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Tragedia en la Medellín-Bogotá, y apenas llega el invierno

27 de octubre de 2016

Es incierto el panorama en la autopista Medellín-Bogotá, la vía principal que nos comunica con la capital del país. Por culpa de un gigantesco alud que mantiene cerrada la troncal a la altura del túnel en Copacabana. Lamentablemente el hecho deja todavía un número indeterminado de víctimas.

El panorama se ve crítico, si se tiene en cuenta que apenas la primera temporada de invierno está comenzando, lo que agrava más aún la situación no solo en este tramo, sino en todo el resto del departamento y del país.

Si bien el invierno es el gran causante de los derrumbes, también es cierto que cuando los aludes de tierra se desprenden sobre la vía, vienen acompañados de meses de represamiento de agua en el vientre de la tierra, la cual no aguanta más y una lluvia intensa se convierte en el detonante perfecto para que miles de metros cúbicos caigan en segundos.

La situación de los derrumbes sobre las carreteras es bastante complicada, debido a que sobre el trayecto de las vías existen poblaciones que viven en las laderas y no hacen un manejo adecuado de las aguas. Simplemente piensan, como lo he comprobado en anteriores oportunidades, que al agua se la traga la tierra y no más.

Eso cierto, la tierra absorbe esa agua y pueden pasar meses, y hasta años, sin que pase nada. Pero esa agua se va convirtiendo en una peligrosa bomba que al verse saturada, estalla.

La autopista Medellín-Bogotá, en manos de la concesionaria Devimed, ha realizado un excelente trabajo de mantenimiento. Pero es labor de las autoridades estar haciendo un control sobre las laderas a lo largo del trayecto, concientizar a la comunidad sobre los peligros que traen la explotación de las canteras, las aguas perdidas y los terraceos y movimientos de tierra sin un procedimiento técnico adecuado.

En el caso del derrumbe que hoy enluta al país, pueden ser otras las causas, pero el mensaje es claro: a la par que se trabaja día y noche con maquinaria y equipos, la montaña se tiene que vigilar para evitar una tragedia como la que estamos viviendo.

No se puede negar que las intensas lluvias saturan la montaña de aguas y ocasionan deslizamientos como el ocurrido, pero son muchas las causas que llevan a que esto suceda.

Por eso, hay que tener en cuenta que esta vía y muchas del Departamento requieren de un tratamiento integral que evite la deforestación de montañas, los cultivos inadecuados y el mal uso de aguas servidas y de acueductos rurales. Por lo general, son aguas perdidas que ruedan por las entrañas de la ladera que forman una presa dentro del talud, que luego revienta arrastrando árboles, piedras, lodo, viviendas y lo más lamentable, seres humanos.

Esta carretera y muchas más tienen puntos críticos e inestables, de pronto no detectados aún, que merecen la atención inmediata de las autoridades del Estado.

* Exsecretario de Infraestructura de Antioquia.