de refugio para este descanso”, asegura Ana María Roldán Ortiz, subdirectora Ambiental en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

La razón por la que eligen las condiciones de esta región incluyen que está ubicada en una zona tropical (no tiene estaciones) y tiene montañas con diferentes pisos térmicos, lo que hace que haya más diversidad, oro para un pájaro: “Cuando llegan al valle, estos pájaros encuentran diversidad y abundancia de alimento”, afirma la ingeniera Castaño, de ahí que sea un privilegio que el territorio sea el anfitrión.

Cuidarlos

Según la especie, pueden andar individualmente o en bandadas, así como establecerse o migrar. Algunos estacionan en parques, humedales y zonas boscosas. En el Área, indica Ana María, suelen hacerse reportes de aves “que chocan contra ventanas o edificios o se encuentren fatigados en el suelo, vulnerables a ser atropellados, atacados por animales domésticos o hasta capturados”.

¿De qué dependen para su supervivencia? Aunque la mayoría se alimenta de semillas e insectos, la comida varía entre cada especie (ver ilustraciones). Por ejemplo, el gavilán langostero (Buteo swainsoni) come según la estación, desde mamíferos como conejos o murciélagos hasta langostas, escarabajos o saltamontes.

Hay especies “insectívoras, frugívoras, carroñeras, carnívoras, piscívoras (se alimenta de peces) , por lo que su supervivencia depende de la disponibilidad de alimento, es decir, de fuentes de agua, cobertura boscosa y ecosistemas medianamente conservados que además les brinden refugio”, comenta la subdirectora ambiental del Área Metropolitana.

Identifíquelos

La entidad agrega que muchas de estas especies son similares a nuestras aves nativas y por eso es importante, si hay un interés en ellas, comenzar a hacer avistamientos e interactuar con las comunidades ornitológicas del Valle de Aburrá y con entidades como el Área que publica información constantemente. De hecho, este organismo tiene la app gratuita “24/7” en la que se pueden compartir las especies visitantes y encontrar información sobre ellas.

Por su parte, Ana María Castaño recomienda la aplicación Merlín Bird ID para identificar pájaros desde el celular. Esta app se basa en las más de 900 millones de observaciones del proyecto de ciencia ciudadana eBird, otra plataforma que recomienda la experta. Esta funciona como una base de datos en vivo con información para investigadores y naturalistas aficionados. Incluye grabaciones de audio, imágenes, descripciones y mapas de distribución en vivo según el territorio.