Redes Sociales

Epa Colombia, así hace plata la Kardashian criolla

Más que un golpe de suerte, Daneidy Barrera encontró riqueza entre las redes y la belleza.

10 de octubre de 2021

En la localidad de Kennedy, en Bogotá, hay una casa de tres pisos, color negro, que en letras doradas dice EPA Colombia. Está rodeada por rejas y para entrar hay que comprar, es el centro de distribución de los productos de belleza más famosos hechos en Colombia. No hay otra manera de entrar, al celador le tienen muy recomendado que no deje pasar a nadie. Al frente de la gran oficina hay un puesto callejero de tintos y frituras, un grupo de hombres se sientan a mirar hacia la casa, “en cualquier momento aparece”, dice uno con alguna esperanza. Daneidy Barrera es el milagro que todos esperan ver, la misma que se ha hecho famosa por un apodo extraño: Epa Colombia.

No hay semana en la que Epa no escandalice. Bien dijo hace poco en sus redes sociales: “Voy a vender demasiado, amiga, nací para ser una mujer exitosa, soy la Kardashian colombiana, amiga, y te agradezco porque gracias a ti puedo estar donde estoy ahora”. Lo dijo horas después de subirse a un helicóptero para arrojar billetes de 50.000 pesos sobre el barrio Suesca, de Bogotá.

Su extravagancia fue tendencia en Twitter y Facebook por más de dos días, su nombre es el predilecto de las redes sociales en Colombia. Su fortuna está cimentada en su propia fama, que nació en junio 22 de 2016 cuando grabó el video en el que alentaba a la Selección Colombia con el canto “eh, eh, epa Colombia”, video que republicó Juan Manuel Santos en sus redes sociales, porque su hijo Martín se lo aconsejó a los coordinadores de redes del entonces presidente.

La espuma creció, así como los escándalos, las condenas, las multas millonarias y ahora parece extravagantemente rica, tanto que algunos en redes sociales la acusan de lavado de activos o narcotráfico, pero ella respondió: “Mi dinero es 100% legal, la Dian puede venir a visitarme y sé que me condecorarían porque yo sí pago impuestos, esto es blanco o negro, nada de grises. Yo sí soy declaradora de renta”.

Del centro de distribución —la gran casa de color negro— salen constantemente cargas de cajas para la bodega principal, ubicada pasando la calle. La bodega debe tener unos cien metros cuadrados y la administra un muchacho que solo tiene elogios, dice que Daneidy es muy buena jefe y que puede aparecerse en cualquier momento. Justo después de una promesa de entrevista, de una posibilidad, surge esta visita al centro de keratinas Epa Colombia, pero Daneidy ahora es una celebridad y dice que está cansada de que los periodistas le pregunten por la condena en su contra a 63 meses y 15 días de cárcel, fallo que apeló y que acompañó con el pago de una multa de más de 400 millones de pesos.

Así, Epa Colombia se ha convertido en un mito que vende millones. Una mujer sale del centro de distribución, es caleña, distribuidora oficial de los productos de belleza en Cali. Dice que tiene prohibido hablar con la prensa, pero cuenta que acaba de comprar más de 30 millones de pesos: “Los compro porque los productos de verdad son muy buenos, funcionan”.

Aunque Epa Colombia no habla con los medios por estos días, y prefiere contar su vida directamente en las redes sociales —elimina al mediador—. Creció en el barrio Bochica Sur, una de sus amigas de la infancia dice que desde siempre quiso registrar su vida en video: “Siempre tenía la cámara del celular encendida. Hacíamos muchas bromas cuando estábamos en el colegio. Siempre fue muy divertida, cuando salió el video de epa Colombia, contó con suerte, porque era algo que siempre hacía. Ahora no hablamos, porque se volvió famosa, pero dicen que sigue siendo la misma”.

En el mismo barrio, y al frente de la gran peluquería Epa Colombia —tres pisos donde hay una tienda de productos, una peluquería y un call center— está la sastrería de su tío: “Yo no volví a hablar con mi hermano, que es el papá de ella, nos distanciamos mucho. Ella era una muchacha alegre, era porrista y le gustaba mucho el deporte, por eso hizo el video que la volvió famosa. Pero ya no hablamos, hace mucho no la veo y ni siquiera sé dónde vive”.

Más allá de tirar billetes desde un helicóptero, Daneidy tiene 370 empleados directos, todos son muy discretos. ¿Pero cómo se convirtió una influencer en empresaria? Dice alguien cercano: todo empezó con su ida al mundial de Rusia en 2018. Para ese año, Daneidy tenía alguna fama en redes sociales, sin embargo, no era empresaria. Con el dinero que reunió como influenciadora compró tiquetes y viajó a Europa, estuvo en Francia y se bañó en fuentes públicas, los videos se hicieron virales.

Llegó a Rusia y hacía en vivos, comentarios, posts. “Se encontraba con gente allá, y esa gente le pagaba la boleta para entrar a los partidos, porque no tenía dinero. En ese momento, varias marcas de keratinas la contactaron para que desde Rusia hiciera videos diciendo que se había hecho un tratamiento capilar para tener el pelo liso, y le pagaban”. En Rusia, Daneidy conoció la mejor keratina que había probado, propiedad de un musulmán. Quedó maravillada y se dio cuenta de que había hallado un tesoro. “Ella hizo préstamos y compró la fórmula por más de 1.500 millones de pesos, entonces regresó a Colombia a producir”.

El negocio se estalló durante la pandemia. Epa se encargó de venderlo por sus redes sociales, con una ventaja: les demostró a sus clientes que no era necesario ir a una peluquería; por medio de tutoriales publicados en Youtube enseñó paso a paso su aplicación. Las ventas por medio del call center crecieron, tenía días en los que vendía hasta 50 millones de pesos.

No solo en redes sociales se cree que lava dinero o que tiene enredos con el narcotráfico, fuentes de la Dian aseguran que le han buscado irregularidades hasta en las alcancías, pero no han encontrado nada, mucho menos que tenga relación con capos rusos. Una fuente cercana se ríe: “Todos hablan de Rusia y la fórmula salió de un musulmán. Son cuentos que a ella no le dan ni rabia, solo le dan risa”.

Con el crecimiento de su empresa, Epa Colombia ha dejado las polémicas. Parece lejana la muchacha que le daba golpes a cajeros y buses en medio de las protestas que movieron al país en 2019. Ahora hace videos con el expresidente Álvaro Uribe y entabla peleas con personalidades como Alejandra Azcárate, en ese episodio en que la humorista dijo que había recorrido los sótanos del infierno.

Algunos expertos en internet dicen que solo con su movimiento en redes sociales —y pese a que tiene prohibido por la justicia lucrarse de ellas— puede ganar cada mes unos 50 millones de pesos. “En algún momento ella supo conectar con la gente, encontró un nicho, gente que busca una inspiración, y es esa gente la que le compra sus productos. Ella es muy inteligente”, dice una influenciadora colombiana con más de tres millones de seguidores en Youtube.

A las afueras del centro de distribución, una mujer confiesa que la verdadera ganancia de comprar más de 20 millones de pesos en productos es que la misma Epa Colombia hace la publicidad de la peluquería, “yo le compro y ella me hace un video dando mi dirección y mi nombre, eso hace que venda muchísimo”. Dice la distribuidora que con un solo combo de keratina (incluye el tratamiento, shampoo y cirugía capital) que vale 120.000 pesos, puede tener ganancias por más de 800.000. “Ese es el milagro de Epa, hace plata para ella y nos permite ganar a nosotras”.

Daneidy ha cumplido el sueño colombiano: nacer con muy pocas oportunidades, alejada de los privilegios, y con idea volverse famosa, rica. Ya la muchacha de Bochica Sur está lejos, tras su camionetas, sus escoltas, sus cirugías, sus casas, sus keratinas