Columnistas

TRUMP Y CLINTON, AJENOS A LA REALIDAD

08 de noviembre de 2016

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha afirmado en múltiples discursos y actos de apoyo a la campaña de Hillary Clinton, que el país está cambiando y lo está haciendo a un ritmo vertiginoso. Los análisis por parte de centros de pensamiento, organismos estatales y universidades en los últimos cinco años, coinciden en que la composición demográfica es cada vez más diversa y diferente a la que tenía hace veinte o treinta años. También, en que la estructura de la sociedad ha ido modificándose y el ascenso económico y social de unos sectores se ha dado al mismo tiempo que el deterioro en la calidad de vida de otros. Igualmente, observan que la población está envejeciendo y que esta tendencia ejercerá un impacto mayor en el comportamiento de la economía, a medida que pase el tiempo.

Los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos han perdido de vista que esas realidades dependen de tendencias mayores en el resto del mundo, como la rápida urbanización, la difusión de la tecnología, el creciente poder de los actores no estatales, la inestabilidad en distintas regiones, la expansión de la clase media en las economías emergentes o el advenimiento de nuevas potencias que están disputando al país su liderazgo global. Como sostiene el politólogo David Rothkopf, quien preside la prestigiosa revista Foreign Policy, aquellos en el centro del debate político y de la toma de decisiones en Estados Unidos, padecen una desconexión de la realidad y de los motores que transforman el mundo, que los lleva a discutir cuestiones triviales o sumamente coyunturales.

El diálogo sobre los verdaderos grandes temas entre think tanks (Estados Unidos es el país con más organizaciones de esta clase en el planeta, alrededor de cuatrocientas), y entre centros de investigación tecnológica, el conglomerado empresarial y miles de agrupaciones con los más variados propósitos, es opacado por la atención a las cuestiones superficiales y a las disputas en el Congreso y otros frentes de la estructura de poder, que, como advierte Rothkopf, son solo síntomas que la clase política y la opinión pública tratan como la enfermedad.

Mientras tanto, China sigue su carrera hacia el predominio global y ya superó en su PIB a Estados Unidos. Gran Bretaña está abandonando la Unión Europea, los países árabes se preparan para reducir la dependencia del petróleo, y el terrorismo es más sofisticado. Sin embargo, a lo largo de la campaña presidencial y en los tres debates, estos temas recibieron poca atención, para abrir paso al intercambio de descalificaciones entre Donald Trump y Hillary Clinton. Gane quien gane, deberá enfrentarse a un país y un mundo diferentes y empezar a escuchar a quienes pueden guiarlos en la tarea de gobernar.