11 de abril: día mundial del párkinson, la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente
La medicación personalizada según la genética de cada paciente supone uno de los avances más esperanzadores en el tratamiento de esta enfermedad que sufren unas 10 millones de personas en el mundo.
Agencia Sinc
El párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después del alzhéimer. Se calcula que afecta a más de 10 millones de personas en todo el mundo.
Fue el médico británico James Parkinson quien describió por primera vez, en 1817, la patología que lleva su nombre, aunque inicialmente la llamó “parálisis agitante”, por las señales que observó en seis personas con temblor en reposo y dificultades para el movimiento.
Le puede interesar: Ya salió el nuevo Reporte Bio, la carta de navegación para entender la biodiversidad
Habría que esperar hasta 1967 para contar con medicación capaz de controlar sus síntomas, mientras la enfermedad crecía en número de afectados a medida que aumentaba la esperanza de vida, ya que su principal factor de riesgo es la edad.
“Hoy hay muchos tratamientos sintomáticos que cambian la vida a los pacientes; tal cantidad de fármacos que no hay por qué aguantar efectos secundarios incapacitantes. Es posible probar hasta dar con el más adecuado”, destaca la neuróloga Lydia López Manzanares, responsable de la Unidad de Trastornos del Movimiento del Hospital Universitario La Princesa de Madrid, centro de referencia acreditado.
El compuesto más eficaz sigue siendo el mismo que en 1967, la levodopa. El bioquímico Oleh Hornykiewicz (1926-2020) tuvo un papel crucial al observar que en el cerebro de las personas afectadas hay niveles muy bajos de un neurotransmisor fundamental para el movimiento, la dopamina, a consecuencia de la muerte de las neuronas que la producen.
Posteriormente se demostró que, al aportar la dopamina deficitaria en forma de su precursor, la citada levodopa, se podían controlar los síntomas motores en las primeras etapas de la enfermedad.
El problema llega a medida que el párkinson progresa. Entonces la duración de su beneficio terapéutico entre las tomas se acorta, lo que conlleva la aparición de periodos sin respuesta a la medicación (conocidos como periodos OFF o bloqueos), en los que el temblor, la rigidez y la lentitud de movimientos reaparecen.
Siga leyendo: ¿Usa bien el celular? Estas son las lesiones de manos más frecuentes, según experto
Arsenal terapéutico en continua actualización
Estas fluctuaciones motoras entre los periodos ON (sin síntomas) y OFF (con síntomas) reducen la movilidad, y dificultan las actividades de la vida diarias y la interacción social. Ahí es donde entran los últimos fármacos comercializados en el último año y los que llegarán en los próximos meses.
Así, ya hay disponible una levodopa que se administra en perfusión continua bajo la piel, con una pequeña aguja de plástico. Funciona las 24 horas, sin necesidad de sonda al estómago como las anteriores, y evita las fluctuaciones, lo que aporta gran independencia a los pacientes en su día a día.
También se ha desarrollado un nuevo ‘fármaco de rescate’, que dispensa levodopa inhalada para anticiparse a los periodos sin respuesta a la medicación. “El inhalador administra la cantidad suficiente y evita al paciente soportar un periodo OFF antes de la siguiente toma. Además, su efecto es más rápido”, resalta López Manzanares.
Es de su interés: El secreto de la salud física y mental está a un abrazo de distancia, dice la ciencia
Hacia finales de este 2024 se espera que llegue al mercado un segundo medicamento de rescate para los bloqueos. Se trata de un compuesto muy conocido, la apomorfina, pero en una nueva vía de administración rápida y sencilla, en forma de lámina que se coloca bajo la lengua.
Además, la comunidad científica sigue investigando para conseguir tratamientos más efectivos, explica Álvaro Sánchez Ferro, neurólogo del Hospital Universitario 12 de Octubre y coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología.
“Junto con los análisis en terapia génica también se apuesta por la inmunoterapia para desarrollar medicamentos que, mediante anticuerpos monoclonales, actúen sobre las proteínas que dañan las neuronas”, añade.