Carlos III, rey en medio de la incertidumbre
El nuevo rey del Reino Unido vive, en medio del duelo por la muerte de su madre, sus labores como monarca. Esto es lo que espera.
Periodista, presentadora y locutora. Fui DJ de radio, reportera de televisión y ahora disfruto el ejercicio de escribir a diario. Melómana, cinéfila y seriéfila.
El primer mensaje del príncipe Carlos, 35 minutos después del anuncio de la muerte de Isabel II, llegó por redes sociales. Fue corto y conciso: “El fallecimiento de mi amada madre, su majestad la reina, es un momento de gran tristeza para mí y para todos los miembros de mi familia”. Esa primera misiva traía la estampa de su majestad el rey: Carlos habló como nuevo monarca del Reino Unido.
Un día después, ayer, presentó un discurso, grabado con anterioridad en el Salón Azul del Palacio de Buckingham. Su alocución comenzó con un tributo a su madre: “A mi querida mamá, mientras comienzas tu último gran viaje para unirte con mi querido papá, quiero decirte simplemente esto: gracias. Gracias por tu amor y la devoción a nuestra familia y a la familia de naciones a la que has servido diligentemente estos años”.
Vestido con traje y corbata negra, el nuevo rey se mostró sereno y muy consciente de sus funciones. El nobiliarista colombo español Hernán Alejandro Olano, miembro de la Sociedad de Amigos del Castillo de Windsor y rector de Unicoc, explicó que incluso en estos diez días de duelo él tiene que cumplir varias funciones “e ir de periplo por ciudades como Edimburgo, Cardiff y Belfast para recibir condolencias y presentarle honores”.
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Ya se comprometió
En su corto discurso quiso atar varios cabos que estaban sueltos sobre el carácter de su reinado, como por ejemplo, sus principios constitucionales: “Como la propia reina hizo con devoción inquebrantable, yo también me comprometo ahora para el resto del tiempo que Dios me conceda a defender los principios constitucionales en el centro de nuestra nación”.
Una prueba de fuego para un personaje que no ha sido maestro de la oratoria y cuyo acento esnob ha sido motivo de burla por parte de la sociedad británica que además lo ha percibido como un hombre antipático.
Para Egoitz Gago, politólogo, profesor de la Universidad Javeriana y director de la Maestría de Estudios de Paz en la misma universidad, Carlos, sí o sí, deberá enfrentarse a esa poca aprobación con la que cuenta en la sociedad británica, “un 42 %, mucho menos que su madre (70 %), quien fue vista como una reina que siempre estuvo ahí, que manejó el país en momentos muy complicados y por lo tanto eso también va a echar leña al fuego al proceso de cuestionamiento de la propia monarquía”.
Quizá por ello, en esa alocución de nueve minutos, Carlos buscó refugio en la “inspiración y el ejemplo” que supuso Isabel II para él y su familia. Recordó ese célebre discurso de su madre en 1947, cuando a sus 21 años y desde Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, manifestó su vocación de servir a la comunidad. “La reina Isabel tuvo una vida bien vivida, una promesa con el destino cumplida. Ahora es llorada en el momento de su muerte. Yo renuevo hoy esa promesa de servicio a lo largo de mi vida”, dijo Carlos III.
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Como si quisiera mejorar la imagen de una familia que no ha estado alejada de escándalos mediáticos y cuestionamientos, habló de su actual esposa, quien aún no goza del total afecto del pueblo británico por haber sido su amante cuando él era príncipe y estaba casado con Diana de Gales, quien era reconocida como la princesa del pueblo, y eso solo era sinónimo de lo mucho que la quería la gente.
“Cuento con la ayuda amorosa de mi querida esposa Camila. En reconocimiento de su leal servicio público desde nuestra boda hace 17 años, se convierte en mi reina consorte. Sé que ella aportará a su nuevo rol la devoción firme por el deber”.
Ya Isabel II lo había advertido, justo en febrero de 2022, con motivo de sus 70 años de reinado, el deseo de que Camila fuera nombrada “reina consorte”, pese a que durante mucho tiempo la familia real había indicado que se la trataría simplemente como princesa para no escandalizar a la opinión pública.
Reinado de transición
Una cosa es Carlos III como rey y otra la monarquía británica como institución. Los analistas reiteran que a corto plazo quizá no se vean cambios, pero a mediano y largo plazo hasta incluso algunos piensan que podría transformarse o desaparecer.
El profesor Gago aclara que ese debate ya ha existido, “soterradamente”, y va a seguir presente, “y por eso creo que Carlos III lo que va a hacer es un reinado de transición, es mi hipótesis, el llega al trono con 73 años, si vive tanto como su madre tendría un reinado de 23 años, que para términos del Reino Unido es corto”.
Por eso no es fácil que equipare la imagen de estabilidad de la reina Isabel II, “será un reinado de transición para preparar la corona para esos nuevos momentos, para intentar quitarle fuerza a ese debate de la desaparición de la monarquía y abrir el camino para cuando su hijo William reine en el Reino Unido, pero no lo tiene fácil, a mediano plazo si Carlos no genera una empatía con la sociedad británica, ese debate puede crecer y dejaría de convertirse en discusión para ser un hecho”, detalló Gago.
Carlos III, como monarca, deberá enfrentarse a la situación cambiante que existe a nivel internacional, “y sobre todo acompañar —a ver cómo lo hace— las políticas que el nuevo gobierno de Liz Truss (la nueva primera ministra) va a implementar para intentar paliar la crisis económica que está sufriendo el Reino Unido”, indica el profesor Gago, quien añade que justo el papel de la monarquía es interesante porque el 90 % de la agenda política del rey la marca la oficina de la primera ministra, “pero tiene cierta capacidad de acción, de intentar influir las políticas del Ejecutivo. Veremos lo que pasa, viene un momento incierto, eso sí”.
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El papel que tendrá William
El duque de Cambridge, William, es desde el pasado jueves el nuevo heredero a la Corona del Reino Unido. Carlos también se refirió a él en su discurso y se mostró “orgulloso” de nombrarle príncipe de Gales, el mismo título que él ostentó hasta el fallecimiento de la reina. Hasta el jueves era duque de Cornualles, igual que su esposa, duquesa. “Con Catherine a su lado —precisó— nuestros nuevos príncipe y princesa de Gales seguirán inspirando y dirigiendo nuestros debates nacionales”.
William, el hijo mayor de Carlos y Diana de Gales, nació el 21 de junio de 1982. Goza de mucha más popularidad que su padre, especialmente después de su matrimonio con Kate Middleton en 2011.
Según una encuesta reciente de YouGov, ella es la miembro más popular de la familia real, después de la reina ahora difunta. Su esposo le sigue, muy por delante de su padre, el rey Carlos III.
“Creo que William y Kate son, en muchos sentidos, el reflejo de la reina (Isabel) y (su difunto esposo) Felipe”, le dijo a la agencia AFP el periodista Robert Jobson. Él también opina que el reinado de Carlos III “será visto como una transición hacia el de su hijo”.
Estos nuevos príncipes de Gales “darán a la monarquía, después de monarcas tan ancianos, un sentido de modernidad probablemente necesario para ayudar a su continuidad”.
Por supuesto que el príncipe William también se ha preparado para ser rey “así como lo hizo su padre y su abuela”, explica el profesor de La Javeriana, quien añade que en esa preparación se mantienen ciertas formas de actuar, muy sobrias, muy tranquilas, muy poco dadas a espectáculos y a opiniones importantes y fuertes en público. “Lo que podemos ver es que va a ocurrir algo parecido, pero cada rey pone su impronta, pone su proceso, la forma que tiene de ser jefe del estado y creo que William en algún momento definirá qué tipo de rey va a ser”.
Insisten los analistas que si la monarquía se mantiene, William tendrá más probabilidades de ser un rey que pueda priorizar el sentido de la Corona, “pero la forma de actuar y verse respecto a la sociedad británica va a ser muy pareja con sus antecesores”, detalla el profesor.
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William es licenciado en Geografía de la universidad escocesa de Saint Andrews. También hizo carrera militar en 2005 y ocupó puestos en la caballería y como piloto de helicópteros de rescate de la Real Fuerza Aérea Británica. Como lo confirmó la agencia Efe, en septiembre de 2013, dejó sus actividades en las Fuerzas Armadas para dedicarse de pleno a los compromisos oficiales, de cara a prepararse para su futuro papel como rey.
Carlos en su discurso no dejó de lado a Harry, su hijo menor, con quien según la prensa británica está enfrentado. “Expreso mi amor por Harry y Meghan, mientras siguen construyendo sus vidas en el extranjero”.
El ahora rey Carlos hereda no solo la responsabilidad de liderar una nación, también manejar gran parte de los ingresos de la monarquía británica que provienen de la marca de Isabel II.
Según el diario La República, la Corona Británica tiene una valoración como marca de 80.000 millones de dólares y Brand Finance señala que solo la marca de la reina vale 40.321 millones de dólares, además se cuentan activos como las joyas y los castillos y el patrimonio personal de Isabel que ronda los 500 millones de dólares.
Hoy Carlos III será proclamado oficialmente nuevo monarca por el llamado Consejo de Ascensión, en un acto protocolario en el palacio de St James de Londres. Hará una intervención, leerá y firmará un juramento, fanfarrias de trompetas y salvas de cañón acompañarán y saludarán esta llegada al trono, que es distinta a la ceremonia de coronación que no tiene fecha aún.
Carlos III llegó al cargo para el que se preparó toda su vida, ¿se sostendrá?